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Zapatero: Kosovo e Irak

miércoles 25 de marzo de 2009, 23:11h
La sesión de ayer en el Congreso tenía como argumento principal lo debatido en la última reunión del Consejo Europeo celebrada en Bruselas. O eso al menos era lo que constaba en el orden del día, porque de lo que verdaderamente se habló fue de política exterior. En este tipo de asuntos, al Gobierno se le ve especialmente incómodo, no se sabe si por su probada incompetencia en la materia, o porque Zapatero empieza a ser consciente de la paupérrima imagen exterior que ofrece España bajo su mandato. Pero además, los resultados de las elecciones autonómicas vascas y gallegas han hecho que sus socios nacionalistas hayan pasado a asumir un papel bastante más beligerante; y eso se nota en el Parlamento. No sólo porque los socialistas ya han perdido más de una votación, sino porque ahora reciben más ataques, aparte de los consabidos del PP. Y si para colmo de males el escándalo de la retirada militar de Kosovo es, a juicio del PSOE, un motivo más para sacar pecho que para disculparse, el esperpento está servido.


Zapatero debería de recibir clases de geografía. Se le habla de Kosovo y su respuesta es Irak, pasando por las Azores y el islote de Perejil. Debe de tener la lección bien aprendida, porque no es la primera vez que lo saca a colación. Por lo que respecta al primer caso, sirvió para escenificar el compromiso español con sus aliados. También Inglaterra, Portugal e Italia, entre otros, dieron su apoyo a la iniciativa estadounidense. En cuanto al islote de Perejil, su importancia estratégica era prácticamente nula. No así su condición de territorio español invadido por una nación extranjera como Marruecos en un lugar sumamente sensible, de vital importancia para España y Europa: el Estrecho. El incidente se saldó de la mejor manera posible: no se disparó un solo tiro, el statu quo permaneció inalterado y todos recibieron el mensaje de los límites que España estaba dispuesta a tolerar. En el tema de Irak y su relación con el asunto de Kosovo, la oposición no debía escurrir el bulto. Porque, en efecto, aún cuando de fondo muy distintos, en la forma ambos tropezones se parecen: el hecho de replegar efectivos sin coordinación ni acuerdo con nuestros aliados. Y el problema es que el señor Zapatero no termina de entender que la política internacional es una cuestión de Estado que no puede manejarse al vaivén del sondeo. Por eso, el bagaje de la política exterior española bajo de la era Zapatero resulta tan desalentador: Kosovo, la Alianza de las Civilizaciones, el permanente desencuentro con Estados Unidos y las excelentes relaciones con Evo Morales y Hugo Chávez entre otros “éxitos”. Así las cosas, es natural que mire hacia atrás con resquemor.
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