Accidentes aéreos
jueves 26 de febrero de 2009, 01:12h
La muerte de nueve personas en el accidente aéreo que tuvo lugar ayer en el aeropuerto holandés de Amsterdam-Schiphol traía a la memoria imágenes como las de la tragedia de Barajas el pasado verano. Allí, el número de fallecidos fue mucho mayor -154-, en lo que supuso una de las mayores catástrofes aéreas de toda Europa. Mejor suerte corrieron los pasajeros del Airbus de US Airways, cuyo comandante pudo “amerizar” en el río Hudson, sin que hubiera que lamentar una sola víctima. Y es precisamente eso, el pensar que “podía haberme tocado a mí”, lo que añade un poso aun mayor de angustia, esa que padecen los familiares de las víctimas.
En momentos así, cuesta recurrir a las estadísticas pero no por ello debe obviarse el hecho de que el avión sigue siendo el medio de transporte más seguro que existe. A las normativas de aviación civil internacionales se unen las de la Unión Europea, las propias que arbitre el estado donde opere la aerolínea y también los controles internos de la aerolínea. En 2008, el Parlamento Europeo hizo pública una “lista negra” de compañías a las que se prohibía operar en suelo europeo, a la vista de las deficiencias técnicas que presentaban. Entre ellas no estaba Turkish Airliles, compañía turca de bandera con largos años de experiencia en la aviación comercial. Es preciso tener muy en cuenta todas estas consideraciones antes de aventurar ningún juicio apresurado. La investigación determinará cuáles fueron las causas de este suceso. Hasta entonces, conviene recordar que miles de pasajeros vuelan cada día con la normalidad como tónica común. No debe, por ello, apoderarse la intranquilidad de quienes en estas fechas tengan que tomar un avión, por mucho que el recuerdo de accidentes como el de ayer -o incluso el del pasado verano en Barajas- formen ya parte del inconsciente colectivo. Volar sigue siendo una de las formas más seguras de viajar.