el gobierno planea acabar con ella
La quema agrícola convierte el norte de Laos en una chimenea gigante
viernes 27 de marzo de 2009, 18:57h
Cada año, cuando llega la época de preparar los campos para la siembra del arroz, el norte de Laos se convierte en una inmensa chimenea que oculta los bellos parajes con su manto asfixiante.
La humareda provocada por la combustión de los rastrojos de la última cosecha y de los arbustos en los terrenos arrancados al bosque para satisfacer la creciente demanda de suelo fértil envuelve a la milenaria Luan Prabang, antigua capital del "Reino de los Elefantes", declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1995.
Esta localidad, convertida en el principal destino turístico del país y orgullo de Laos, se libra pocos meses al año de la humareda, que en marzo adquiere mayor dimensión debido a la estación seca.
El manto de humo de color gris desanima a los turistas, que desde el mirador situado en la cima del monte Phou Si disparan una y otra vez sus cámaras para llevarse a casa unas fotografías de las decenas de templos budistas y los campos que rodean Luang Prabang, semi-ocultos por las fumarolas.
Las semanas previas a la siembra, los campesinos arrancan los hierbajos de los arrozales y huertas, para después quemarlos con la finalidad de poder plantar la próxima cosecha antes de que el monzón descargue la lluvia. La tradicional quema agrícola, perjudicial para la salud de la población y que crea problemas de visibilidad para el tráfico aéreo y rodado, preocupa también a los laosianos que viven de los ingresos que genera el turismo.
"El Gobierno se ha comprometido a acabar con esta práctica, pero ¿cómo va a conseguir que los agricultores empleen sistemas más modernos para limpiar la tierra si no hay dinero suficiente?", se pregunta Nee, uno de tantos locales que cambiaron la azada por un empleo en una empresa del sector turístico.
Los labradores de Laos, como en otros países del sudeste de Asia, se rigen por el calendario lunar para llevar a cabo las faenas del campo y recogen hasta tres cosechas al año, por lo que el humo permanece en la atmósfera la mayor parte del año.
El Gobierno comunista de Vientiane, la capital, situada a unos 400 kilómetros al sur de Luang Prabang, ha prometido acabar con esta práctica incendiaria antes de 2010, en un intento de proteger el medio ambiente, aunque no ha precisado cómo. La rápida extensión del suelo cultivable producida a raíz del aumento de la demanda agrícola por parte de China, Corea del Sur, Japón y Tailandia, ha esquilmado miles de hectáreas de bosque y reducido la población de elefantes salvajes a poco más de un millar.
Las imágenes de los satélites la NASA muestran numerosos focos de incendios en Laos, así como en la zona septentrional de Tailandia y la oriental de Birmania (Myanmar), en la región conocida como el "Triángulo de Oro" de la droga.
A causa de los incendios, los niveles de contaminación en la turística ciudad de Chiang Mai, en el norte de Tailandia y uno de los puntos de embarque para los turistas que viajan a Laos en avión, es de 195 microgramos por metro cúbico, un problema que las autoridades intentan paliar por medio de lluvia artificial.
Esta iniciativa de provocar precipitaciones en el norte de Tailandia es, por el momento, la única efectiva para combatir el humo procedente de los incendios agrícolas en la vecina Laos. Con 5,8 millones de habitantes, de los que la mayoría vive con menos de un dólar al día, Laos es uno de los países del mundo con menor densidad de población.