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¿Hará Rodríguez Zapatero huelga de hambre?

jueves 16 de abril de 2009, 18:12h
El protolíder del neoautoritarismo populista latinoamericano, Evo Morales, se ha puesto en huelga de hambre. Recostado en un colchón de colorines de tebeo, con el único consuelo de un termo de mate de coca, el Presidente (sí, el Jefe del Estado) de Bolivia, se declara en huelga de hambre para hacer manifiesta su protesta frente al Parlamento renuente a aprobar una ley electoral que permitirá reelegirle con práctica seguridad. Por supuesto, Fidel Castro y Hugo Chávez se han solidarizado inmediatamente pues no entienden cómo el Legislativo puede frenar las voluntades del Ejecutivo. La verdad es que quien tenía que ponerse en huelga de hambre es un tal Montesquieu, a quien estos autócratas contemporáneos, revestidos con el traje folklórico, pisotean a diario.

La huelga de hambre de Evo Morales pone de relieve otro hecho incontestable. El poder público, incluso en su más alto representante, puede dejar de trabajar durante un tiempo; puede abandonar su puesto –cambiar el sillón por el colchón- durante unos días. ¡Y no ocurre nada!. Para los más liberales puede no ser una mala idea avanzar en la propuesta de incluir en el calendario una semana de vacaciones gubernamentales en la que se garantizaría la indemnidad de los ciudadanos frente a cualesquiera actuaciones del poder.

Quizás, en fin, a Rodríguez Zapatero no le queda más remedio que imitar a Evo Morales. La matemática parlamentaria (nunca fue muy ducho en Ciencias) le es poco favorable y los tres años de legislatura que le quedan van a ser un suplicio para el leonés. Cuenta, es verdad, con 169 votos –los 169 disciplinadísimos diputados socialistas- pero le faltan 7 para la tranquilidad. Abandonado (incluso con la enemistad) por PNV y CiU, sólo le quedan las migajas: los 3 de ERC, los 2 de IU, los 2 del BNG y el 1 de Nafarroa Bai (aunque éste puede revirarse en solidaridad con el PNV). Jamás se ha gobernado en España en estos últimos treinta años con el solo apoyo de partidos que ni siquiera pueden formar por sí mismos grupo parlamentario propio. Todo suma, pero no todos los sumandos son iguales. La legalidad de la suma no comporta la legitimidad del resultado desde el punto de vista del respeto de la voluntad del electorado expresado en las urnas.

Rodríguez Zapatero se cree audaz y se entiende “encumbrado por los brazos del destino al cielo de los héroes” (Stefan Zweig). Pero la audacia contumaz puede ser traicionera y nuestro personaje (en busca de autor) puede verse compuesto y sin suficientes novios de cara a la aprobación de los Presupuestos o de cualesquiera medidas anti-crisis o incluso de cualquier Ley relevante. En tal situación desesperada la huelga de hambre presionadora puede ser una opción a considerar.

Agotado el Gobierno Nikon, repleto de fotografías y de imágenes mudas; exhausta la política de imagen de omnipresentes reuniones; liquidados los actos de besos y parabienes, puede no quedar otro remedio que ponerse en huelga de hambre... o quizás de adelantar las elecciones a primeros de 2.010. Veremos lo que ocurre.

Última hora. Evo Morales ha abandonado la huelga de hambre y se ha comido un puchero de pollo de corral. Nos hemos quedado mucho más tranquilos: el Jefe de Estado de Bolivia recupera su actividad oficial.
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