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Políticas de Estado para los hidrocarburos en Argentina

miércoles 22 de abril de 2009, 17:00h
En la historia petrolera argentina se destacan tres etapas. La primera se inicia cuando Frondizi asume la Presidencia en 1958 y las importaciones significaban el 60 por ciento del consumo, cuando los militares lo derrocan en 1962 estas importaciones se habían reducido ya que apenas representaban el 7 por ciento del consumo, gracias a la nueva política petrolera que triplica la producción. Pero en los años siguientes trepan los niveles de dependencia de las importaciones que se mantienen hasta la década del ochenta, a partir de cuando comienza, con Alfonsín y se consolida con Menem, la segunda etapa de expansión productiva que transforma a Argentina en exportador petrolero. Hacia fines de los noventa la exportación de petróleo representaba la tercera parte de la producción nacional. El gas también acompaño este proceso de expansión productiva, en el cual la abundancia de las reservas no solo permitió expandir la penetración del gas en la matriz de consumo energético a uno de los máximos valores mundiales, sino también aportar divisas con exportaciones. La tercera etapa, que es la que hoy vivimos corresponde a la administración Kirchner que implementa una política de estimulo al consumo energético a través de precios subsidiados, pero también de disminución de la producción nacional como de desaliento a la exploración de hidrocarburos.

Si no se invierte en exploración seguirá cayendo tanto la producción de gas como de petróleo, como viene ocurriendo en los últimos años. Ya hemos perdido la capacidad exportadora pero también el autoabastecimiento que apenas nos duro 20 años. Pero no estamos geológicamente condenados a ese destino de pérdida de la seguridad energética, un valor critico en el convulsionado mundo moderno.

El año 2008 registra el valor promedio más alto para el precio del petróleo (100 dólares), sin embargo la exploración se contrae a menos de la mitad de los pozos perforados en el trienio 1996/98 cuando el precio era la quinta parte del precio del año pasado. Si la comparación se realiza con el trienio 1993/95, con precios aun más bajos, vemos que hoy se perfora menos de la tercera parte que en esos años. Si incluso con estos muy altos precios internacionales del petróleo el esfuerzo exploratorio se reduce drásticamente estamos en presencia de un grave problema para el futuro abastecimiento de petróleo y gas.

El escaso y declinante esfuerzo exploratorio es el talón de Aquiles del sector energético, particularmente del gas. No estamos en presencia de una maldición geológica sino que estamos recogiendo los frutos de políticas carentes de visión estratégica, que son las principales responsables de esta marcha acelerada hacia la pérdida del autoabastecimiento. Se requiere la urgente implementación de un plan de exploración de hidrocarburos para ser ejecutados por inversores privados, basado en licitaciones transparentes, abiertas y competitivas. Desde ya que este plan no podrá ser implementado sino se consolida un clima de confianza y estabilidad jurídica, particularmente en los aspectos tributarios. El problema no son tanto los impuestos o gravámenes altos o bajos, sino la ausencia de reglas que aseguren la estabilidad tributaria. Este sector tiene bastante con el riesgo geológico, propio de cualquier actividad de naturaleza extractiva-minera, así que no es recomendable agobiarlo con un riesgo adicional de carácter institucional.

Es alentador saber que es posible diseñar una política energética más sensata que la vigente, para ello es imprescindible instaurar un régimen institucional previsible y estable, es decir con seguridad jurídica y sin impuestos volátiles que desalienten la producción. Hay que convocar a genuinos capitales de riesgo para expandir nuestra frontera de petróleo y gas, pero no tendremos éxito si insistimos con el decadente y arbitrario capitalismo de “amigos”, que es por su propia naturaleza prebendaría, incapaz de aportar efectivamente capitales a su propio costo, ya que justamente se invento para capturar rentas de los recursos naturales y no para crearlas.

El sendero de la expansión productiva se podrá recorrer únicamente con un capitalismo competitivo y sin manipulaciones, acompañado por un estado con visión estratégica. Reconozcamos que ingresar en una cuarta etapa y remontar nuevamente la cuesta exigirá comprensión del problema y gran decisión política, Este esfuerzo aun pendiente hará que la política energética seguramente ocupe un lugar relevante en las políticas de estado que deberán ser consensuadas en el futuro.

Alieto Guadagni

Economista

ALIETO GUADAGNI es economista graduado en la Universidad Nacional de Buenos Aires, con estudios de postgrado en la Universidad de Chile y Doctorado en la Universidad de California (Berkeley)

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