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clausura su edición más pesimista

El Foro de Davos alerta de que la crisis tendrá consecuencias sociales

domingo 01 de febrero de 2009, 14:00h
El fundador del Foro Económico Mundial, que se celebra en la localidad suiza de Davos, Klaus Schwab, ha afirmado este domingo que, sin duda, esta edición ha sido la más oscura desde el punto de vista económico pero quiso aportar un contrapunto optimista apelando a la capacidad para salir de la crisis.

Los líderes políticos y económicos reunidos en la exclusiva y elitista estación alpina de Davos no dudan de que la crisis económica, originada por la crisis financiera anterior, tendrá consecuencias sociales y también políticas. Así, en el Foro Económico Mundial ha quedado claro que las reducciones de empleos van a ser inevitables, por lo que parecen también inevitables reacciones sociales violentas contra el capitalismo.

Esta semana se ha dado a conocer el recorte de unos 150.000 empleos por los pésimos resultados en grandes empresas internacionales. Se baraja la cifra de que la crisis global, que ha arrastrado el crecimiento económico al nivel más bajo desde la Segunda Guerra Mundial, podría dejar 50.000.000 nuevos desempleados.

Expectativas, en el G-20
La ministra de Economía, Finanzas y Empleo francesa, Christine Lagarde, consideró que muchos contribuyentes presionan a sus gobiernos para asegurar que los impuestos que pagan beneficien a sus propios países.

El consejero delegado de la petrolera Royal Dutch Shell, Jeroen van der Veer, dijo que nadie quiere volver al comunismo, ni al exceso de regulación de los años sesenta y setenta y por ello hay que reaccionar rápidamente.

El Foro Económico de Davos ha puesto muchas expectativas en la reunión que el G-20 mantendrá en Londres a comienzos de abril, en la que se deberá definir el esqueleto del nuevo sistema financiero global y mostrar un liderazgo claro, y en este último punto ha señalado de nuevo a Obama.

Propuestas
La canciller alemana Angela Merkel propuso la creación de un Consejo Económico de Naciones Unidas, similar al Consejo de Seguridad, pero para supervisar los mercados. Por su parte, el primer ministro británico, Gordon Brown, consideró que sólo medidas coordinadas internacionalmente pueden dar resultado en los intentos que realizan los gobiernos para salir de la crisis financiera y económica.

Pese a que las economías emergentes no participaron en los excesos que han generado la crisis, van a sufrir igualmente las consecuencias de la recesión que sufren las economías avanzadas, se ha dicho este año a diferencia de la edición de 2008 cuando se creyó que podrían evitarlo. Para ayudar a los países que no pueden aplicar planes de expansión financiera, será necesario recapitalizar instituciones financieras globales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

Desde el pasado miércoles y hasta este domingo, jefes de Estado, ministros de Finanzas, gobernadores de bancos centrales, dirigentes empresariales, así como ONG -en total unos 2.500 asistentes-, trataron de buscar en Davos soluciones a la crisis económica.

La policía dispersa a cientos de manifestantes
La policía antidisturbios suiza disolvió con gases lacrimógenos a cientos de jóvenes que se habían congregado en Ginebra en una manifestación no autorizada contra el Foro Económico de Davos. Durante varias horas, los concentrados escucharon discursos antiglobalización y enarbolaron pancartas, mientras las fuerzas de seguridad bloqueaban los accesos al puente del Mont Blanc, en el centro de Ginebra, para evitar que marcharan por la ciudad.

Antes de lanzas los gases, la policía había abierto un hueco en el cordón de seguridad para hacer salir a los manifestantes, pero finalmente utilizaron el material antidisturbios después de que unos dos centenares de jóvenes radicales les hicieran frente. Muchos de los jóvenes de este grupo iban enmascarados, con capuchas y gafas de sol y lanzaron botellas a los agentes.

Para justificar su decisión de no autorizar la marcha contra el Foro de Davos, que concluye este domingo, las autoridades del cantón suizo de Ginebra argumentaron que las garantías de seguridad dadas por los organizadores no eran suficientes. "No estamos frente a un movimiento popular sino frente una agrupación de gente que quiere venir deliberadamente a Ginebra para realizar actos de vandalismo", afirmó el consejero del departamento de las Instituciones del cantón, Laurent Moutinot.
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