El horror de los Jemeres Rojos
martes 17 de febrero de 2009, 23:14h
El juicio que ayer daba comienzo -con 30 años de retraso- en Camboya para juzgar a los responsables del régimen de terror instaurado por los Jemeres Rojos sacará de nuevo a la luz las inhumanas atrocidades que el fanatismo marxista llevó a cabo en el sureste asiático durante los años 70. Fallecido Pol Pot en 1998, apenas cinco ancianos sobreviven para ser juzgados por una de mayores barbaries cometidas por la humanidad para con sus semejantes. No en vano, durante el régimen de los Jemeres Rojos, más de la cuarta parte de la población camboyana fue exterminada.
Hospitales, colegios, ciudades enteras…todo fue erradicado. Hasta se prohibió el servicio postal. Camboya quedó aislada del mundo, para que nadie pudiera ser testigo del horror que se viviría en el país desde 1975 hasta 1979. Torturas, ejecuciones y un empobrecimiento absoluto sumieron a los camboyanos en una ruina económica y moral de la que aún no se han recuperado. Matar a alguien por el mero hecho de llevar gafas o de hablar un idioma extranjero era habitual en tiempos de la dictadura comunista. Por eso es importante que se sepa lo que allí sucedió. Para que las generaciones futuras vean de lo que es capaz la perversión de una ideología totalitaria y no repitan en el futuro los errores y los horrores del pasado. Los testimonios que se oirán estos días serán sin duda estremecedores. El problema es que Camboya es sólo un pequeño país del sureste asiático y, además, lo que allí se hizo fue en nombre de una ideología de izquierda: y los que creen tener la Historia de su lado, como es sabido, discriminan entre crímenes y verdugos y sólo de movilizan por las causas que estiman oportunas. Y, hasta ahora, parece que ésta no lo es.