Al Grupo Socialista no le salen las cuentas en el Congreso por primera vez desde que Zapatero llegó al poder. Esto le obliga a asistir a comparecencias que no desea o negociar hasta el último minuto sus iniciativas. EL IMPARCIAL ha corroborado esta fractura en la Cámara Baja tras hablar con representantes de CiU y PNV, quienes no sólo no están dispuestos a "salvar" a Zapatero sino que, además, auguran un fin precipitado de la legislatura.
El
Gobierno ve caer ante sí la mayor parte de los apoyos que hasta ahora habían arropado sus iniciativas. Apenas superado el primer año de la segunda legislatura de
Rodríguez Zapatero, el presidente escucha reproches y recibe la desaprobación de antiguos socios. Mientras, la crisis pone todo perdido de desaliento y exige la comunión en el seno de las
Cortes, pero la herida está abierta. Las causas de la brecha no sólo se circunscriben a la sangrante situación económica:
Galicia y, sobre todo, el
País Vasco, ponen tierra de por medio entre cinco años de bonanza aritmética en el
hemiciclo y los que resten de ahora en adelante a este Gobierno.
A tan solo seis escaños de la
mayoría absoluta, el
Grupo Socialista ha perdido el control en el Congreso y, por primera vez desde que Zapatero llegó a La Moncloa, el PSOE no manda en la Cámara Baja.
EL IMPARCIAL ha podido constatarlo tras ponerse en contacto con dos partidos muy beligerantes en sus declaraciones desde el 1 de marzo: el
Partido Nacionalista Vasco y
Convergència i Unió.
Josu Erkoreka, cara visible del PNV en Madrid, suscribe letra por letra el
“golpe institucional” que
Urkullu empleó para calificar el pacto de gobierno PSE-PP en el País Vasco. Fuentes de la formación consultadas por este periódico han confirmado el detonante del distanciamiento con el Partido Socialista. Erkoreka, afirman estas fuentes, se quedó “perplejo” al ver comparecer a López autoproclamándose lendakari sin haber comenzado la ronda de contactos.
El PNV puso hace pocos días sobre la mesa de los socialistas vascos una propuesta de
pacto de estabilidad económica para mantener paz y lazos entre las dos formaciones en Vitoria y Madrid, texto que apenas tuvo en cuenta
López. “No vamos a permitir que el PSOE pida ahora por los despachos del Congreso estabilidad, unidad y que estemos todos juntos”, comentan en el partido tras recordar una vez más el rechazo socialista a la propuesta de pacto presentada por el PNV.
La confirmación de la ruptura provino del propio líder del Ejecutivo central. Zapatero, informó Europa Press este jueves, ha telefoneado en los últimos días a miembros de la cúpula peneuvista para dejarles claro que deben
aprender a ejercer la labor de oposición en Euskadi. Su traducción en la madrileña Carrera de San Jerónimo será la luz verde a aquellas propuestas que combatan la sensible situación económica y aquellas “que sean buenas para el País Vasco”. No obstante, fuentes del partido en las Cortes creen que
“es difícil que el Gobierno presente algo bueno en vista de lo propuesto hasta el momento”.

Al divorcio entre el Grupo Socialista y Grupo Vasco en Madrid se suma la pérdida de diez votos sensibles del socio catalán. Este periódico ha pulsado la opinión de
CiU en Madrid, en concreto en voz del diputado
Pere Macías. Respecto al juego de pactos en el País Vasco, Macías se solidariza con el “legítimo vencedor de las elecciones”, que tendrá que actuar como oposición de un
Ejecutivo “inestable y débil” encabezado por Patxi López. En opinión del político catalán, este movimiento en el tablero autonómico “dejará en estado mucho más precario a Zapatero”, que ya
“está perdiendo socios” y está abocado a sufrir una
“fractura en Madrid”.
“Llevamos un tiempo diciendo que no vamos a salvar la vida a nadie”, responde Macías a la actitud del presidente que, en su opinión, “sólo quiere contar para las buenas y no para las malas, por lo que nos parece imposible poder confiar en alguien que actúa de esta manera”. Asimismo, califica de
“cortoplacistas” los pactos y promesas del líder de un Ejecutivo que
“está caracterizado por la absoluta irresponsabilidad”.
Macías cree que
Zapatero lo tendrá “muy complicado, pero no sólo en el Congreso” porque “no tiene voluntad de buscar apoyos sólidos, no tiene seriedad en los contenidos de sus propuestas y la situación económica le desborda”. “Por los pasillos del Congreso hay ambiente no de que llevemos un año de legislatura, sino de que queda sólo uno”, concluye el diputado catalán, que no alberga la seguridad de que la presente legislatura muera en 2012.
No salen las cuentas El PSOE cosechó en 2004
164 escaños, a once de la mayoría absoluta. Sin embargo, los únicos apuros de su Grupo en el Congreso los sufrió por la dura oposición del
Partido Popular, que no tuvo opción en las votaciones en pleno.
Izquierda Unida contaba con un grupo parlamentario propio, así como
ERC, y los diez escaños de CiU mas los siete del PNV hicieron de cada votación un mero trámite, dada la unidad de la izquierda contra la derecha, representada en exclusiva por el PP, y el
abrazo socialista-nacionalista que caracterizó los primeros cuatro años de Zapatero en el poder.
El
9 de marzo de 2008, el leonés revalidó su mandato y sumó cinco asientos en el hemiciclo respecto a 2004 (
169, apenas a seis de la mayoría absoluta). Consciente de un respaldo amplio de la ciudadanía y más poder en la
Carrera de San Jerónimo, Zapatero decidió desprenderse de la dependencia nacionalista -sin aparcarlos demasiado lejos para la aprobación de iniciativas puntuales-. Pero
la crisis mostró sus garras, y hasta Izquierda Unida, que ya no cuenta con grupo en la Cámara Baja, amenaza con la convocatoria de una huelga general. ERC, compañero de viaje del
PSC en el gobierno catalán, ha perdido también su Grupo al obtener cinco representantes menos el
9-M que en 2004.
Las únicas dos formaciones con fuerza real para impulsar las propuestas del Gobierno son PNV y CiU. Pese a que las dos insisten en su espíritu “constructivo”, darán la espalda a Zapatero en gran parte de los proyectos que se debatan el pleno, los primeros por los coletazos de las elecciones vascas; los segundos por el espaldarazo socialista al nacionalismo y su actitud en la tramitación del
Estatuto de Cataluña.
Queda la esperanza del
Grupo Mixto, pero se desvanece cuando se estudia su composición, en la que se encuentran
UPN o
UPyD. Una de las claves reside en la actitud que adoptará el
BNG desde la derrota en Galicia. Sus dos votos positivos pueden sumarse a los del grupo compuesto por IU y ERC y dar la mayoría al PSOE, y su voto negativo o abstención lo dejarían en minoría. Sin el apoyo del BNG, Zapatero contaría
sólo con 174 votos seguros en el hemiciclo.