El marido de Carla Bruni corteja a España
José Antonio Sentís
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directorgeneralelimparciales/15/15/27
martes 28 de abril de 2009, 21:37h
El marido de Carla Bruni es un señor muy listo, y no sólo por haberse casado con Carla Bruni. Ha hecho el paseíllo por el ruedo ibérico como un torero, y sale de aquí con dos orejas, concedidas por nuestras señorías parlamentarias a quienes se les caía la baba escuchándole, y por el marido de Sonsoles Espinosa, embelesado por el trato de amigo que le ha concedido.
La realidad es que este pueblo español es muy cálido, y se emociona cuando alguien viene con algún regalo desde allende los Pirineos. No sé si será porque permanece un cierto complejo de aislamiento o porque la hospitalidad le nace. Pero ponen a los españoles a una señora muy guapa delante, y a un señor simpático que es su marido y, de paso, presidente de la República francesa, y si nos descuidamos se ponen o nos ponemos a cantar a coro la Marsellesa.
Hay razones para el agradecimiento, sin duda, porque el marido de Carla Bruni ha dramatizado su compromiso contra Eta, ha abogado por la presencia de España en el G-20 y quiere mejorar las comunicaciones y la transferencia energética soslayando los antes infranqueables Pirineos.
Tan simpáticos resultan estos gestos que nos hacen olvidar un pasado de cordón sanitario francés hacia España, lo que está muy bien (olvidarlo, digo), e incluso nos podemos alegrar de que un Jefe de Estado francés reconozca, con sólo treinta años de retraso, que hay democracia en España.
Vamos mejorando, sin duda. Especialmente cuando escuchamos al marido de Carla Bruni decir que “Francia perdería su honor si fuese un santuario de Eta”, lo que es una magnífica noticia que se puede leer como que Francia ha tenido perdido su honor todos los años que ha sido santuario de Eta. Pero bien está lo que bien acaba, y todos sabemos, incluidos los maridos de Carla Bruni y de Sonsoles Espinosa, que sin el refugio francés la banda terrorista está muerta y enterrada.
Los maridos antes citados se han profesado enormes muestras de cariño, lo que es muy legítimo, porque se pueden caer bien. De hecho, entre las cualidades del marido de Sonsoles Espinosa está la empatía con aquellos a quienes quiere agradar, de la misma manera en que es beligerante hacia los que rechaza o desprecia siempre que en sus cálculos esté que sumen menos de la mitad del electorado.
Ahora sólo queda saber el precio de las arras españolas en este enlace sobrevenido, porque en política internacional, el único que cree que lo que importa son los lazos fraternales es el marido de Sonsoles Espinosa. Todos los demás saben que este negocio es de intereses.
Por eso, ese señor tan listo que es el marido de Carla Bruni ha venido a España en su campaña hacia la consolidación de su liderazgo europeo. Pero, sobre todo, ha venido alertado por el arrobamiento de nuestro jefe de Gobierno hacia Obama (que fue el primero en llamale amigo), porque esa mirada trasatlántica de España siempre incomoda a la Vieja Europa cuyo eje está entre París y Berlín. Ha venido, en fin, para dar y para recibir, pues no hay favor gratuito entre Estados.
Por fortuna, él ha sido quien ha empezado entregándonos las cuentas de colores. Nos viene muy bien a los españoles que, al menos en mi generación, tienen antigua veneración hacia Francia. Y no digamos al marido de Sonsoles Espinosa, que por fin está encontrando amiguitos con quienes jugar en los recreos.
El problema va a ser, en un próximo futuro, cómo se resuelve la bigamia española con Estados Unidos y con Francia, especialmente cuando nuestro jefe de Gobierno no parece una persona cómoda al decir no. Y grave es intentar quedar bien a la vez con Chávez, Erdogan, Jatami, Ángela Merkel, Castro y Obama.
Pero quedémonos con la buena noticia: el Love Story entre Francia y España, con Carla Bruni de hada madrina y su apreciado marido de Papá Noel.
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Director general de EL IMPARCIAL.
JOSÉ A. SENTÍS es director Adjunto de EL IMPARCIAL
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