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Después de las fotos de Pascua...

Javier Zamora Bonilla
martes 14 de abril de 2009, 20:06h
Lo definió el otro día muy bien el nuevo ministro de Educación Ángel Gabilondo -“no hagamos ostentación de trabajo”- durante una entrevista en la que se insistía en la iniciativa del Gobierno de no tomarse las vacaciones de Semana Santa para preparar el nuevo ritmo gubernamental, que el tiempo dirá si es un rock and roll de versos sueltos o un tango acompasado, si se mueve más con taconeo andaluz o con la serenidad de una sardana. Gabilondo, que es un filósofo alegremente serio y que ha estudiado a Aristóteles, sabe que el ocio es una de las fuentes de la sabiduría, que quizá es lo que más falta haga al Gobierno actual, pues salir de una crisis no es sólo cuestión de gestionar bien unos recursos, aunque esto sea imprescindible, sino de tener la inteligencia suficiente para crear nuevas ilusiones y medidas innovadoras que produzcan un desarrollo económico sostenible.

Gabilondo también sabe que hay mucha gente que trabaja en vacaciones por obligación de su oficio o por necesidad económica, por lo que la retahíla de fotos e imágenes televisivas en los telediarios de esas profesiones laicas hacia la nueva vicepresidenta les habrá parecido a muchos españoles una cosa forzada y hasta es posible que no le hayan prestado ni siquiera mucha atención.

La política de gestos tan habitual en Zapatero habrá de traducirse pronto en una política de realidades si no quiere que el Gobierno sea uno más de los muchos afectados por la falta de crédito, en este caso político. El marketing es muy útil y absolutamente imprescindible para la política de masas, pero difícilmente ocultará las desgraciadas cifras de paro, la caída del producto interior bruto, el incremento de la morosidad, los ejecutivos por impago de hipotecas, los cierres de empresas, etc., etc., etc., que se conocen a diario y que afectan a personas concretísimas. Así que después de las fotos de Pascua toca gobernar en una situación cada vez más complicada en lo económico y en lo político.

El PSOE tendrá que ganarse diariamente los apoyos en el Congreso para sacar adelante su programa, pero en una situación como la actual una política basada en apoyos puntuales no parece lo más adecuado cuando se hacen necesarias medidas a corto, medio y largo plazo que permitan afrontar la crisis económica con ciertos visos de superación. El partido del Gobierno tendrá que elegir entre un apoyo heterogéneo de Esquerra Republicana de Catalunya, Izquierda Unida e Iniciativa per Catalunya Verds y el Bloque Nacionalista Galego, con acuerdos puntuales con los dos diputados que se presentaron por Coalición Canaria, con la diputada de Nafarroa Bai o incluso con el representante de Unión del Pueblo Navarro, o un apoyo hipotéticamente más estable con Convergencia i Unió, al que podrían sumarse circunstancialmente algunos diputados del grupo mixto.

El Gobierno podría emprender otra vía y optar por la posibilidad de buscar un gran acuerdo con el Partido Popular para afrontar la crisis económica al tiempo que se lanzasen algunas de las reformas estructurales más necesarias de la política española. El perfil político del nuevo Gobierno, más estrechamente ligado a la dirección del PSOE, pudiera ser positivo en este sentido, pero más allá de la retórica de escaparate no parece que ni el Gobierno ni la oposición apuesten por esto, los unos instalados en el poder y temerosos de perderlo y los otros deseando la debacle gubernamental para recoger los frutos electorales en unas elecciones anticipadas.

Javier Zamora Bonilla

Profesor de Historia del Pensamiento Político

JAVIER ZAMORA es licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid y doctor en Derecho por la Universidad de León, ha completado su formación con estancias de investigación en el Massachusetts Institute of Technology, el Max-Planck Institut für Geschichte y el Colegio de México.

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