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Militares, Consejeros y Revolucionarios en Argentina

jueves 26 de marzo de 2009, 22:00h
El Tribunal de Roma se reunirá el 6 de abril para decidir si procesa al ex militar argentino Emilio Massera por la desaparición, durante su gobierno (1976-1978), de tres ciudadanos italianos. Massera es un viejo conocido de la justicia italiana, ya que su nombre figuraba en la lista de integrantes de la logia masónica Propaganda 2 que la policía de dicho país encontró en 1981 al investigar las acciones criminales de esta organización.

A Propaganda 2, involucrada en actividades de la extrema derecha italiana, también pertenecía “El Brujo” José López Rega, secretario privado y consejero de Perón durante su exilio en la España franquista. Este personaje, a través de su paramilitar Alianza Anticomunista Argentina - la siniestra Triple A -, se ocupó de exterminar a la disidencia, especialmente a la izquierda peronista (1973-1975), justo antes del golpe de estado de Massera y compañía, quienes se encargaron de completar la tarea, dejando miles de muertos más en el camino.
Antes de ser indultado, a Massera ya se lo había juzgado y condenado a cadena perpetua en Argentina por violación de derechos humanos (1985). Entre diversos cargos se le imputaba el asesinato de la diplomática Elena Holmberg, quién aparentemente sabía demasiado sobre los encuentros secretos entre Massera y el jefe montonero Mario Firmenich. Sean ciertas o no las acusaciones que desde diversos medios se le han hecho a Firmenich y a otros dirigentes guerrilleros sobre su presunta connivencia con los represores, lo interesante es resaltar la militancia original que muchos miembros de Montoneros tuvieron en movimientos nacionalistas, ultracatólicos o neofascistas antes de virar hacia el peronismo revolucionario.

Algunos nunca se alejaron del todo de estas concepciones iniciales. El difunto Norberto Ceresole fue el ejemplo paradigmático de cómo la mezcolanza de radicalismos ideológicos de distinto signo puede caber en una única mente. Tan camaleónica figura fue, en el curso de una sola vida, enlace del populista peruano Velasco Alvarado con los soviéticos, intelectual peronista y guerrillero montonero, propagandista antiglobalización, revisionista del Holocausto, defensor del integrismo islámico y elaborador de complejas teorías conspiranoicas que, por norma general, involucraban al Mossad y al Judaísmo Internacional desde los tiempos de la Inquisición. En España, donde se radicó huyendo de la Triple A de López Rega, dirigió el Instituto de Estudios Latinoamericanos, que preparó a su vez el programa electoral con el cual propio Massera pretendía llegar a la Presidencia una vez reinstaurada la democracia en Argentina. Luego, apareció durante un tiempo en Venezuela como consejero político de Hugo Chavez, a quién intentó colarle ciertas doctrinas acerca de la trinidad Caudillo-Ejercito-Pueblo. El primer contacto entre el teórico antisistema y el entonces recién excarcelado teniente coronel (1994) fue inspirado por la estrecha colaboración que Ceresole mantenía con otro militar sublevado, Aldo Rico, líder de los carapintadas, ala ultranacionalista del ejercito argentino.

Los levantamientos carapintadas (1987-1990) contra la naciente democracia argentina en reacción a los juicios contra las Juntas Militares, concluyeron con los indultos del Presidente Menem a Rico, Massera, Firmenich y demás protagonistas de los años de plomo. ¿A quién le sorprende que haya nombres relacionados una y otra vez? Rico hoy no parece ver ninguna contradicción en su adhesión al peronismo de los Kirchner, aunque estos hayan reabierto las causas contra los responsables de terrorismo de Estado, y a pesar del revival de nostalgia montonera que se ha llevado a cabo bajo sus gobiernos. Sin ir más lejos, Rico afirmó que Firmenich frecuentaba su casa y que montoneros y militares nunca se enfrentaron ideológicamente, sino sólo por el poder. Chávez no ve tampoco ningún problema en declararse peronista, a pesar de la persecución del General a comunistas, socialistas, guerrilleros y revolucionarios argentinos en general.

Mientras tanto, a Massera tal vez se lo extradite a Italia, poco después de la tormenta desatada por Berlusconi con un chiste sobre las víctimas de los vuelos de la muerte. Por cierto, el nombre de Il Cavagliere aparecía también, junto al de Massera y López Rega, entre los miembros de Propaganda 2.
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