Kosovo: retirada a la española
sábado 21 de marzo de 2009, 00:47h
La retirada de las tropas españolas de Kosovo ha suscitado una polémica tan absurda como inoportuna. España era uno de los países que participaba desde hace una década en la misión internacional allí destacada. Es decir, formaba parte de un grupo, el de los aliados, que bajo las siglas de la OTAN operaba en la zona. También lo hacía en Irak, hasta que Zapatero decidió hacer algo parecido al día siguiente de formar gobierno: traerse las tropas a casa sin contar con nadie. Algo tan inobjetable desde el punto de vista de sus compromisos electorales, como cuestionable por sus métodos. Vaya por delante que España es un país soberano y que, como tal, sus decisiones han de respetarse en el concierto internacional. Pero resulta que, además, España también es miembro de organizaciones como la OTAN, en las que no está bien visto dejar en la estacada al resto de integrantes. Abandonar inopinada y bruscamente denuncia un comportamiento diplomático errático e inusual y plantea un problema logístico y de seguridad considerable para los que se quedan allí.
Motivo por el cual el método, más que la decisión del gobierno español, enturbió entonces la relación con los EE:UU y ha causado hoy malestar en la OTAN. Y eso que era un clamor que el Ejército dejaría más pronto que tarde la misión en Kosovo, una vez que esta antigua provincia serbia declaró unilateral -y porque no decirlo, ilegalmente- su independencia. La cual no reconoció España, por más que los nacionalistas se empeñasen en mirarse en aquel espejo. Precisamente por eso, poco sentido tendría que un país participase en una misión internacional que se desarrolla en un territorio al que no reconoce. Hasta ahí nada que objetar. El problema está en las formas. Porque, si hemos de escuchar al Secretario General del Pacto Atlántico, Zapatero no ha consultado con la OTAN –o, como mínimo, no ha funcionado ni la comunicación ni la coordinación con la Organización de los aliados. Aspectos, al parecer, también ausentes en relación al principal partido de la oposición. Quizá un ministro de Defensa con algo de conocimiento en la materia le habría aconsejado mas cautela y mayor prudencia al Presidente Zapatero, con independencia de que la decisión siguiese adelante. Pero Carmen Chacón, por más que sea persona inteligente y voluntariosa, carece de conocimientos militares. En el Ejército español, como en otros ámbitos de la vida, la mujer ha demostrado sobradamente su capacidad. No es un problema de cuotas o géneros, sino de competencia y experiencia en una materia tan compleja como sensible.