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Sobre ruedas

Coches para la crisis

miércoles 18 de marzo de 2009, 12:50h
Los bosques de Toyota o Volkswagen han marcado esta senda. Pues bien, desde hace pocas semanas, este interés por la ecología se ha desplazado hacia… ¡el paro y la crisis! Por algo será. Marcas como Hyundai ofrecen seguros de desempleo en su financiación y en la mayoría de los mensajes publicitarios se hace mención a los malos momentos que estamos atravesando. Es una muestra más del dinamismo del sector y de su capacidad de adaptación a las circunstancias.

Pero la noticia de la semana ha sido sin duda la de los coches oficiales. Enterarnos (aunque lo sospechábamos) que hay más de 1.200 funcionarios de la administración autonómica con coche y chofer oficiales no es sino un aguijón más en la conciencia –mala– de los administrados hacia sus administradores. Los políticos suelen olvidar que precisamente su prioridad es administrar los recursos de todos y este rotundo despilfarro dice poco de su capacidad para cumplir este fin irrenunciable. Quien por las mañanas sale de case en su coche oficial con los cristales tintados para no ver el exterior; se encierra todo el día en su despacho alfombrado que sólo abandona para comer y cenar en restaurantes en los que ni siquiera figura el precio en la carta; y le ingresan la nómina –abultada– todos los meses sin retrasos, mal va a enterarse de la situación real del país como no sea por los medios de comunicación. Y así nos va.

Si alguien fuese capaz de calcular el coste por kilómetro recorrido de cualquiera de estos coches oficiales y lo hiciese público, más de un ciudadano pediría el retorno de la guillotina contra las clases dirigentes. Es el coste de adquisición del vehículo, más en de su entretenimiento, más el de sus consumos, más las nóminas de cada uno de los dos o tres conductores que son necesarios para cubrir el servicio no bajan de los 250.000 euros al año. Saquen ustedes sus propias conclusiones.

Tres Seat ExeoY ya que hablamos de coches oficiales, cabe mencionar que ha comenzado con intensidad la campaña de lanzamiento del Seat Exeo; el que debería de convertirse en coche oficial de los políticos españoles, aunque hoy día identificar a un país o una comunidad con una marca de coches es bastante incongruente, porque es probable que cree más puestos de trabajo en España las ventas de un BMW fabricado en Baviera con componentes españoles que la de un Seat fabricado en Martorell con componentes importados de Indonesia; pero esa es otra historia.

El Exeo es un excelente automóvil que marca el retorno de la marca “española” (el cien por cien de su capital está en manos del grupo Volkswagen) a un segmento en el que estuvo presente desde sus inicios y que por política del grupo había abandonado. Es el heredero del Seat 1500 o del Seat 132 que ahora tan sólo vemos en “Cuéntame” llevando a bordo a los directores generales. Un coche de gama alta con un estilo muy personal, lejos de la “auto pasión” que ha venido caracterizando a los modelos de la marca en los últimos años.

Este Exeo no es otra cosa que la anterior versión del Audi A4 a la que se le ha lavado la cara por dentro y por fuera para buscar economías de escala y poder ofrecer un modelo alto de gama a precios muy competitivos; una magnífica idea para tiempos de crisis en la que las economías domésticas se las ingenian para aprovechar los restos y dar la vuelta a los cuellos de las camisas. En las próximas semanas tendremos oportunidad de tomar contacto a fondo con el nuevo modelo que, como inicio, ha elegido a Constantino Kavafis y su maravilloso poema de Ítaca para su lanzamiento. Eso es ya el anuncio de un aire esperanzador.

José María Cernuda
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Pregunta: Tengo un Renault Megane 1.9 CDi de 2004 del que me encuentro muy satisfecho. Pensaba cambiarlo por el nuevo Megane, pero finalmente he decidido esperar un poco y gastarme algún dinero en revisar y reparar mi coche para que me aguante un par de años más. Una de mis dudas es si debo cambiar la correa de distribución. Mi coche tiene 124.000 kilómetros. (Luis Senillosa Antón. Madrid)

Respuesta: Sinceramente, sí se lo recomendamos. No tanto porque sea necesario, como porque si se rompe es una avería de consecuencias funestas que en la mayoría de los casos obliga a cambiar todos los elementos móviles del motor: válvulas, bielas, pistones… etcétera. Las correas son de caucho y aunque llevan una estructura interior de acero y rayón, el caucho es un material que envejece con el tiempo, pierde elasticidad y aunque esa estructura interior impida que se rompa, la correa comienza a patinar y se desajusta la distribución.

Ya sabemos que es una reparación bastante cara, pero imprescindible si quiere tener garantía de fiabilidad… dentro de lo que es la fiabilidad de un artilugio mecánico. Y ya que le cambian la correa de distribución, que echen un vistazo a la bomba de agua y la cambien si es necesario. Es otra pieza de enorme responsabilidad en la vida del motor y que raramente suele durar más de siete u ocho años ó 150.000 kilómetros y que es preferible cambiarla aprovechando el cambio de la correa.

En cualquier caso, déjese aconsejar por los mecánicos, especialmente si son de un servicio oficial (recomendable), que conocerán mucho mejor el historial del motor de su coche.