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josephine onyia será baja

Una España en transición en los Campeonatos de Europa en pista cubierta

jueves 05 de marzo de 2009, 19:33h
El atletismo español afronta con la baja de Josephine Onyia, una mezcla de veteranos y novatos y el objetivo declarado de ocho medallas, una etapa de transición que arranca con una competición de compromiso relativo, los campeonatos de Europa en pista cubierta, en los que España ha conseguido 25 títulos a lo largo de sus 29 ediciones anteriores.
La baja de Josephine Onyia, indispuesta la víspera del torneo por una indigestión, pone una nota negativa en el despegue, ya que, con la mejor marca europea del año en 60 metros vallas (7.95), la española aspiraba a conseguir la medalla de oro. El Oval Lingotto turinés, construido con motivo de los Juegos de Invierno de 2006 para albergar el patinaje de velocidad sobre hielo, será el punto de partida de su carrera internacional para cuatro atletas españoles llamados a marcar la pauta en los próximos años.

Alberto Gavaldá, velocista de sólo 16 años, fue incluido en el equipo con el solo propósito de tomar el aire a la competición internacional, lo mismo que la vallista Ana Torrijos. Alvaro Rodríguez en 1.500 y Miguel Angel Sancho en altura competirán con el ambicioso objetivo de entrar en la final.

España no podrá contar con sus dos mejores elementos de 2008, Juan Carlos Higuero y Marta Domínguez, que prefieren concentrarse en los Mundiales al aire libre de Berlín, pero sí con atletas bien curtidos, algunos ya en la fase menguante de su carrera como Manuel Martínez (76 veces internacional).

El capitán español tenía que viajar necesariamente para asistir a las reuniones de la Comisión de Atletas europeos, y de paso intentará meterse en la final de peso seis años después de haber sido campeón del mundo bajo techo.

La selección está compuesta por 36 atletas, la tercera más amplia de la historia, y tiene al frente, como jefa de expedición, a Carlota Castrejana, todavía campeona de Europa de triple, que acaba de clausurar su brillante carrera deportiva para ejercer su profesión de abogada.

Ocho medallas, una menos que en Birmingham 2007, y quince finalistas (uno más que entonces) es la previsión para Turín del presidente de la Federación Española, José María Odriozola, que recupera su antigua costumbre de poner en cifras los objetivos pese al todavía reciente fiasco de los Juegos Olímpicos de Pekín, donde España no logró una sola medalla en atletismo.

Las mejores opciones masculinas para España residen, como es tradicional, en el medio fondo. Desde el 800, con Miguel Quesada (actual subcampeón), Luis Alberto Marco (reciente campeón de España) y Manuel Olmedo (campeón al aire libre), hasta el 3.000, con Jesús España (bronce en Birmingham), Sergio Sánchez y Francisco España, pasando por el 1.500, la prueba que hace dos años dio un espléndido triplete al equipo español.

De aquel trío que subió al podio en la ciudad inglesa sólo queda el medallista de bronce, Arturo Casado, ya que Higuero (oro) ha renunciado y Sergio Gallardo (plata) se recupera de una lesión. Las otras dos plazas españolas estarán cubiertas por el burgalés Diego Ruiz, líder europeo del año con un registro de 3:36.42, y el vallisoletano Alvaro Rodríguez, segundo en dicha lista con 3:38.10.

Fuera de los mediofodistas sólo queda, en categoría masculina, la esperanza del vallista Jackson Quiñónez, que obtuvo la medalla de bronce en la edición anterior y esta vez parte con la sexta mejor marca de los participantes. Su modesto objetivo, asegura, consiste en "recabar información con miras al aire libre". En su historial ya tiene una final olímpica (octavo en Pekín 2008) y otra Mundial (séptimo en Osaka 2007).

Las opciones femeninas están depositadas casi en las mismas pruebas. Natalia Rodríguez parte con la quinta marca en 1.500 (4:08.24) aun cuando parece en condiciones de luchar, incluso, por la victoria, y Nuria Fernández, pese a haber elegido una distancia, los 3.000 metros, en la que está a la cola del ránking del año, esgrime un soberbio registro en 1.500, el mejor del mundo (4:01.77) como irrebatible carta de presentación en el club de las favoritas.

La otra aspirante a medalla es Ruth Beitia, que se enfrenta a las mejores del mundo en altura, la croata Blanka Vlasic y la alemana Ariane Friedrich, y a las rusas Irina Gordeyeva y Viktoriya Slivka Klyugina. Todas ellas han superado este año los dos metros, mientras que la española se ha quedado a dos centímetros.

Los Europeos de Turín constituyen para los atletas del Viejo Continente una rara ocasión de competir sin la "molesta" presencia de los atletas africanos, ante quienes ceden cada vez más terreno con el paso de los años, de ahí que, a diferencia de otras ediciones, algunas de las grandes figuras, como Vlasic o el ruso Yuri Borzakovski, hayan querido estar aquí para luchar por un título que poco aporta, en teoría, a sus historiales.

Los Europeos "de bolsillo" han servido de rampa de lanzamiento a grandes atletas españoles como Marta Domínguez, que obtuvo tres medallas de bronce (1996, 1998 y 2000) antes de ganar los 3.000 metros en Viena 2002; para Carlota Castrejana, que logró en 2007 el título; para Alberto García (3.000), Manuel Martínez (peso) y Raúl Fernández (longitud), campeones en 2002, o para Higuero, actual campeón de 1.500.

En el plano internacional los Europeos en sala pusieron en órbita a talentos como Borzakovski, campeón de 800 en Gante 2000 cuando sólo contaba 18 años; Dietmar Mögenburg, campeón de altura en 1980 y luego otras cuatro veces; Jason Gardener, campeón de 60 metros las cuatro últimas ediciones; y a históricos como Marlies Gohr, Jarmila Kratochvilova, Fernanda Ribeiro, Sara Simeoni, Heike Drechsler, Valery Borzov (siete oros en 60), Sebastian Coe o Sergey Bubka.
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