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El batallón de Norfolk

jueves 23 de abril de 2009, 00:34h
Una de las historias más fascinantes de todas las que rodean la 1ª Guerra Mundial es la de la desaparición del “batallón de Norfolk” durante una escaramuza en Gallipoli (Turquía). El misterio que rodea a este acontecimiento adquiere, si cabe, un halo mayor de nostalgia si se tiene en cuenta el período en el que se produjo. Y es que la 2ª Guerra Mundial ha sido ampliamente tratada en libros, películas y documentales; no así la 1ª, cuyo bagaje es menos prolijo. Sin embargo, hay verdaderas joyas del cine como “Gallipoli” -una de las primeras de Mel Gibson como protagonista-, “Senderos de gloria”, del mítico Kubrick, o la bellísima “Sin novedad en el frente”, destacando que las dos primeras están basadas en hechos reales.

De la credibilidad de la historia que nos ocupa, en cambio, ha dudado más de uno. Fundamentalmente, porque resulta difícil explicar cómo un batallón entero puede desaparecer en una densa nube a ras de trincheras, para no dejar ni rastro. El hecho en cuestión lo dieron a conocer tres ingenieros neozelandeses, que publicaron un artículo en los años 60 refiriendo la citada desaparición del batallón del Royal Norfolk Regiment. Lo cierto es que, tras el intercambio de prisioneros y cadáveres que británicos y turcos efectuaron después, hubo 122 hombres del 5º de Norfolk que nunca llegaron a aparecer, y de los que los otomanos juraron no saber nada. Pero las contradicciones en que incurrieron los tres ingenieros hacen que exista la posibilidad de que sus recuerdos estuvieran algo confusos medio siglo después. Con todo, el mito ya estaba creado, y entre los estudiosos de la Gran Guerra el tema del batallón de Norfolk es bastante recurrente.

No obstante, se tiene noticia de que hechos parecidos han sucedido en otras épocas y lugares. Un poco después, ya en 1923, 3.000 soldados chinos que se hallaban apostados en una de las orillas del río Yang Tse (China) se volatilizaron durante la noche sin dejar rastro. Ni los centinelas chinos ni el enemigo, el ejército imperial japonés, supieron dar razón de su paradero. Demasiados chinos como para borrarse sin más del mapa. Pero dos siglos atrás fueron 4.000 los desaparecidos, nada menos. Ocurrió en España, allá por 1707, durante la guerra de la Sucesión. Entonces, 4.000 hombres del archiduque Carlos de Habsburgo que luchaban contra los ejércitos de Felipe V de Borbón enfilaron sus pasos hacia un desfiladero de los Pirineos. Fue la última vez que se les vio. Y, al igual que en resto de desapariciones anteriormente citadas, sin dejar pista alguna. Ni una huella, ni un superviviente, ni un pertrecho u objeto personal pudo ser localizado. Nada de nada hasta la fecha.

Antonio Hualde

Abogado

ANTONIO HUALDE es abogado e investigador de la Fundación Ortega y Gasset

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