www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Una foto de Gobierno para una realidad sin gobierno

jueves 23 de abril de 2009, 01:38h
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, comparecía ayer en el Congreso para explicar los motivos que le impulsaron a remodelar su Gabinete. Como no podía ser de otra manera, defendió a capa y espada los cambios llevados a cabo, a la vez que arremetía contra quienes le criticaban -no sólo el PP, sino también sus queridos y ahora más distantes nacionalistas-. No se le vio cómodo. Quizá por eso mismo sus explicaciones fueron vanas e inconsistentes, lo que aprovechó Mariano Rajoy -esta vez sí- para desmenuzar lo absurdo de tanto movimiento de fichas sin sentido alguno. Lo que el discurso de Rajoy vino a significar fue el manifiesto desconocimiento que Zapatero tiene del funcionamiento de la administración pública.

Quitar Universidades a Educación y dársela a Ciencia y Tecnología para luego rectificar, reservarse para sí mismo la cartera de Deportes -no hay que desaprovechar las fotos con deportistas de élite- o rodearse nada menos que de tres vicepresidentes son argumentos lo suficientemente sólidos como para que el señor Zapatero no tuviese muchas vías de escape. Por si esto fuera poco, a mediodía José María Aznar reunió al que fue su primer equipo de gobierno, en una comida de confraternización que sirviera de apoyo a Jaime Mayor Oreja en su campaña europea. Allí estaban todos: Rato, Esperanza Aguirre, Eduardo Serra y un ilustre elenco de personalidades que no precisaban de una cartera ministerial para demostrar su valía, suficientemente probada en la trayectoria personal de cada uno. Y claro, las comparaciones son odiosas. Porque, por encima de preferencias políticas de uno y otro signo, contrastar la solvencia intelectual de unos con el curriculum de otros, miembros y “miembras”, deja en un pobre lugar al gabinete de Zapatero. Quien, por otra parte, bien debiera mirarse en el espejo de sus antecesores y darse cuenta de que parte de su éxito o fracaso radicará en la elección que haga de sus colaboradores y en la seriedad y solvencia de sus planteamientos. El tiempo de fotos y teatro se ha agotado. La opinión demanda realidades: profesionalidad y soluciones concretas.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios