Los gallegos y los vascos están llamados este domingo a elegir a sus representantes autonómicos en unas elecciones que se presentan más reñidas que nunca y con unos resultados tan inciertos que incluso podrían variar el escenario político actual en estas dos comunidades. Las encuestas dadas a conocer en las últimas semanas tienen el denominador común de apuntar hacia un desenlace muy ajustado, por lo que los indecisos podrían ser determinantes para decantar la balanza de las urnas de un lado u otro, especialmente en Galicia.
Los partidos de ámbito nacional no han escatimado esfuerzos para llevar hasta el norte del país a sus primeras espadas, con el presidente del Gobierno y secretario general de los socialistas,
José Luis Rodríguez Zapatero, y el líder del PP,
Mariano Rajoy, a la cabeza de este desembarco.
En el caso de Euskadi, el tripartito vasco podría alejarse de la mayoría absoluta -que tampoco ha tenido en esta última legislatura-, con un alza muy significativa de los socialistas y con la ausencia de candidatos de la izquierda abertzale radical por primera vez en unos comicios autonómicos. Según el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (
CIS), hecho público a mediados de mes, el PNV de Juan José Ibarretxe podría sumar entre 26 y 27 escaños, frente a los 29 actuales, en tanto que el PSE de Patxi López pasaría de 18 a 26 diputados.
De confirmarse estos datos, el panorama político del
País Vasco podría cambiar sustancialmente a favor de los socialistas, que, de hecho, sólo contemplan el escenario de la victoria de su candidato y el desalojo de los nacionalistas de Ajuria Enea. En cualquier caso, todos trabajan con el convencimiento de que las alianzas postelectorales serán básicas en este vacilante contexto, incluso aunque no culminen en pactos de gobierno estables y se limiten a forjar apoyos puntuales a un gobierno en minoría, sea del color que sea.
No obstante, este viernes, en el cierre de campaña,
Patxi López quiso despejar dudas y subrayó que no va a gobernar "con un
PP que sólo sabe hacer antinacionalismo y antisocialismo", ni con un PNV que "pretende imponer su modelo de país". El caso de Galicia es radicalmente distinto y la mayoría absoluta es fundamental para que el PP recupere el Gobierno de la Xunta sino quiere que continúe el bipartito entre
PSdeG y
BNG.
Pronosticó el CIS para
Galicia un mantenimiento de la situación de la última legislatura, con una victoria del aspirante del PP,
Alberto Núñez Feijóo, con 35 ó 36 escaños frente a los 37 actuales, y un repunte del socialista
Emilio Pérez Touriño, que lograría subir sus representantes en el Parlamento gallego de 25 a 27.

Así las cosas, PSdeG y BNG podrían mantener holgadamente su gobierno bicolor en esta comunidad, sin perder de vista, sin embargo, que al PP sólo le faltó un escaño en la pasada legislatura autonómica para lograr la mayoría absoluta, que podría conseguir mañana según le auguran algunos sondeos.
Pero habida cuenta de que el número de indecisos en Galicia son casi una cuarta parte del electorado, tanto PP como PSOE han puesto toda la carne en el asador para movilizar a sus respectivos electorados, tarea que en la recta final de la campaña han dejado para sus máximos líderes, Mariano Rajoy y José Luis Rodríguez Zapatero, respectivamente. Los socialistas han insistido en sus mítines en hacer llamamientos para que nadie se quede sin votar y no han tenido reparos en acusar al PP de jugar con la abstención como la mejor baza para conseguir sus ambiciones de mayoría absoluta.
En cualquier caso, lo cierto es que Rajoy -natural de Pontevedra- se ha instalado prácticamente en Galicia durante los últimos quince días, protagonizando una campaña paralela a la de Núñez Feijóo, aunque centrada, en su caso, en poblaciones medianas e incluso en núcleos rurales, donde creen que su electorado está menos motivado.
También el vicesecretario general del PSE, el gallego
José Blanco, ha estado "sudando la camiseta" en esta campaña electoral hasta el punto de que ni siquiera ha asistido a las últimas reuniones de la dirección socialista nacional en Ferraz. No obstante, Pérez Touriño ha contado en la campaña con numerosos cargos socialistas, entre ellos los tres ministros mejor valorados del Gobierno: la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega y los titulares de Defensa e Interior, Carme Chacón y Alfredo Pérez Rubalcaba.
Quiso el candidato socialista que
Zapatero le acompañara anoche en el mitin de fin de campaña, donde fue arropado además por los cuatro ministros gallegos del Gobierno, incluido el nuevo de Justicia, Francisco Caamaño.
La participación en las autonómicas se ha movido entre el 60 y el 80 por cienLa participación en las elecciones en las que se han elegido los ocho parlamentos vascos anteriores ha oscilado entre el sesenta y el ochenta por ciento del censo.Hasta ahora la cita con las urnas en la que han participado un mayor porcentaje de vascos han sido las autonómicas de 2001, donde votaron el 78,97 por ciento de los censados entonces.Por contra, las autonómicas en las que participó un porcentaje menor de electores fueron las de 1994, en las que votaron el 59,69 por ciento de los llamados a las urnas.
En las primeras, en 1980, la participación fue de las más bajas, sin llegar al sesenta por ciento. Entre las elecciones de 1984 y las de 1986 sólo hubo una diferencia de un punto en la participación, ya que en las primeras hubo un índice de participación del 68,49 por ciento. En 1990 participaron el 60,99 por ciento de los censados y se bajó al 59 por ciento en 1994.

En 1998 y 2001 hubo una alta participación, ya que se produjeron circunstancias excepcionales que movilizaron al electorado.En 1998, las elecciones tuvieron lugar después del llamado Pacto de Lizarra, con una tregua de
Eta, y la participación llegó al 69,99 por ciento. La siguiente cita con las urnas, en 2001, fue todavía más espectacular, ya que se batieron los récords de asistencia a las urnas, con el 78,97 por ciento.
Todos los analistas coincidieron en la movilización del voto nacionalista ante la posibilidad de que el PP y el PSE, entonces encabezados por Jaime Mayor Oreja y Nicolás Redondo, respectivamente, pudieran desplazar al PNV de Ajuria Enea.Hace cuatro años, en el 2005, hubo una participación media, ya que se situó en el 68 por ciento. En líneas generales, la participación en las elecciones autonómicas en Euskadi ha sido inferior a la que se ha venido dando para las elecciones generales.
Por ejemplo, mientras que en las autonómicas de 1994 hubo una abstención del 40,3 por ciento, en las generales del 96 la abstención sólo fue del 28,47 por ciento.Las elecciones en las que ha participado el mayor porcentaje del censo electoral fueron las autonómicas de 2001, seguidas de las generales de 1982, con un 79,37 por ciento, y en las que menos las europeas de 1994, con el 52,28 por ciento. En las generales del año pasado la participación en Euskadi fue del 64,1 por ciento.