El último que han recogido todos los medios de comunicación nacionales ha sido llevado a cabo por la Confederación de Autoescuelas y por el Instituto Valenciano de seguridad Vial y llega a la conclusión de que el 96,5 por ciento de los conductores españoles suspendería el examen de conducir al cometer más de tres errores en los test preceptivos y que también, más de la mitad de los conductores no responderían correctamente a la mitad de las preguntas de este mismo examen. Recuerdo que hace unos 10 años un estudio llevado a cabo en Francia arrojaba porcentajes bastante similares, aunque creo que el número de suspendidos estaba en torno al 80 por ciento.
En un análisis puramente estadístico de estos datos, pueden extraerse algunas conclusiones. Soy consciente de que poca gente estará de acuerdo con algunas de estas conclusiones, y de que también, muy poca gente será capaz de rebatir, con datos en la mano, estas mismas deducciones. La primera de ellas es la de que no existe una relación causa-efecto entre conocimiento de la norma y seguridad vial. O lo que es lo mismo: el desconocimiento de las normas no coloca al conductor en un grupo de mayor riesgo.
José María Cernuda responde a un lector sobre el Volvo City Safety.Segunda deducción de estos datos del estudio: existen normas cuya desconocimiento sistemático tiene une irrelevante consecuencia en la seguridad vial. Y complementaria de esta deducción, se puede afirmar que existen muchas normas que son incomprensibles en su redacción para una inmensa mayoría de conductores.
Otra deducción: la aplicación del sentido común por parte de los conductores con experiencia suple esta mala redacción de los enunciados de algunas normas. Defender la necesidad de “reciclar” a los conductores solo se puede explicar desde los beneficios económicos que reporta y no desde la reducción significativa de la siniestralidad vial.
En definitiva: si sólo 30 de cada mil conductores españoles conoce bien las normas, es que esas normas no están bien formuladas. Lo malo es que hay toda una estructura administrativa, económica, formativa y política a la que no le queda más remedio que sostener que los equivocados son los otros.
A otra cosa. Decíamos hace unos días que peligraba el Salón del Automóvil de Barcelona. No es que peligre; es que se ha cancelado. Al menos eso es lo que han decidido las marcas integradas en ANFAC (la patronal de las marcas con implantación industrial en España), aunque se han dado un tiempo de reflexión hasta el próximo mes de marzo. Pero la cosas tienen muy difícil arreglo. El mercado sigue cayendo (un 41 por ciento en enero) y las marcas grandes no están dispuestas a gastarse en un salón no comercial, el presupuesto de promociones de todo un semestre. Prefieren gastarse ese dinero en bajar precios.
A quien no parece afectarle la crisis es a Porsche. Y eso que acaba de reconocer que su facturación ha descendido en casi un 15 por ciento en el ultimo semestre. Para intentar animar a sus clientes, presentará en Ginebra el Porsche 911 GT3, el más potente 911 construido hasta la fecha, 20 caballos más que el anterior: 435 caballos, que le convierten en uno de los deportivos más potentes y más rabiosamente radicales: 315 kilómetros por hora y 4,1 segundos para alcanzar los cien kilómetros por hora. Algo fuera de toda lógica desde la concepción convencional del automóvil. Su precio no oficial es de 130.000 euros.
José María Cernuda
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ConsultorioPregunta: He visto en una publicidad de Volvo un sistema que detiene el coche en caso de un posible impacto con el vehículo que le precede. ¿Es algo real o es sólo una ficción publicitaria? (Carlos LLaneras, Avilés).
Respuesta: Por supuesto que el sistema que Volvo ha bautizado como City Safety es real y se incorpora de serie en el modelo XC60 y en otros modelos de su gama. No es ninguna novedad absoluta y otras marcas, como Mercedes, Volkswagen, Audi, BMW y Honda disponen de sistemas parecidos desde hace ya algunos años. En el caso concreto de Volvo, el dispositivo es capaz de detener por completo el coche en velocidades entre 15 y 30 kilómetros por hora; a velocidades superiores, reduce la velocidad del impacto minimizando los daños. Es sin duda uno de los sistemas más elaborados y eficaces y toda la industria automovilística está trabajando en soluciones de este tipo, que incorporarán ya los coches de marcas generalistas de tipo media en los próximos dos años. Renault y Citröen ya han anunciado sistemas anticolisión para sus vehículos de serie a partir de 2011.