obama "rompe" con la etapa Bush
EEUU dice ahora que los gases de efecto invernadero son nocivos
viernes 17 de abril de 2009, 21:35h
Estados Unidos ha dado un giro radical a la política del anterior Gobierno de Bush al declarar el dióxido de carbono y otros cinco gases como "contaminantes y perjudiciales para la salud". Un cambio de postura de la Administración Obama que también se ha puesto de manifiesto con las nuevas reglas que suavizan los límites a la financiación gubernamental de la investigación con células madre.
En un comunicado difundido este viernes, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) reconoce que, tras una investigación científica ordenada por el Tribunal Supremo en 2007, ha llegado a la conclusión de que "los gases que generan el efecto invernadero contribuyen a la contaminación del aire y suponen un peligro para la salud y el bienestar público".
Con este cambio de postura, el Gobierno de Estados Unidos pone en marcha el proceso para regular por primera vez la emisión de los gases a los que se culpa del calentamiento global.
La administradora de la EPA, Lisa P. Jackson, aseguró en un comunicado que la investigación que se ha llevado a cabo confirma que la contaminación de los gases invernadero "es un problema grave en la actualidad y para las futuras generaciones".
"Afortunadamente -apunta- el estudio se produce después de que el presidente (Barack) Obama haya hecho un llamamiento para reducir las emisiones y haya urgido al Congreso a potenciar legislaciones que favorezcan las energías limpias".
Para Jackson, "combatir este tipo de emisiones puede crear millones de puestos de trabajo y reducir la dependencia del petróleo extranjero y crear una industria de transporte más eficiente".
La EPA, que considera que los hallazgos de la investigación son "apremiantes y abrumadores", ha abierto un periodo de consultas de 60 días, antes de proponer cualquier tipo de regulación sobre la emisión de los gases invernadero.
Críticas internacionales
En los últimos años, Estados Unidos ha sido criticado por exigir a los demás países industrializados que pongan límite a sus emisiones de carbono, pero sin regular sus propias emisiones contaminantes.
Pese a la importancia del anuncio de este viernes, la EPA no ha fijado ningún objetivo para la reducción de esos gases, ni nuevos requerimientos para la fabricación de vehículos menos contaminantes, o de nuevas plantas industriales.
El informe de la agencia responde a una decisión que tomó el Supremo hace dos años, en el caso del estado de Massachusetts contra la EPA, en el cual le ordenó que determinara si los gases a los que se atribuye el calentamiento global dañan el medio ambiente y la salud, y si concluía que no, que explicara por qué.
En su primer día en la Casa Blanca, el presidente Obama prometió que se implicaría en este caso.
La EPA ha encontrado que existen seis gases contaminantes y perjudiciales, el dióxido de carbono, el metano, el óxido nitroso, el hidrofluorocarbono, los perfluorocarbono, y el hexafluoruro de azufre.
Su estudio revela que la alta concentración de estos gases se debe a la actividad humana, y que de ello se deriva el incremento de las temperaturas y otros cambios que ocurren en el clima de la Tierra.
Entre ellos cita la sequía creciente, las olas de calor y los incendios, las lluvias torrenciales, las inundaciones y el aumento del nivel del mar cada vez más frecuentes, y en definitiva, el daño constante a los recursos hídricos, a la agricultura y a los ecosistemas.
Nuevas reglas para la investigación con células madre
El Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos propuso este viernes nuevas reglas que suavizan, pero no eliminan, los límites a la financiación gubernamental de la investigación de las células madre en el país.
Las reglas, que ahora quedan sometidas a consultas del público hasta julio antes de la formulación definitiva, limitan la financiación federal a los embriones desechados en las clínicas de fertilidad, y prohíben esa financiación para embriones clonados o creados por otros métodos.
El presidente Barack Obama derogó en marzo las restricciones impuestas en 2001 por su predecesor, George W. Bush, al uso de fondos del Gobierno federal para la investigación de esas células que tienen la capacidad de desarrollarse como parte de cualquier tejido en el cuerpo.
Los científicos, que confían en que esas células servirán para reparar daños causados por enfermedades como la diabetes o el Mal de Alzheimer, sostenían hace años que las más aptas para tratamientos eran las obtenidas de embriones humanos.
Los sectores religiosos más tradicionalistas denunciaron el método como un uso de embriones para fines médicos, y condenaron en particular la creación de embriones para la "cosecha" de células madre.
En los años transcurridos desde la decisión de Bush ha continuado en EEUU la investigación privada, y luego algunos Estados aprobaron el uso de sus fondos para esa pesquisa científica. Además, se han encontrado otros métodos para obtener células madre aptas para tratamientos.
El presidente Obama derogó las restricciones de Bush y dejó la reglamentación del uso de fondos federales en manos del Instituto Nacional de Salud (NIH, por su sigla en inglés).
Las reglas propuestas por el NIH indican que los científicos que deseen recibir fondos del Gobierno federal deben usar células madre obtenidas de los embriones que de otra forma serán destruidos en las clínicas de fertilidad.
Asimismo, restringen la financiación del trabajo con células que se obtengan mediante ciertos métodos experimentales, como la partenogénesis, y una técnica de clonación denominada transferencia nuclear somática.
Prohíben, además, la financiación federal de la investigación con embriones creados específicamente para la experimentación.