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Silvio, el invencible

Andrea Donofrio
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adonofriohotmailcom/9/9/17
domingo 22 de febrero de 2009, 10:40h
Como un héroe perteneciente a la mitología griega, Silvio Berlusconi parece invencible y sus múltiples “talones de Aquiles” no parecen visibles a los italianos. Silvio gana elecciones, apoyos, consensos: su popularidad que está en 55 % no la erosiona ni siquiera la anunciada recesión del 2% para 2009. Parece el encantador de los…tontos. El Cavaliere sigue sonriendo, contando sus chistes al estilo de Mauricio, el personaje de Aída políticamente incorrecto, aunque si sigue así pronto se le agotarán los temas: ya nos ha hecho reír del color negro de la piel de Obama, de los campos de concentración nazi y de los judíos exterminados, de la inferioridad de las mujeres. Sin embargo, aún no había contado un chiste sobre los desaparecidos y torturados argentinos (muchos de origen italiano). Bueno, vacío colmado la semana pasada: “no soy como aquel dictador argentino que eliminaba a sus opositores subiéndolos en un avión con un balón...luego abrían la ventanilla y les decían: 'hace un día buenísimo, salid un rato a jugar fuera’. El auditorio con su fuerte carcajada parece apreciar la descripción de los “vuelos de la muerte”. Y un paso más en su carrera de cómico. De esa manera le queda pendiente sólo el Papa.

Berlusconi es fuerte e invulnerable tanto que se puede permitir el lujo de criticar la Constitución republicana, nacida de la lucha partigiana antifascista: no importa que se le considere una de las Constituciones democráticas más avanzadas del mundo, él puede faltarle el respeto. No es funcional a su necesidad. Y, ¿las amenazas a la autonomía judicial? ¿Su deseo de poner en jaque al Estado de derecho? ¡Es legítimo! Las togas son más rojas que el tinto de la Rioja. Mientras la reducción de los derechos sindicales y las restricciones del derecho de huelga son justificables por la necesidad de los grupos patronales y para salvar a los bancos. Y ¿el apoyo al “oscurantismo” de Ratzinger? ¡Justo! ¡Contra el divorcio, eutanasia y aborto! Y que los líderes de partidos de la derecha italiana (Berlusconi, Fini, Bossi y Casini) estén todos casados con hijos en segundas nupcias, o terceras… no importa. En teoría ninguno podría comulgar: ¡venga ya hombre!, ellos sí, apoyan al Vaticano.

La dimisión de Walterloo Veltroni consolida el poder del actual primer ministro italiano. Sin embargo, la nueva victoria del premier derechista resulta más difícil de entender: ¡imagínense de explicar! A día de hoy, Italia vive una profunda crisis económica, con la recesión más aguda desde la posguerra y la mayor caída del consumo de los últimos 25 años. Los salarios reales siguen disminuyendo y la gente padece el “síndrome de la cuarta semana” o imposibilidad de llegar a fin de mes. Pero bueno, los italianos siguen adelante socorridos por la economía subterránea y la evasión fiscal. ¿Y el paro al 6,7%? A no, esto es culpa del anterior gobierno y de los inmigrantes, que además convierten las calles italianas en “muy peligrosas”. ¿Un Estado fuerte puede ser racista y xenófobo? ¡Si lo dice Berlusconi sí!

La izquierda italiana a la deriva. Italia a la deriva. Un país anómalo, atípico, cada vez más incomprensible. ¿Cómo explicarse tanta popularidad de actual Presidente del Gobierno? Deméritos de la izquierda, ausencia de una alternativa política no son suficientes. ¿Cómo puede resultar tan popular un jefe de Gobierno que desprecia las leyes, que debería pasar más tiempo en el banquillo de los acusados que en su despacho? Cómo puede la gente apreciar un hombre que esquiva cotidianamente la justicia? Noticia de esta semana: condenada una de sus empresas por sobornar a un abogado (caso Mills) para testificar en falso a favor del mismo Silvio (noticia que, por cierto, escandalizo la prensa sajona y dejo indiferente la italiana).

Nada consigue bajar la admiración de los italianos por él: ni la crisis económica, ni los chistes malos, ni los ataques a la máxima institución de la República, ni su peculiar estatus de “intocable” creado con leyes ad hoc. A los italianos le gusta tener un presidente que, cuando le preguntan qué opina sobre la posible formación de un gobierno de unidad nacional en Israel, conteste con cara pícara: “¿saben lo que me da más pena? ¡Que al Milán siempre le marquen en los últimos minutos! ¡Qué rabia!”. Yo, más que nada, siento asco.

Andrea Donofrio

Politólogo

Andrea Donofrio es politólogo, experto en Relaciones Internacionales e investigador del Instituto Ortega y Gasset

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