www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Descentralización y democracia en Venezuela

Miguel Ángel Latouche
lunes 06 de abril de 2009, 18:09h
Permítanme ser taxativo. La democracia, entre otras cosas, el respeto a la voluntad popular. No solo en lo que tienen que ver con la obligación de que los resultados electorales que se hacen públicos, en efecto, reflejen de manera incuestionablemente precisa la voluntad de los electores; sino además en el establecimiento de garantías para que quienes resultan electos puedan ejercer las funciones asociadas a sus cargos. Estas garantías deben ser establecidas en el contexto del Marco Constitucional y legal correspondiente, pero adicionalmente deben establecerse en el respeto, el reconocimiento y la colaboración que, uno entiende, debe existir entre los diversos niveles en los que se divide el poder público en un sistema que ha definido normativamente su carácter Federal. En este sentido, la democracia requiere de la regla de la mayoría como un mecanismo que permite determinar la distribución de los cargos de gobierno, requiere además de la existencia de mecanismos que garanticen un ejercicio suficientemente amplio de la Libertad Individual.

Por esta razón el funcionamiento adecuado de la democracia requiere el respeto de los derechos de la minoría, la salvaguarda del derecho que tienen los ciudadanos para organizarse políticamente, para disentir del gobierno, para expresar el contenido de sus pensamientos; sin que el ejercicio de los derechos políticos traiga como consecuencia restricciones excesivas sobre la Libertad Individual. El tema viene a cuento porque en los últimos días hemos sido testigos de hechos que en gran medida ponen en cuestionamiento la funcionalidad de la organización descentralizada del Estado Nacional Venezolano. Uno tendría que pedir que se sinceraran las cosas: Si se va a desconocer la voluntad popular y se van a establecer restricciones a la ‘capacidad de gobernar’ de los Gobernadores y Alcaldes no afectos al Ejecutivo Nacional, entonces simplemente reconozcamos que no se reconoce la voluntad mayoritaria de quienes votaron por ellos y actuemos en consecuencia definiendo la identidad de quienes ejercen cargos públicos en función de las preferencias que a tales efectos tuviesen los miembros de la nomenclatura en el poder.

Hacerlo de otro modo: convocar a elecciones para luego no intentar, al menos, un acercamiento con quienes han manifestado la voluntad de conversar y de llegar a algunos consensos mínimos que permitan la gobernabilidad democrática es, como mínimo, un sinsentido y representa una tremenda dificultad para la construcción de una democracia viable. En mi opinión un logro fundamental de la democracia venezolana, es el que esta representado en la elección directa de los gobiernos regionales y locales. Este proceso acerco el gobierno a los ciudadanos, le proporcionó un rostro familiar a los cargos burocráticos, hizo más accesible el poder a la gente, redefinió la relación entre los gobernantes y los gobernados. La defensa por la descentralización no es equivalente a la defensa de quienes ejercen los cargos públicos, se trata de una defensa por la democracia y por el ejercicio amplio y libre de la ciudadanía.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios