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Los pecados veniales del juez Urquía

¡Cuidado! Un delincuente anda suelto. No sólo anda suelto, de hecho ni siquiera pisó la cárcel, y ahora sigue libre y capacitado para ejercer la profesión que le hizo posible cometer su delito. Aunque a Francisco Javier de Urquía se le haya privado de su plaza –qué menos– , pronto se cumplirán los 21 meses de suspensión, que junto al pago de 73.800 euros (exactamente la cantidad recibida de forma ilegal) supondrán todo el castigo para este ejemplar juez.

Si usted no conoce el caso mencionado, no me extrañará en absoluto. Los medios de comunicación no parecen haber encontrado suficientemente interesante el hecho de que un magistrado de un juzgado marbellí haya sido juzgado por cohecho y prevaricación (aunque sólo se le haya condenado por lo primero, a pesar de las irregularidades mostradas, que apuntan también lo segundo). Juan Antonio Roca, todo un héroe nacional, había pagado al juez para que evitase la emisión de un programa de televisión que por lo visto desvelaba oscuros datos sobre el patrimonio del ex-concejal. Ni titulares ni portadas, ni días enteros detrás de la noticia, como sí sucede con otros asuntos menores. ¿Será porque esta localidad malagueña ya nos tiene acostumbrados a tales tejemanejes y ya nada nos impresiona?

Ya puestos a tener cargos públicos que se comportan de forma predemocrática e incívica, no estaría mal que todos actuásemos de forma acorde: qué divertido sería ver hordas enfurecidas pidiendo la cabeza de ese personaje. En España, como decía un amigo mío, quien obra mal y es sorprendido no se lamenta por su mala acción, sino porque le hayan pillado.

¿Acaso a alguien le gustaría ser operado por un cirujano alcohólico? ¿Alguien montaría en el taxi de un conductor con tendencias suicidas? ¿Le gustaría a usted ser juzgado por alguien que en el pasado dio muestra de ser de los que se les hace la boca agua cuando huelen el dinero? A mi desde luego que no. Y es que hay faltas que son especialmente incompatibles con ciertos oficios. Este señor podría pasarse las noches asesinando inocentes y no tendría por qué incurrir en el desempeño de su trabajo. Sería totalmente irónico, pero funcionalmente compatible.

El que me tache de exagerado por desear una inhabilitación definitiva, que se apunte a la lista de quienes no tienen ningún inconveniente en dejar la justicia en manos de togas con bolsillos hambrientos. O existe una presunción de inocencia muy generosa, o alguien siente pena por todos los años que tuvo que estudiar el descarriado magistrado. Tal y como yo lo veo, desaprovechó su oportunidad.

Pero no acaba ahí la cosa. Existen muchos individuos que, ejerciendo funciones de responsabilidad pública, cometen delitos, son puestos en libertad tras pagar la respectiva fianza con dinero sucio, y no encuentran obstáculos a la hora de volver a enriquecerse desde sus puestos privilegiados: políticos y otros cargos públicos, empresarios, representantes de las fuerzas de seguridad, etc.
Va siendo hora de que nos demos cuenta de que los poderosos no tienen un aura de inmunidad, pero al mismo tiempo, de hacérselo saber a ellos.
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  • Los pecados veniales del juez Urquía

    Últimos comentarios de los lectores (1)

    521 | Antonio Contreras Guzman - 31/07/2015 @ 07:10:26 (GMT+1)
    Pues a mi me a tocar ser interrogado por este tipo en un juicio que tengo pendiente, en el que de Urquia ejercerá como abogado de la parte contraria. Mi caso es un claro ejemplo de lentitud y mal funcionamiento de la Justicia. Se sorprendería mucha gente si supieran los mimbres con los que te pueden llevar a juicio. Y encima tendre que ver como el corrupto este ejerce de acusador ante alguien que carece de todo tipo de antecedentes. Me tendre que morder la lengua para no hacer referencia en sala a lo injusto de la situación, cuando se desarrolle mi declaración, porque encima podre ser reprendido por el juez de turno. En fin....
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