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Cuba-Estados Unidos, más cerca

sábado 11 de abril de 2009, 11:04h
Hace algunos días, el ex presidente cubano, Fidel Castro, recibió a tres de los siete congresistas demócratas estadounidenses que viajaron a Cuba, mientras el grupo entero se entrevistó con el actual mandatario, Raúl Castro. El viaje asume una significativa connotación política y simbólica: se trata de la primera delegación que recibe Castro desde 2006.

El dialogo entre los congresistas de EEUU y los hermanos Castro representa un notable paso adelante en un proceso de aproximación que se presenta aún largo y con muchos obstáculos. Sin embargo, el encuentro confirma la voluntad bilateral de generar un acercamiento entre Washington y La Habana, posibilidad alimentada por las expectativas creadas por el presidente Obama de levantar las restricciones de viajes y remesas para los “cuabanoamericanos”. La distensión y la normalización de las relaciones bilaterales representan un hecho deseable y hay que considerar positivamente la actitud de Castro a la hora de ofrecer su ayuda al presidente Obama. Sin embargo, eso no debe convertirse en una trampa: el dialogo puede ser una sólida base para avanzar en ese proceso sólo si se acompaña por cambios tangibles en la realidad político-económica de la isla.

La decisión de los Estados Unidos de cambiar su política respeto a la isla debe ser interpretada positivamente. Sin embargo, la administración Obama debe continuar presionando al actual régimen para que se introduzcan cambios en la realidad cubana. Al igual que el levantamiento de las restricciones, la decisión de “tender la mano” a la Isla debe seguir enmarcada en el compromiso general de empujar a Cuba hacia la democracia.

El cambio de administración en Estados Unidos y este espíritu de apertura está generando el deshielo de las relaciones entre EEUU y Cuba, avinagradas desde la Revolución de 1959: un nuevo acercamiento será posible en la V Cumbre de las Américas que se celebrará en los próximos días en Trinidad y Tobago (17-19 de abril). Finalmente, aunque aún no muy sustanciales y más bien simbólicos, Barack Obama sigue introduciendo cambios en la política exterior de su país, revisando su agenda política en esta materia. El presidente de EEUU sigue enviando señales a America Latina de que su Gobierno quiere realizar un cambio significativo en sus relaciones con la región, un nuevo camino hacia el multilateralismo.

Por su parte, Cuba debe plantearse variaciones en el actual sistema, considerando la nueva política de la administración Obama como una “oportunidad” para regenerar su situación internacional y, también, aportar mejorías a nivel nacional. El gobierno de Raúl Castro debe proceder a realizar importantes reformas económicas y políticas que no defrauden estas esperanzas. El dialogo, las conversaciones y las relaciones formales con EEUU pueden servir para poner fin a 50 años de hostilidades: pero el gobierno de Cuba debe aprovechan esa apertura para promover una política que indique una voluntad de comenzar un camino democrático en la Isla, salvo que quiera dar la razón a aquellos que piensan que, con los hermanos Castro, ese camino es imposible.
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