Rajoy ensaya su presidencia
miércoles 01 de abril de 2009, 01:17h
Mariano Rajoy empieza a creer en la posibilidad de que las urnas le lleven a la presidencia del Gobierno. Ahora que la crisis azota nuestro país con más virulencia que nunca y que el Ejecutivo de Zapatero atraviesa sus horas más bajas, el líder de la oposición sabe que tiene una oportunidad de oro para emprender el camino hacia la Moncloa.
El candidato popular acudió el pasado lunes al programa “Tengo una pregunta para usted”, en el que se vio las caras con 100 ciudadanos. Sabedor de la trascendencia y notoriedad de estas emisiones, Rajoy acudió con los deberes hechos y la lección bien preparada durante todo el fin de semana. Quizá demasiado aprendida y preparada: como corresponde a este tiempo político nuestro de representaciones para políticos de diseño y marketing. Aspecto pulcro y discurso moderado fueron las recetas para conectar con la audiencia, o al menos para proyectar una imagen creíble. Y funcionó. Alejado del radicalismo y la crispación, el político gallego casi logró representar a un verdadero hombre de Estado, en el papel de una persona cercana al ciudadano, evitando el discurso partidista y el gesto agarrotado. Trató de tranquilizar a los españoles asegurándoles que el dinero que han depositado en los bancos estaba “totalmente garantizado” y no mostró reparos para reconocer algunos logros del Gobierno (por ejemplo, en materia de seguridad vial) o para aplaudir el giro de su política antiterrorista. Sin dejar de lado las convicciones de su partido, Rajoy supo mostrarse conciliador y tender su mano a Zapatero para alcanzar pactos en las grandes cuestiones de Estado, como la lucha contra ETA. “Estoy dispuesto a pactar con el señor Rodríguez Zapatero y si quiere y me llama, yo iré”, declaró.
En definitiva, la actuación de Rajoy ante las cámaras fue la de un líder que confía, tal vez como nunca antes lo hizo, en que la próxima Presidencia de España puede ser la suya. Y esa confianza supo trasmitirla al electorado, que pudo percibirle como un líder con credibilidad y aplomo. Y eso es una buena noticia para todos los ciudadanos, cuyos intereses están en que, una oposición creíble y en forma, fiscalice y controle al gobierno, contribuyendo a mejorarlo. En el aspecto negativo, si algo hay que reprocharle a Rajoy, es que admitiera no saber inglés: su honestidad no rectifica sus carencias En una sociedad avanzada como la española, resulta asombroso que un candidato político a la presidencia desconozca la lengua con la que debe desarrollar su trabajo en el resto del mundo: en cualquier otro país europeo se consideraría inconcebible.
Al Gobierno, que hasta ahora había disfrutado de una oposición torpe, con más problemas en su propia casa que fuera de ella, debería preocuparle la situación que atraviesa. En medio de una crisis económica global, otra diplomática y otra de liderazgo nacional, la noticia de que la oposición empieza a levantar cabeza no va a caer nada bien en Ferraz. Bueno será que se pongan las pilas porque, en una competencia sana, la ciudadanía sale beneficiada, gane quien gane.