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España, en contra de la independencia pero sin oposición alguna

Nueva victoria de Estados Unidos en el conflicto de intereses kosovar

domingo 17 de febrero de 2008, 12:19h
El 90 por ciento son albaneses y querían la independencia

Las ansias de independencia se remontan siglos atrás y han estado basadas en la mayoría étnica albanesa de religión musulmana con respecto a la población serbia de Kosovo. Los conflictos interétnicos no han cesado en ningún momento y los albano kosovares nunca se sintieron parte de Serbia.

Este grupo, que representa un 90 por ciento del total en Kosovo, ha sido víctima de discriminación y duras represiones por reclamar la voluntad de los kosovares, la independencia de Serbia, que según los dirigentes albaneses, será reconocida por más de un centenar de países.

Por su parte, Estados Unidos, que según analistas internacionales trata de desestabilizar el patio trasero de la Unión Europea y perjudicar a uno de los principales aliados de Rusia, ha logrado, una vez más, que la comunidad internacional se comporte de acuerdo con sus intereses.
En los últimos meses, gracias a la presión norteamericana, y a sus argumentos, la Unión Europea ha ido posicionándose a favor de la independencia de Kosovo y en contra de la integridad territorial de Serbia.

Violación de la ley internacional y de la integridad territorial serbia

Sin embargo, la pequeña provincia de Kosovo es considerada cuna de la historia de Serbia. La nación fue construida en Kosovo y los alrededores y fue escenario de la batalla que marcó el futuro de Serbia, “El Campo de los Mirlos”.

Dado que la resolución 1244 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aseguraba que Kosovo sería administrado por la ONU pero que permanecería como parte de Serbia, la declaración de independencia de los albano kosovares supone una violación de la ley internacional.

Asimismo, la oposición de Rusia ha sido vetada por el resto de potencias occidentales, que no estaban dispuestas a permitir que Putin votará por la resolución. De este modo, Estados Unidos ha logrado el apoyo de la Unión Europea y eliminado a la competencia. Una vez más, Norteamérica ha dictado sentencia.



La independencia kosovar “nunca” será aceptada por los serbios, que la consideran parte integral de su territorio. El presidente de ese país, Boris Tadic, ha denunciado en reiteradas ocasiones que hará cuanto esté en sus manos por evitar que Kosovo se convierta en el nuevo Estado soberano de los Balcanes.

Por un lado, los líderes serbios han advertido de la “insostenibilidad económica” de Kosovo como nación, el 60 por ciento de tasa de desempleo le hace depender enteramente de Serbia. Por otro, han asegurado que “servirá como un peligroso precedente en lo legal y en lo político” y que la independencia kosovar es un elemento desestabilizador, en una delicada zona de Europa, que desatará una ola de secesiones a escala mundial al alentar a otros movimientos separatistas.

Rusia, del lado de Serbia, ha tratado por medio de varias reuniones urgentes de la ONU de detener el proceso de independencia de Kosovo y ha criticado duramente el “doble rasero” con que las potencias occidentales miran el asunto kosovar. En esta ocasión, al igual que la “ilegítima” guerra de Irak, la posición contraria de Rusia no ha servido de nada.

Ante esta situación, Putin ha declarado la guerra. Ha advertido de que se replanteará las relaciones de Rusia con Abjasia y Osetia del norte, regiones al norte de Georgia, actualmente administradas de forma casi independiente dentro de territorio georgiano. Rusia podría aumentar las ayudas económicas y militares a estas regiones para aumentar su capacidad de secesión total de Georgia.

España se muestra contraria pero no quiere desentonar

En palabras de varios miembros del Gobierno español, “España no es partidaria de declaraciones unilaterales de independencia”, aunque trabajan para conseguir “una posición común” en el seno de la UE y de Naciones Unidas. Es decir, el Gobierno español se muestra en contra de la independencia kosovar pero no se ha opuesto en ningún momento a que se lleve a cabo para no llevar la contraria a Estados Unidos ni al resto de la Unión Europea.

La posición de España resulta, para muchos, incomprensible. Teniendo en cuenta el problema del terrorismo independentista que sufre desde hace décadas, resulta paradójico que no se haya opuesto a la secesión de Kosovo cuando, según numerosos analistas, esto alimenta las expectativas de los separatistas vascos y catalanes.

Durante meses, España se ha mostrado contraria a la secesión de Serbia por parte de Kosovo, sin embargo, el resultado de la votación europea fue contundente. La UE, incluida España, se mostró a favor de la independencia por unanimidad, a excepción de Chipre.

Por esto, España ha sido objeto de la crítica de Putin, que no comprende las incongruencias del Gobierno español, de la que se desprende: “Si no se oponen a proporcionar un Estado propio a los separatistas albanokosovares para que cesen los problemas, ¿Cómo van a estar en contra de los nacionalismos de Cataluña y el País Vasco?”

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