Premio por mezclarse con inmigrantes
Andrea Donofrio
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adonofriohotmailcom/9/9/17
domingo 18 de enero de 2009, 19:45h
El ayuntamiento de Novara, Norte Italia, ha decidido ofrecer el servicio de comedor y de autobús gratuito para los niños que se inscriban en escuelas con presencia de inmigrantes. La decisión es descrita como una medida para “fomentar la integración”, ya que en muchos centros educativos se está registrando un éxodo de italianos debido a la presencia en clase de un alto porcentaje de inmigrantes. El alcalde de la localidad piamontesa subraya que la “huida” de los italianos está convirtiendo los colegios en guetos.
Los datos del Ministerio de Educación de Italia evidencian la importancia del tema: en el anterior curso académico había en el país 614.000 alumnos extranjeros, de los que más de 92.000 eran rumanos y casi 18.000 ecuatorianos, la comunidad latinoamericana más representada en el sistema educativo italiano. Los mayores porcentajes de presencia extranjera en las aulas italianas se registraron en el centro-norte del país, donde regiones como la Lombardía tuvieron un 12 por ciento de inmigrantes entre sus alumnos de la educación primaria.
Además de “pintoresca”, la medida parece de dudosa utilidad: forzar la integración prometiendo premios a quienes están dispuestos a “pasar” tiempo con inmigrantes, parece insuficiente. La educación representa uno de los pilares de la integración. Compartiendo actividades, deportes e instrucción, los chicos podrían integrarse de forma natural, descubriendo que la proveniencia geográfica no representa una diferencia, sino una fuente de riqueza cultural. La convivencia sirve para mejorar. Conocer una cultura diferente o compartir experiencias beneficia a los jóvenes.
El tema de la inmigración resulta particularmente sensible, sobre todo en un país como Italia, donde el gobierno Berlusconi ha actuado en materia con medidas poco favorables a la integración y que han alimentado el odio y el miedo al diferente. La integración podría obtenerse apostando por la educación: sin embargo, forzarla parece un azar de “mal gusto”. Un país como Italia, de tradición inmigrante, debería plantearse seriamente el problema y apostar por medidas que se preocupen de favorecer la integración. Al menos, esta debería ser la tarea del Gobierno.
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Politólogo
Andrea Donofrio es politólogo, experto en Relaciones Internacionales e investigador del Instituto Ortega y Gasset
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