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El CNI y la Operación Gibraltar

Enrique Montánchez
jueves 14 de febrero de 2008, 21:29h
La decisión de convocar al Ministerio de Asuntos Exteriores a la embajadora de Reino Unido para transmitirle la preocupación del Gobierno por la situación del buque "New Flame", ha provocado inquietud en el Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Cualquier paso en falso de la diplomacia española en el contencioso sobre Gibraltar es aprovechado por Londres para cargarse de argumentos y ralentizar cualquier atisbo de cesión, por pequeña que sea. Éste ha sido el caso de la desafortunada llamada del lunes 11 a la embajadora Denise Holt.

El CNI recordó a La Moncloa, en una nota urgente, que el "New Flame" está encallado en aguas españolas, a menos de una milla de la punta del Peñón que se adentra en el Estrecho. Y que cualquier pregunta a las autoridades gibraltareñas sobre qué estaban haciendo para evitar el vertido del fuel del buque, supone reconocer, de hecho, la soberanía de Reino Unido sobre unas aguas que España considera suyas desde el Tratado de Utrech firmado por las dos Coronas en 1713.

No es la primera vez que el servicio secreto español expresa su preocupación. Ya lo hizo meses atrás ante las desafortunadas intervenciones del ministerio que dirige Cristina Narbona. Desde que el "New Flame" encalló el pasado 12 de agosto, Medio Ambiente defiende que España está atada de pies y manos porque el buque chatarrero se encuentra en "aguas de Gibraltar". Planteamiento que, a juicio de medios próximos al CNI, o bien obedece a la incompetencia más absoluta o a la labor de zapa de un influyente lobby británico con excelentes anclajes entre altos funcionarios de la Administración española.

Los expertos del espionaje español en el dossier Gibraltar explican que Gran Bretaña nunca da "puntada sin hilo". Les parece sospechoso que el "New Flame" lleve más de seis meses encallado y, precisamente por ello, no descartan que responda a una calculada maniobra de la Inteligencia británica. Un test para medir la fortaleza de la posición española a la hora de reivindicar nuestra soberanía sobre las aguas que circundan la Roca. Como tampoco les pareció casual que los dos barcos de la empresa norteamericana Odyssey fueran contratados por la Marina Real británica y tuviesen en Gibraltar su base de operaciones.

Después del acuerdo hispano-británico sobre el espacio aéreo y el aeropuerto gibraltareño, recuérdese que construido ilegalmente sobre el istmo, Londres aspira ahora a extender su control sobre las aguas que rodean el Peñón. Y todo, cuando estamos distraídos con las elecciones.



Enrique Montánchez

Periodista

ENRIQUE MONTÁNCHEZ Subdirector de EL IMPARCIAL

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