Las otras víctimas del conflicto guerrillero
Misión humanitaria investiga la matanza de 18 indígenas a manos de las FARC
viernes 13 de febrero de 2009, 09:20h
Una comisión humanitaria comenzó a investigar la matanza de 18 indígenas de la etnia awa, supuestamente cometida por la guerrilla de las FARC, y la desaparición de otros nueve en una zona montañosa del suroeste de Colombia.
El gobernador del departamento de Nariño, Antonio Navarro, confirmó que se está investigando la matanza de por lo menos 10 indígenas ocurrida en la madrugada del miércoles, pero por lo alejado y escarpado de la zona no se ha podido corroborar la información que dieron las autoridades awas al respecto. Al parecer, esas 10 víctimas pertenecen a familias que iniciaron un desplazamiento forzado el pasado fin de semana por una primera masacre de nativos.
Supuestamente, ese fin de semana las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) mataron con cuchillos a ocho indígenas, mientras que otros nueve están desaparecidos en el municipio de Barbacoas (Nariño). El pasado 4 de febrero, las FARC sacaron a unas 20 personas de sus casas y los increparon por no haber dado información sobre la presencia del Ejército en la zona.
Navarro detalló que la comisión humanitaria civil, integrada por miembros de la gobernación de Nariño, indígenas, representantes de la Defensoría del Pueblo y de iglesias, ingresará a la zona cuando las condiciones de seguridad lo permitan porque está "plagada de minas" antipersonas y hay fuerte presencia de rebeldes.
El jefe del Ejército, general Óscar González, y el director de la Policía, general Óscar Naranjo, realizaron hoy un consejo de seguridad cerca de la zona de las matanzas y coordinan con otras dependencias la búsqueda de los cadáveres. El ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, señaló que en la zona ya "desembarcaron las tropas" pero "no se pudo encontrar nada".
Asimismo, indicó que existe miedo de denunciar los hechos en la comunidad indígena awa. "La descripción de cómo mataron a esos indígenas le pone los pelos de punta a cualquier persona", añadió Santos.
En un recorrido por el vecino municipio de Samaniego, adonde llegaron varios de los desplazados por las matanzas, voceros de la Unidad Indígena del Pueblo Awa dijeron a Efe que creen que los asesinatos son en represalia porque las FARC vieron al Ejército ocupar sin autorización las casas de los indígenas.
Los militares "están ocupando las casas de familia, cogen las ollas, las gallinas, eso pasa en todos los 26 resguardos adonde llega el Ejército", dijo uno de los principales líderes aborígenes de uno de los cabildos afectados que prefirió no ser identificado porque teme por su vida. Incluso, denunció que los militares han violado a mujeres de comunidades cercanas y "utilizan a los niños menores de edad para poder sacarles información".
"Los indígenas que hoy están asesinados y desaparecidos es porque ellos han dicho que se mueren pero no le van a colaborar a nadie, ni de informantes (del Gobierno) ni tampoco entrándoles los alimentos (a las FARC)", añadió.
Navarro asegura que en la zona sí había presencia del Ejército y los nativos dicen que hubo combates en los días previos a la masacre, al contrario de lo que han sostenido los militares. En Samaniego, las autoridades locales dijeron a Efe que esperan la llegada de al menos 60 indígenas hoy y que, en los próximos días, es posible que unas 1.300 personas se desplacen hacia esa localidad y otras vecinas.
Por su parte, el grupo de intelectuales Colombianos y Colombianas por la Paz le solicitó al mando de las FARC un pronunciamiento público sobre el "vergonzoso" suceso. Mientras, la organización Colombia Soy Yo le pidió a la guerrilla respetar a las comunidades indígenas y al Gobierno atenderlos cuanto antes.
La zona montañosa que limita con el océano Pacífico en el suroeste de Colombia ha sido un fortín de las guerrillas de izquierda y la reciente entrada del Ejército a la región ha provocado una respuesta "salvaje" de los rebeldes, según Navarro. En El Sande, otro de los sitios adonde han llegado indígenas refugiados, las FARC mataron el año pasado a cuatro maestros.
En el municipio vecino de Roberto Payán, los rebeldes lanzaron a principios de año un ataque con morteros caseros a la cabecera municipal que provocó cinco muertos, entre ellos tres niños.