Sonrientes, negaron que el enfrentamiento entre sus personajes, Ana y Mary, por el favor de Enrique VIII, se haya trasladado a la vida real ya que ambas se admiraban "profundamente" antes de filmar.
"Yo me uní al proyecto al saber que Natalie trabajaría en la película", aseguró Johansson, quien disimuló sus elogiadas curvas bajo un vaporoso vestido negro y leotardos del mismo color.
"Durante el rodaje nos pasábamos el tiempo disculpándonos la una con la otra por lo que Ana y Mary se hacían entre sí", explicó.
Afirmó que los fastuosos vestidos que tanto ella como su compañera lucen en la película eran "personajes en sí mismos" aunque admitió que no era muy agradable que "te encorsetaran" a las seis y media de la mañana, tras desayunar "un sandwich de bacon".
Portman, con un corto vestido de color beige y subida en unos altísimo tacones, afirmó que los trajes les facilitaron la tarea de crear sus personajes. "Esa constricción nos permitía asumir mejor las restricciones a las que se sometía en esa época a las mujeres", coincidió una rubísima Johansson.
"Ellas se rebelan a ser utilizadas como instrumentos en las luchas entre los hombres, que toman decisiones en su nombre", añadió Portman, vieja conocida de la Berlinale, donde presentó "V de Vendetta" de James McTeigue en 2006.
Scarlett Johansson, diva en la Berlinale