Cena de trabajo con los Príncipes para 500 invitados
sábado 28 de febrero de 2009, 16:59h
Es una excelente noticia la de que el Gobierno va a fomentar un mayor conocimiento de las marcas españolas en el marco de la presentación del Plan Made in/Made by Spain, pero en estos tiempos de austeridad no creo que la manera más efectiva sea con un foro en Nueva York de empresas españolas en EEUU el 16 de marzo, seguido por una cena para unas 500 personas a la que asistirán los Príncipes de Asturias, el Ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián, además de una selecta representación de autoridades y empresarios estadounidenses, altos representantes de las empresas españolas presentes en EE UU y periodistas, y el día siguiente un Business Sustainability Conference (que incluye una intervención de Al Gore sobre la energía renovable).
España tiene un núcleo muy significativo de marcas, bien conocidas en el país pero poco afuera. Las marcas son un activo estratégico clave para la competitividad de un país, aportando diferenciación y valor a sus productos y servicios. Pero la posición de España en la mente de los compradores internacionales no coincide con su lugar como octava economía mundial (y éste es uno de los factores que hay detrás del abultado déficit en la cuenta corriente) y un significativo país de inversión directa neta en el extranjero.
Para dar apariencia de austeridad, será una cena en formato de trabajo (working dinner). Este acto estará moderado por Dee Dee Myers, antigua Secretaria de Prensa de la Casa Blanca en la época de Bill Clinton. Se proyectará un audiovisual sobre las marcas embajadoras españolas (las más conocidas como Santander, Zara, Freixenet, Iberdrola, etc), se entregará a los asistentes una cesta con productos de las principales marcas españolas (vino, aceite de oliva y otros artículos de merchandising), hablarán varias personas pero no el ambicioso abogado Jaime Malet, Presidente de la Cámara de Comercio Americana en España (es curioso que las empresas americanas estén institucionalmente representadas por un español) quien dedica gran energía a salir en todas las salsas y en proclamar sus contactos en la administración de Obama (las malas lenguas dicen que quiere ser ministro), y se acreditarán a los Amigos de la Marca España (AMEs) en EE UU a aquellas personalidades o empresarios estadounidense que se hayan destacado por su labor de apoyo y colaboración con España y sus marcas.
Los AMES complementan, en el otro lado del Atlántico, a los Embajadores Honorarios de la Marca España (EHME) – distinguidos españoles de distintos sectores como Emilio Botín, Placido Domingo y Pau Gasol. Y aquí declaro interés personal porque soy miembro del Comité de Marcas Embajadoras & Imagen de España y el año pasado participé en el jurado que eligió los EHMEs.
Espero que haya muchísimos más americanos – son el publico objetivo – que españoles en la cena (no hace falta convencer a los que ya lo están) y que las organizadores no repitan los errores de una cena inútil y con impacto cero, también a cargo de los contribuyentes, como la organizada por la Xunta de Galicia para unos 60 personas en el restaurante Sea Grill en Rockefeller Center. La Xunta encargó las invitaciones a una agencia de relaciones públicas en Nueva York: no sabía a quien invitar y decidió usar la lista de miembros de la Cámara de Comercio España-EE UU en la ciudad que son mayoritariamente españoles. Además un conselleiro de la Xunta se dirigió a los asistentes de la cena en gallego y sin traductor. Al día siguiente los gallegos hicieron una cata de vinos en el comedor de los delegados de las Naciones Unidas – ¡vaya sitio para hacerlo! El coste total de esta misión fue de más de 200.000 de dólares.
Sin embargo, seguramente la cena con los Príncipes tendrá también más éxito en promover una imagen fiel de España que la reciente campaña de publicidad lanzada por el Patronat de Turisme Costa Brava. Una foto de su campaña muestra una arena blanquísima y unas aguas cristalinas, calmadas como una balsa de aceite y de un atractivo color verde turquesa. Esta playa, sobre la que se pasea una escultural joven y nadie mas, no es, sin embargo, de la Costa Brava sino de las lejanas Islas Bahamas. El Patronat justificó la elección de la playa para promocionar la Costa Brava bajo el argumento de que lo que se buscaba era el concepto y que en el momento de buscar la foto principal no se encontró una con la calidad suficiente. El periódico británico The Guardian, puso la foto al lado de otra de una playa atestada de la Costa Brava para mostrar en este caso la verdadera realidad.
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Escritor
WILLIAM CHISLETT es escritor y colaborador del Real Instituto Elcano
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