La inmigración en crisis: de papeles para todos a empapelarlos a todos
martes 17 de febrero de 2009, 23:12h
El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, hubo dar explicaciones ayer en sede parlamentaria, sobre un supuesto cupo de detención de inmigrantes en situación irregular asignado a diversas comisarías. Y no le fue sencillo. Más que nada, porque en su contra tenía las denuncias efectuadas por la práctica totalidad de sindicatos policiales, en relación a la existencia de una instrucción escrita con órdenes de la Jefatura Superior de Policía de Madrid. También del resto de grupos políticos, conscientes de una realidad fácilmente constatable.
En tiempos de bonanza económica, las oportunidades laborales atrajeron a España a un buen número de extranjeros en busca de un mejor futuro. Pero, lejos de modular dicha atracción para no sobrepasar el cupo -aquí sí tiene cabida- de inmigrantes que el país podía acoger, se llevó a cabo una irresponsable política a cargo del entonces ministro Jesús Caldera, que desembocó en un “efecto llamada” del que aún hoy se sufren las consecuencias. En contra de las recomendaciones de la Unión Europea, se hicieron regularizaciones masivas, en una clara muestra del “papeles para todos”, lo que se tradujo en un espectacular aumento del número de personas que entraban en España de cualquier manera, por lo fácil que les resultaba aquí legalizar su estancia en suelo europeo.
De aquellos polvos vienen ahora estos lodos. El aumento del paro ha destapado la cruda realidad de miles de personas en situación de estancia irregular y totalmente carentes de ingresos. La solución, expulsarlos. Y para incentivar semejante medida, objetivos numéricos en función del censo poblacional que cada comisaría tenga adscrito. Parece que, si no circulares, sí que había “directrices”. Es decir, que venía de arriba. Colocar a la Policía en labores de encubrir políticas erróneas, en lugar de proteger a la ciudadanía no parece la mejor manera de dirigir el Ministerio del Interior, por acreditada que tenga su competencia su titular –que la tiene. Bien es verdad que una de las facetas del trabajo policial es la de identificar a inmigrantes ilegales, de cara a su ulterior repatriación. Pero de ahí a dar máxima prioridad a detenerlos para engrosar estadísticas va un abismo: el que separa la eficacia de la chapuza.