A pesar del encuentro con Garzón, intentó mantenerlo en el cargo hasta el escándalo de la caza sin licencia
Zapatero aceptó la dimisión de Bermejo presionado por los barones socialistas
lunes 23 de febrero de 2009, 20:03h
La dimisión de Mariano Fernández Bermejo como ministro de Justicia se ha visto motivada por los últimos escándalos que han salpicado a su persona. Bajo su mandato se ha producido la primera huelga de jueces de la historia y ha sido muy criticada, dentro y fuera del PSOE, su cacería con el juez Garzón en coincidencia con la instrucción por el juez de la Audiencia Nacional de varios casos presuntos de corrupción relacionados con el PP.
Precisamente esta coincidencia fue decisiva para que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, aceptase su dimisión. Las presiones del partido internas han acelerado si cabe la salida de Bermejo del Gobierno.
Desde el Gobierno se subraya que fue "inoportuno" que el ministro y Garzón compartieran cacería, máxime horas después de que se conociese la investigación de Garzón. Pese a la decisión final, en principio no había predisposición en el Ejecutivo a que el titular de Justicia abandonase su responsabilidad al frente de este Departamento por haber coincidido en la montería con el juez de la Audiencia Nacional.
Lo que decantó hacia esa posibilidad fue que el ministro no tuviese la licencia de caza para desarrollar su actividad cinegética en Andalucía, algo que en el Gobierno se considera "muy grave" y, máxime, tratándose del máximo responsable de la Justicia en España. En el PSOE también hubo muchas voces que alertaron del coste que podría ocasionar mantener al ministro, y entre los dirigentes del partido, José Bono y Patxi López habían expresado en las últimas horas que a ningún socialista le gustaba que Bermejo hubiese participase en esa cacería.
La ausencia de licencia, el detonante
Aunque en el Gabinete de Zapatero se elogia que Fernández Bermejo comentase públicamente que cometió un error, que le costó la apertura de un expediente por parte de la Junta de Andalucía, se reconoce que este fue el detonante para que el jefe del Ejecutivo aceptara la dimisión.
Fue ostensible el malestar con lo sucedido de la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega, durante la conferencia de prensa que ofreció el pasado viernes al término de la reunión del Consejo de Ministros. Cuando se le preguntó si el ministro había presentado su dimisión, se limitó a señalar que Fernández Bermejo ya había dicho públicamente lo que tenía que decir y que ella había hecho lo propio.
Dudas
Sobre la dimisión han hablado en varias ocasiones en los últimos días Zapatero y Fernández Bermejo, pero no ha sido hasta la reunión de hoy entre ambos en el Palacio de la Moncloa cuando el presidente del Gobierno la ha aceptado formalmente. Sin embargo, Zapatero ya tenía decidido el fin de semana el relevo y el nombre del nuevo ministro de Justicia, Francisco Caamaño. Previamente, había tenido que determinar el momento para esa sustitución: si hacerlo de forma inmediata o convendría esperar a que pasaran las elecciones vascas y gallegas del próximo 1 de marzo.
Finalmente, se consideró oportuno que el gesto se hiciera ya para trasladar el mensaje de que se reconocen los errores y se asumen responsabilidades, y para restar argumentos a los dirigentes del Partido Popular.
Este asunto ha precipitado el primer cambio del Gobierno de Zapatero tras las últimas elecciones generales, una remodelación sobre la que se había especulado en los últimos meses pero apuntando a algún Ministerio de carácter económico tras la situación que está viviendo España a consecuencia de la crisis financiera.