
Coincidiendo con la gira del representante de Ban Ki Moon, el movimiento de oposición interna en el Frente Polisario conocido como "Línea del Mártir" ha escrito una carta a Christopher Ross en la que le pide que sus dolencias sean escuchadas para que la ONU disponga de una visión completa de las posiciones políticas y de los intereses en juego en el conflicto. Jat Achahid (Línea del Mártir), que se presenta como una corriente "cuya finalidad es la instauración de la democracia y de la justicia en el seno del Frente Polisario" y que "representa actualmente el mayor componente de Saharauis en los campamentos de Tinduf", estima que el interlocutor saharaui del enviado especial, la dirección actual del Polisario "sólo se representa a sí misma, y en consecuencia no puede ser considerada como único portavoz del pueblo saharaui". "Nuestra visión del conflicto - declara Mahyub Saleck, en nombre de Jat Achahid - merece ser tomada en cuenta". La corriente reformadora saharaui pide entrevistarse con Ross "en Nuackchott, en Madrid o en Tinduf si se nos garantiza la seguridad".
El conflicto del Sahara Occidental opone al Reino de Marruecos contra el Frente Polisario en disputa por la soberanía de la ex colonia española. Las Naciones Unidas consiguieron un alto el fuego entre los beligerantes en 1991 con el objetivo de organizar un referéndum de autodeterminación. Desde entonces y pese a las múltiples resoluciones del Consejo de Seguridad, que incluyen todas ellas la realización de la consulta popular, el proceso está paralizado. Marruecos sólo acepta que en la pregunta a someter a la población saharaui esté la alternativa de la integración o de una autonomía bajo soberanía marroquí. El Polisario acepta estas variantes, pero exige que se incluya la cuestión básica en todo referéndum de autodeterminación ligado a la descolonización: la independencia del territorio.
Las misivas del movimiento reformador en el seno del Polisario sirven para recordar a los negociadores internacionales, las Naciones Unidas y la Unión Europea, incluidos los gobiernos representados, que la cuestión de la democracia y las libertades internas siguen siendo una asignatura pendiente en el conflicto. Del mismo modo que los saharauis y las organizaciones internacionales de Derechos Humanos exigen el fin de la represión política en los territorios ocupados por Marruecos, deben también tener en cuenta "el respeto de los derechos básicos y de las libertades públicas del ciudadano saharaui tanto al este como al oeste del muro, lo que contribuiría a encontrar una solución equitativa y duradera al conflicto del Sahara Occidental", afirma el representante de Jat Achahid.