Un mundo sin armas nucleares
lunes 06 de abril de 2009, 08:04h
La iniciativa del Presidente Obama tendente a lograr la erradicación del armamento nuclear a nivel global ha sido muy bien acogida por la comunidad internacional. No sólo por venir que quien viene, sino además porque Estados Unidos es uno de los cinco países autorizados a poseerlas, según el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares. El mandatario estadounidense ha ido más allá, con la firma del Tratado de Prohibición Total de Ensayos Nucleares por su país y la convocatoria de una cumbre contra la proliferación de los mismos.
Tiene razón Obama cuando se refiere al armamento nuclear como el legado más peligroso de la Guerra Fría. Precisamente por ello, la caída del Muro y el desmembramiento de la antigua URSS trajo consigo una deseada época de distensión que fue aprovechada para dejar de lado la carrera nuclear, o al menos no focalizarse tanto en ella. Uno de sus máximos exponentes fue Ronald Reagan, quien reparó además en el hecho económico: el coste nuclear era elevadísimo. La actual coyuntura económica mundial hace que haya que recortar gastos con premura. Al mismo tiempo, el incremento de la tensión internacional -sobre todo por parte de Rusia, que parece ansiar volver a polarizar el mundo en dos bloques- puede desembocar en incidentes no deseados. Razones, por tanto, económicas y humanitarias como para desear que la propuesta de Obama llegue a buen puerto. Ese sí sería un logro.