El congreso de UGT
domingo 05 de abril de 2009, 01:37h
La reelección del secretario general de UGT, Cándido Méndez, es quizá lo único destacable del 40 Congreso Confederal del sindicato socialista, clausurado este sábado en Madrid. El haber obtenido más del 93 por ciento de respaldo a su gestión significa que la práctica totalidad de afiliados avalan la gestión de Méndez durante estos tiempos de crisis. La cual, por otra parte, parece algo ajeno al sindicato que, o bien no sabe cómo reaccionar ante ella, o quizá guarda silencio para no importunar demasiado al PSOE.
Fuera del ámbito estricto de UGT, cuesta entender la inacción de las centrales sindicales ante la que sin duda es una de las etapas con mayores dificultades económicas que se recuerdan. Por mucho menos hubo huelgas generales en el pasado y raro era el mes en que las calles de Madrid no se llenaban de pancartas reivindicativas, tras las cuales desfilaban CC.OO y UGT. Nunca se ha destruido empleo en España a un ritmo semejante, nunca han cerrado tantas empresas, nunca ha habido un número de parados tan elevado. Y nunca se ha visto una abulia sindical como la que hay ahora.
Es muy loable que Cándido Méndez abogue por el entendimiento entre gobierno y oposición para que unan sus fuerzas ante la crisis. También hay que agradecer al líder de UGT su tono dialogante y mesurado cuando se refiere a la actual situación económica. Pero no deja de contrastar su beligerancia pasada -cuando las razones eran infinitamente menores- con su candidez presente, haciendo honor a su apellido. Bien está que agradezca las suculentas subvenciones que recibe del Estado -las cuotas de los afiliados apenas sufragan nada- en forma de conducta dócil, pero lo menos que se le podría pedir en estos tiempos es algo más de presencia. Da la impresión de que la crisis no va con ellos.