La cumbia y la ranchera
Ricardo Ruiz de la Serna
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ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
lunes 02 de febrero de 2009, 22:03h
Un Presidente que canta rancheras, baila cumbia y sale semanalmente por la tele dando como prueba de su trabajo una mesa llena de papeles merecería ser un personaje de Gabriel García Márquez. Por desgracia, parece uno de Sax Rohmer, el creador del famoso Fu Manchú: lleva diez años en el poder y se llama Hugo Chávez Frías.
El Comandante está agitando a las masas y dando los pasos en pos de un referéndum que permita modificar la Constitución e introducir la posibilidad de ser reelegido indefinidamente. La evolución del régimen chavista desde el autoritarismo inicial hacia el totalitarismo populista es clara. A pesar de parecer un visionario o un insurgente de los que escribió Uslar Pietri, el Comandante tiene como modelo a Fidel Castro y quiere superar a su Maestro. La reivindicación de reelección indefinida se planteó ya en 1999 y revive ahora con fuerza. El Presidente dice querer un gobierno inclusivo, pero los hechos parecen desmentirlo.
Gracias a los esfuerzos de los opositores en Venezuela y en Europa, la Fiscalía de la Corte Penal Internacional ya conoce la situación en el país, donde los derechos humanos se violan con conocimiento y anuencia de las autoridades según los opositores. Así, a los vínculos con las FARC encontrados en los ordenadores del campamento de Raúl Reyes, terrorista abatido por las tropas colombianas, se unen las gravísimas acusaciones de la oposición democrática. Por desgracia, la falta de independencia del poder judicial en Venezuela impide que los crímenes puedan juzgarse en el país. Las penas de antojo presidencial, que se cumplen por la sola voluntad del Comandante, se combinan con la represión política ejercida contra los opositores. Entre ellos, hay abogados, militares de carrera, empresarios, líderes sociales sin que haya grupo social que quede fuera del control del régimen. Por eso, es un error reducir los problemas de delincuencia sólo a una cuestión de seguridad ciudadana: la criminalidad común –así como la organizada- goza de patente de corso para atacar a los opositores y disidentes. Uno de los negocios prósperos en Venezuela es el de los escoltas; el otro es el del secuestro. Huelga decir que el Gobierno chavista –por boca de su Embajador en los Países Bajos- niega todas estas acusaciones advirtiendo que la Corte Penal Internacional no puede admitir querellas basadas en presunciones y más presunciones. No puede soslayarse, en este punto, que el régimen chavista no es una democracia, de modo que la obtención de pruebas se ve dificultada por las propias autoridades. En todo caso, los archivos de Radio Caracas Televisión han permitido a los querellantes hacer acopio de numerosas pruebas que se han presentado ante la Fiscalía. El Gobierno atribuye las acusaciones a conspiraciones, tramas y propaganda.
Las relaciones del régimen de Chávez con la teocracia iraní son cada vez más estrechas. Junto a sus intereses comunes en la OPEP, han mostrado estrategias conjuntas en varias organizaciones internacionales. He aquí la posible explicación de la abstención de los dos países en la resolución que creó el Consejo de Derechos Humanos en las Naciones Unidas. Recordemos, por otra parte, las expresiones del Comandante en apoyo de las pretensiones nucleares iraníes. En realidad, las noticias que se publican son cada vez más preocupantes. El 6 de enero de 2009 conocíamos la existencia de un cargamento que partió de Irán en dirección a Venezuela y que consistía en material suficiente para montar un laboratorio de explosivos. Un oficial de la embajada iraní en Ankara –que no se identificó- declaró que el cargamento no contenía nada importante.
Sin embargo, la influencia de Irán crece en Venezuela. La fábrica de tractores Fundatracto, en Ciudad Bolívar, lleva algún tiempo a cargo de iraníes. Se ha previsto la creación de una planta de montaje de coches iraníes en Venezuela. El ministerio de Finanzas ha anunciado la constitución de un fondo iraní-venezolano dotado con doscientos millones de dólares aportados por ambos países al 50% y destinado a financiar inversiones, proyectos económicos y sociales e intercambios comerciales entre empresas, personas, instituciones y entidades públicas de ambos Estados. Existen incluso sospechas respecto del uso que pueda darse a los yacimientos de Uranio en la Amazonía venezolana y la Guayana; las tribus que allí vivían han sido desplazadas y se ha desmantelado el Comando Regional 8 de la Guardia Nacional, que es precisamente el que operaba en el Amazonas. El Vicepresidente José Vicente Rangel ha considerado fantasías las sospechas de que en Venezuela se enriquezca uranio. Por otra parte, el Comandante Chávez ha mostrado su interés en que Venezuela adquiera un reactor nuclear que podrían venderle Argentina o Brasil.
Esta presencia iraní –junto con la actividad propagandística de Hizbolá- puede ser una explicación de los actos de judeofobia que ha sufrido recientemente la comunidad judía de Venezuela. Con motivo de las operaciones contra la infraestructura terrorista de Hamás en la Franja de Gaza, el régimen de Chávez expulsó al embajador israelí. Hace pocos días se produjo el asalto a la sinagoga más antigua de Caracas: quince hombres armados redujeron a los dos vigilantes del templo (¿es normal que una sinagoga deba tener vigilancia?), entraron en el templo y las oficinas, causaron destrozos y dejaron como recuerdo pintadas bien claras respecto a las intenciones: No queremos los asesinos; muerte a todos; Israel Malditos. El Gobierno ha condenado conjuntamente las agresiones contra los judíos y al Gobierno criminal israelí.
Sin embargo, el régimen está entrando en una situación delicada económicamente. Con el precio del petróleo a la baja, el Comandante Chávez ha emprendido una huida hacia delante confiando en fortalecer su posición gracias a la reelección indefinida. La represión de los opositores, el control de la mayoría de los medios de comunicación, el uso de la propaganda y la agitación de las masas van a dificultar la labor de una disidencia que vive oprimida en el país o que ha tenido que exiliarse.
De esta forma, el 2009 será un año capital en la evolución de Venezuela y de la región. Un régimen chavista agobiado por la crisis, descartada la evolución democrática a través de una transición, se ha enrocado. La diplomacia europea y, en especial, la española, podrían contribuir a mejorar la situación de la población venezolana vinculando las ayudas y el apoyo internacionales al respeto y la promoción de los derechos humanos en el país. Por desgracia, en la agenda parecen pesar más los intereses empresariales –legítimos, pero no únicos- de las compañías españolas y europeas. Mientras tanto, el Comandante Chávez niega todas las acusaciones y sigue dándole a la cumbia y la ranchera con los opositores reprimidos y los derechos humanos en franca retirada de Venezuela.
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Analista político
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