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Pesos pesados

William Chislett
sábado 18 de abril de 2009, 11:04h
Las personas cambian, los problemas quedan. Siempre es saludable ver nuevas caras en el Gobierno o a las mismas personas con nuevas tareas, pero a riesgo de ser un cínico, creo que el nuevo Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero no va a tener mucho impacto en resolver los problemas fundamentales de España. Tener en el Gobierno, por primera vez, al presidente, secretaria general y vicesecretaria general del partido en el poder demuestra la seriedad de la situación, pero no son de ninguna manera magos.

Acelerar el gasto en obras públicas para activar la economía, que es una de las claves del nuevo Gobierno, podría mitigar un poco el dramático incremento en la tasa del desempleo (hoy acercándose al 16%, casi el doble del final del 2007 y, con mucho, la tasa mas alta en la Unión Europea), pero es una solución a corto plazo y no ayudará a resolver los problemas fundamentales. ¿Cuántas obras públicas hacen realmente falta en España, un país que en los últimos 30 años ha dado un salto cualitativo y cuantitativo en su infraestructura?

El problema número uno en España es su modelo económico, demasiado basado en la construcción y el turismo, cuyo agotamiento, al menos para mi, ha sido la crónica de una muerte anunciada. Yo retiré todos mis ahorros invertidos en la Bolsa de Madrid en enero 2008.

Se han construido muchísimas más casas de las que el país necesita (se estima que hay un millón de casas nuevas que no han sido vendidas) y, debido a la recesión en el resto de la zona euro (también previsible), el turismo ha sufrido el peor inicio de año desde que en el año 1995 Frontur inició la actual serie de la entrada de turistas (el número de británicos, mis compatriotas, bajó el 22% en enero y febrero). Además, la depreciación de la libra contra el euro ha hecho a España bastante más cara.

Hace poco recibí mas cifras deprimentes sobre la educación en España: solo el 61,1% de los jóvenes con edades entre 20 y 24 años tenia en 2007 un nivel de formación al menos de enseñanza secundaria superior, seis puntos MENOS que en 2000 y muy por debajo del promedio de la UE-27 (78.1%). Con este nivel, crear en España una economía basada más en el conocimiento es un sueño imposible.

Por detrás de España únicamente quedan dos países: Malta (población de 41.000) con un 55,5% y Portugal (población de 10,6 millones) con un 53,4%. Pero, a gran diferencia de España, tanto Malta como Portugal mejoraron entre 2000 y 2007 (de 40.9% al 55.5% y de 43.2% al 53.4%, respectivamente).

Uno de los factores latentes detrás del declive en el nivel de formación en España es la llegada de unos 5 millones de inmigrantes en los últimos años, la mayoría de los cuales jóvenes, pero aún en el año 2000, cuando había relativamente pocos inmigrantes en España, el nivel de formación de al menos enseñanza secundaria superior era sólo el 66,0%, diez puntos por debajo de la media europea.

El objetivo que se ha fijado en la Estrategia de Lisboa consiste en alcanzar una media europea del 85% en 2010, algo imposible de lograr a la vista de los exiguos avances en muchos países, en particular los de España. Curiosamente, casi todos los nuevos miembros de la Unión cumplen con creces con el objetivo de Lisboa, empezando con la República Checa (91.8%).

Tampoco la receta del Partido Popular para salir de la crisis inspira mucha confianza. Los 12 puntos de su programa incluyen una bajada de impuestos en vivienda, pymes y autónomos (seria sorprendente si Zapatero no aumentase los impuestos), una mayor independencia de los organismos reguladores y una ley que garantice la unidad de mercado.

Hoy hay unos 3,6 millones de desempleados en España y habrá unos 4 millones al final del año. En el momento más dulce de la economía española (2º trimestre 2007), el nivel de desempleo afectaba a 1,76 millones de personas, equivalente a una tasa del 7,9%. Si restamos el desempleo friccional (por rotación y búsqueda) y estacional, podemos pensar que el desempleo estructural (parados de larga duración) en el mejor momento fue en torno al 1,1 y 1,3 millones de trabajadores. Es muy probable que el paro estructural se sitúe en torno a 2,2 a 2,5 millones de personas, aun cuando la economía empieza a crecer otra vez. Es decir, España tendrá que mantener durante un largo periodo de tiempo hasta 2,5 millones de personas que van a encontrar muchas dificultades para insertarse en el mercado de trabajo. El país va a pagar un alto precio por su década dorada.

William Chislett

Escritor

WILLIAM CHISLETT es escritor y colaborador del Real Instituto Elcano

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