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El chapapote resurge en Galicia

viernes 27 de febrero de 2009, 01:56h
Este domingo, los gallegos están llamados a las urnas. Y parece que en esta ocasión, la acepción “gallegos” hay que tomarla en sentido argentino. En efecto, votarán no sólo los nacidos en Galicia, sino otros muchos que jamás han puesto un pie en la comunidad autónoma gallega y cuyo mérito ad hoc estriba en tener ancestros de esta región. Cualquier cosa vale para reeditar el “gobierno de progreso” que actualmente rige los destinos desde Santiago de Compostela. Bloque Nacionalista Gallego y Partido Socialista de Galicia esperan perpetuarse en el poder, que han detentado de manera bastante generosa durante los cuatro últimos años. Generosidad que se ha tornado espléndida cuando de sus intereses propios se habla.

Porque no se trata ya de los lujos asiáticos pagados por todos los gallegos -y por ende, por todos los españoles - que ha instalado Touriño en el palacio de San Cayetano. Tampoco de su extenso parque móvil, que haría la envidia del mismísimo Fernando Alonso -de hecho, uno de sus múltiples vehículos oficiales ha costado más que la famosa limusina de Obama-. Es la manera tan desvergonzada de escamotear un mínimo de explicaciones a los ciudadanos sobre los que tiene la responsabilidad de servicio público. En lugar de eso, PSOE y BNG se han dedicado a arrojar chapapote dialéctico sobre el PP y quienes han osado denunciar los despilfarros de hoy y las tropelías lingüísticas de ayer. Sí, porque estos cuatro años de legislatura socio-nacionalista han servido para fabricar un conato de problema, el lingüístico, que nunca había sido tal en Galicia. Castellano y gallego coexistían y coexisten a la vez, pacíficamente. Por más que se empeñe el BNG en hacerse la víctima, al más puro estilo Esquerra Republicana de Cataluña. Al menos los secesionistas catalanes no tienen la desfachatez de adjudicar contratos millonarios de parques eólicos a empresarios afines y fotografiarse con ellos en lujosos yates. El PSOE verá si sigue queriendo contar con semejantes socios. Votar a unos es votar a los otros. Claro que el discurso socialista varía dependiendo de la cita electoral de que se hable. Porque si en Galicia hablan de alianzas post electorales para que no gobierne el PP, en Euskadi sin embargo son partidarios de que gobierne la lista más votada. ¿En qué quedamos? De los gallegos depende.
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