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Cajas: el tamaño importa

lunes 30 de marzo de 2009, 14:23h
Al Gobierno le ha estallado en las manos la primera Caja de Ahorros que el Banco de España se ve obligado a intervenir. Además, el pistoletazo de salida lo ha dado Caja Castilla La Mancha, controlada por un gobierno socialista, el de Leopoldo Barreda. Ha fracasado el intento de salvación de CCM por parte de otra caja controlada asimismo por los socialistas, Unicaja. La situación de CCM era insostenible y la intervención era cosa de elegir el domingo que más le conviniese al Gobierno. Ha elegido el de la manifestación contra la malhadada ley de Aído sobre el aborto.

La situación en absoluto era imprevisible. Remontémonos a octubre de 2007, meses antes de las elecciones generales. Entonces, un informe elaborado por la agencia de rating Moody's preveía, sin dar nombres, la rebaja en el rating de cinco cajas de ahorros españolas. Luego se supo cuáles eran, sin que se nombrara a CCM. Pero avivó el debate sobre la situación de determinadas entidades financieras sin accionistas. Su peso en el sector financiero español ha pasado del quince al cincuenta por ciento. En algunos casos (como las cajas más conocidas), es la historia de un éxito. En otros, es la historia de un exceso. Un exceso azuzado por la intervención de criterios políticos sobre realidades económicas.

El principal problema que plantea la intervención del Banco de España en CCM es que las causas que lo han motivado afectan también a otras entidades financieras y, en particular, a ciertas cajas de ahorros, que han entrado con fuerza en el mercado hipotecario, que se está deteriorando muy rápidamente en los últimos meses. El Gobierno dice que la razón de la intervención en CCM proviene de los problemas de liquidez de la entidad, pero los problemas que vive esa entidad no vienen de la liquidez (que podría ser salvada acudiendo al mercado), sino de insolvencia financiera. El valor de sus activos ha ido cayendo a medida que una parte de sus clientes, compradores de pisos y promotores, se sumaban a las estadísticas de morosidad.

Pero esa tendencia se observa también en otras cajas; no entre las más grandes que, a su vez, se encuentran entre las más solventes. Esto plantea qué puede ocurrir a partir de ahora en el mercado financiero español. Se descarta, por principio, la posibilidad de cerrar las cajas de ahorro, por lo que la salida natural es su adquisición por otras entidades, que habrán de ser a la vez más grandes y más solventes. El pez grande se come al chico… pero para salvarlo. De modo que a medio plazo, que no a corto, veremos noticias sobre fusiones de cajas.
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