este viernes
Cuatro emite "El turista suicida", un polémico documental sobre la eutanasia
jueves 12 de febrero de 2009, 16:40h
Cuando se cumplen tres días de la muerte de Eluana Englaro, la mujer italiana en estado vegetativo desde 1992, Cuatro emite este viernes "El turista suicida", el polémico documental emitido en Reino Unido que muestra cómo un hombre en estado terminal se suicida. John Zaritsky, director canadiense galardonado con un Oscar, acompañó en 2006 a Craig Ewert durante sus últimos cuatro días de vida. El profesor Ewert, de 59 años, sufría una enfermedad neuronal que le había dejado incapacitado de piernas y brazos y le hacía vivir atado a una máquina de respiración asistida. Una enfermedad que poco a poco va destruyendo los nervios motores hasta la parálisis total. La mayoría de los pacientes que la padecen mueren cinco años después del diagnóstico, aunque el científico Stephen Hawking ha sobrevivido más de 40 años con esta enfermedad.
Ewert, norteamericano de origen, estudiante radical en los sesenta y exiliado voluntario de la Norteamérica de Bush, está decidido a no sufrir un proceso de deterioro que le lleve hasta un final “natural” que presupone horrible. La cámara sigue el último viaje de Ewert desde Inglaterra hasta Zurich, Suiza, donde tiene su sede la organización Dignitas, que propugna el derecho a la eutanasia. Suiza es el único lugar del mundo donde una persona que busca un suicidio asistido puede recibir ayuda para morir, sin que importe ni su lugar de procedencia ni su estado de salud.
El suicidio asistido es ilegal en todo el mundo, excepto en Suiza, Bélgica y el estado norteamericano de Oregón. Holanda permite la eutanasia. En este caso, sólo un médico puede terminar con la vida del paciente. En el suicidio asistido, la persona que va a morir debe ser la que lleva a cabo el acto que termina con su vida. En Bélgica y Oregón, sólo los residentes en esos estados tienen derecho al suicidio asistido. La ley suiza permite que se ayude a cualquiera que quiera morir siempre que no exista un motivo egoísta por parte de quien asista al suicida.