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La elegancia del erizo

Antonio López Vega
sábado 17 de enero de 2009, 16:35h
Mi prima Pimpe, mujer sensible, lectora voraz, me regaló este verano La elegancia del erizo (2006), de la joven escritora, nacida en Casablanca, Muriel Barbery. Esta novela recorre ya su decimotercera edición en nuestro país, después de haber cosechado un espectacular éxito de ventas en Francia que hace que ya se esté trabajando en su adaptación al cine. No soy lector asiduo de best-sellers, y si el éxito editorial de esta novela hace que la califiquemos como tal, no debe ser tratada, ni de hecho lo ha sido, como literatura de consumo, como un superventas al uso.

La novela narra la historia que se desarrolla en torno al número 7 de la elegante y selecta rue de Grenelle de París, en el bello barrio parisino de Saint-Germain-des-Prés. Su protagonista Renée, la portera del inmueble, tiene “la elegancia del erizo: por fuera está cubierta de púas, una verdadera fortaleza, pero […], por dentro, tiene el mismo refinamiento sencillo de los erizos, que son animalillos falsamente indolentes, tremendamente solitarios y terriblemente elegantes”.

Efectivamente, la que a ojos de los habitantes del inmueble aparece como una vida gris y triste, esconde a una mujer de 54 años, inteligente, refinada, autodidacta y que lee compulsivamente todo lo que cae en sus manos –a su gato le llama León por Tolstoi cuyas novelas adora–. Los vecinos del edificio son miembros de la elite parisina que cuentan con todo lo que se puede desear en esta vida, pero cuya insatisfacción y ridículo roza el paroxismo. Todo cambia cuando aparece en la trama un nuevo propietario, un rico japonés de extraordinaria sensibilidad, cultura y cortesía que, inmediatamente, se percata de que la portera no es lo que parece. Para desenmascarar al erizo contará con la colaboración de Paloma, hija de otro de los vecinos de la casa, un ex ministro socialista casado con una mujer un tanto neurótica. Niña preadolescente, su rebeldía e inteligencia le lleva a despreciar el mundo de sus mayores y a planear su suicidio cuando finalice el curso escolar, quemando su propia casa.

A partir de la historia de estos tres personajes, la novela presenta, junto a una entrañable y desgarradora historia humana, un agudo análisis sobre la insatisfacción del ser humano en nuestras sociedades de consumo. Desde un punto de vista de la trama narrativa, algo falla al inicio de la obra. A lo largo de las primeras páginas, quizá 70 u 80, no se atisba, ni siquiera se intuye, la gran novela que uno está a punto de leer. En todo caso, una vez superado ese comienzo, la elegante escritura, la crudeza de los análisis y la agilidad con que se plantean los mismos, hacen que el lector devore sus páginas introduciéndose en reflexiones sobre la complejidad del ser humano sin que apenas se percate de ello. Al mismo tiempo, la pulsión humana que palpita en esta novela la hacen verdaderamente deliciosa.

En fin, ya sé que el que escribe estas letras llega un poco tarde a esta cita y que muchos de los lectores habrán leído ya esta novela. Vaya con ellos mi homenaje y agradecimiento a Muriel Barbery. A los que también se han retrasado, aún están a tiempo de disfrutar de este relato. A ti, prima, gracias.

Antonio López Vega

Profesor de la UCM

Antonio López Vega es profesor de Historia Contemporánea de la UCM.

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