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Redescubrir a Arturo Barea

sábado 17 de enero de 2009, 16:38h
Todos tenemos héroes. Uno de los míos es Arturo Barea (1897-1957), autor de La forja de un rebelde, una magnifica trilogía compuesta por La forja, La ruta y La llama, que narran respectivamente la infancia y primera juventud del autor en el Madrid de principios de siglo; sus primeros pinitos literarios y experiencias en la guerra de Marruecos, y por último la Guerra Civil española. Estos libros fueron publicados primero en Inglaterra, donde Barea vivió 18 años exiliado, en los años 40 por Faber & Faber (tengo las primeras ediciones), luego en el original español en una edición argentina de 1951 y, finalmente, en 1978 en España, después de la muerte de Franco.

En el primer año de la Guerra Civil Barea fue jefe de censura de prensa en Madrid y durante su exilio en mi país fue una importante figura para los latinoamericanos, a consecuencia de sus charlas semanales en el Servicio de América Latina de la BBC bajo el seudónimo “Juan de Castilla” y de la publicación de numerosos artículos y cuentos. Hay un monumento, deteriorado y poco cuidado, a él y a su mujer, Ilsa (quien tradujo sus libros al inglés), en el cementerio de Faringdon, en el condado de Oxfordshire, no muy lejos de donde pasé mi juventud.

Gracias a la reciente y aguda biografía sobre Barea escrita por Michael Eaude – “Triumph at Midnight of the Century” publicada por Sussex Academic Press en colaboración con Cañada Blanch Centre, dirigida por el historiador Paul Preston, conozco, por fin, la trayectoria de la triste vida de este hombre valioso. Triunfo en la medianoche del siglo fue originalmente publicado en 2001 por la Editora Regional de Extremadura (Barea nació en Badajoz) y su publicación se me escapó. La versión en ingles es algo diferente y espero que fomente más la lectura de los libros de Barea.

La madre de Barea se quedó viuda poco después de que él naciera y mantuvo a sus hijos trabajando como lavandera y asistenta y en su casa el escritor aprendió directamente las condiciones de vida de la clase obrera urbana española. La forja empieza con estas palabras tan evocadoras: “Los doscientos pantalones se llenan de viento y se inflan. Me parecen hombres gordos sin cabeza, que se balancean colgados de las cuerdas del tendedero."

Un tío adinerado pagó su educación en un colegio católico privado, lo cual le permitió el contacto social con familias de la clase media. Con el legado de 30.000 pesetas de su tío, montó, a los 18 años, su propia fábrica de juguetes en colaboración con sus hermanos, con la intención de liberar a su madre, a quien adoraba, de sus privaciones económicas. Como dice Eaude, Barea tenia un “status intermedio o entre clases” que le daba la capacidad de mirar al mundo desde dos perspectivas.

Barea no publicó su primer libro hasta los 40 años. Nunca alcanzó la fama que mereció pero sí se convirtió en un escritor bastante conocido en los últimos años de su vida (George Orwell elogio sus libros), tanto que las autoridades franquistas intentaron calumniarle – durante una gira durante 56 días por Argentina, Chile y Uruguay, organizada por la BBC en 1956, - como “el inglés Arturo Beria” – una referencia al jefe de seguridad de Stalin que apuntaba al supuesto pasado de Barea como comunista.

El fascinante libro de Eaude me llegó a la vez que el libro de Barea, “Struggle for the Spanish Soul” (La lucha por la alma española), publicado en 1941 que siempre quería leer. La versión completa solo existe en inglés (un extracto está incluido en Palabras Recobradas, publicado por Debate en 2000). Es un lucido análisis de la España en el periodo de posguerra. Hablando de la Iglesia Católica y su apoyo a Franco, Barea escribió que “la tradición de una Iglesia política no se acaba fácilmente”. Casi 70 años después, esta tradición sigue viva. En otra referencia, Barea dijo que “la restauración de la monarquía podría ser en el mejor de los casos solo transitoria … dando lugar a una república o a un retorno al fascismo.” En los 40, los años de hambre, ¿quién hubiera pensado que la monarquía iba a ser restaurada con Juan Carlos I?
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