La muerte de Raúl Alfonsín y mis memorias de la transición democrática
jueves 02 de abril de 2009, 21:07h
Estoy en este momento escribiendo estas líneas con sensaciones difíciles de describir, mezcla de nostalgia, emoción y tristeza. Hablar de una personalidad como la del ex presidente Raúl Alfonsín significa hacerlo de una parte importante de estos 25 años de la vida política argentina y también de la personal. Tenía 18 años, a comienzos del año 1983, cuando decidí afiliarme a la Unión Cívica Radical (UCR), atraído por la fuerza y la convicción que el entonces precandidato a presidente de la UCR transmitía y el atractivo de un mensaje que muchos jóvenes necesitamos escuchar, vinculado a la búsqueda de la paz, teniendo en cuenta la traumática experiencia de generaciones como la de la década del ´70, y el trágico balance de muerte, exilio y desencanto que la había signado.
Alfonsín finalizaba sus discursos en la campaña electoral recitando el preámbulo de la constitución nacional como una suerte de credo laico y guía para la acción política y formulaba promesas de reparación en una sociedad argentina que había (re)descubierto las virtudes y potencialidades de la democracia, quizás con una sobrecarga de expectativas sobre las capacidades del nuevo régimen democrático en un contexto de severas restricciones: en materia económica, resultado del peso de una asfixiante deuda externa y del bajo nivel del precio de las commodities, en el terreno militar por la presencia de un poder derrotado por sus propias limitaciones pero con capacidad de fuego intacta, en el ámbito internacional por el resurgimiento de la guerra fría y el triunfo en los Estados Unidos de Ronald Reagan y en el plano interno por la existencia de actores institucionales con capacidad de bloqueo poco dispuestos a resignar porciones de poder por el mero peso específico de las virtudes de la democracia.
En ese marco de los años ´80 se desarrollo la primera etapa de la democracia en la Argentina y mis estudios de Ciencia Política en la Universidad de Buenos Aires, íntimamente vinculados el estudio de las instituciones, y los procesos de cambio institucional, con un amplio espectro de experiencias en la región y en Europa del Sur como referencia para la democratización.
El ideal democrático dio paso a una democracia posible y el joven estudiante de aquellos años ´80 al profesional adulto que puede y debe rescatar los aspectos más salientes del inicio de aquella etapa de esta democracia posible: en primer lugar el histórico juicio a las juntas militares por la represión ilegal como así también por la guerra de las Islas Malvinas, segundo el tratado de paz con la república de Chile que significó comenzar a dejar atrás un largo ciclo de hostilidad y rivalidad que había llevado a ambos países al borde de una guerra en 1978, tercero los acuerdos de cooperación con Brasil de 1985, que sentaron las bases del MERCOSUR de la década siguiente, y que permitieron apuntalar procesos incipientes de democratización en el Cono Sur: la paz en el discurso y en el ejercicio de la gestión de gobierno.
Así también muchas iniciativas, que no vieron finalmente la luz, evidenciaron la vocación democrática y modernizadora del Dr. Alfonsín: ejemplo de ello han sido la propuesta de traslado de la capital federal, las iniciativas en materia de reforma del estado, el proyecto de reforma constitucional elaborado por el Consejo para la consolidación de la democracia, los intentos de democratización de la vida sindical y modernización laboral entre otros. En suma, se trató de uno de los más ambiciosos proyectos de reforma desde los tiempos de Arturo Frondizi en la década de 1950.
Un balance de esta experiencia no puede eludir los momentos más difíciles de aquellos años: las sublevaciones militares y las dolorosas aunque necesarias concesiones al poder militar para poder preservar la gobernabilidad democrática, las dificultades en materia económica y el traumático final en medio de la oleada hiperinflacionaria han sido los hechos más elocuentes del dramatismo de aquel tiempo político, por lo menos aquellos que conserva mi memoria. La crisis económica y social llevo a Raúl Alfonsín a adelantar la entrega del poder, siendo este quizás el acto de servicio al país más importante prestado por el ex presidente.
Por todo lo expresado, solo quedan palabras de agradecimiento para el Dr. Raúl Alfonsín por su contribución a la construcción de la democracia y su permanente prédica a favor de la república. Don Raúl, nuevamente gracias.