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El paro y los desafíos aún pendientes

William Chislett
sábado 02 de mayo de 2009, 14:42h
¿Cuantas pruebas más necesita la clase política española antes de reconocer que el mercado laboral no funciona? Y digo la clase política, no el Gobierno, porque sin el acuerdo de todos poco va a cambiar. Al conocer los últimos datos de la EPA con 4 millones de parados en marzo (el 17,3% de la población activa), Elena Salgado, la nueva ministra de Economía, nos proporcionó un nuevo, y cínico, ejercicio de voluntarismo del ejecutivo a negar que se pueda llegar a cinco millones de desempleados, aunque concedió que los últimos datos “son malos”.

A juzgar por los pronósticos que hizo el Gobierno sobre alcanzar los 4 millones de parados, no sería sorprendente el llegar a los 5 millones. Todos se han equivocado. Según José Luis Rodríguez Zapatero (el 8 de abril): “Será en marzo, en abril cuando tengamos un ritmo intenso de actuaciones de obras públicas que, sin duda alguna, van a generar empleo en un volumen muy estimable”; según Celestino Corbacho, el ministro de Trabajo (el 8 de enero): “No llegaremos a los cuatro millones de ninguna de las maneras” y según Pedro Solbes: “Nos situaremos entre los tres millones y medio de parados y los cuatro millones, pero sin llegar a cuatro.” El agravamiento del paro ha sido tan brusco que la tasa de marzo incluso supera el pronóstico del Banco de España (17,1%) para todo el año, considerado en su momento desolador. Sé lo difícil que es pronosticar con algo de exactitud, pero llama la atención que la cifra de 4 millones se haya alcanzado en marzo de este año y no en 2010 como habían sugerido los más pesimistas.

La EPA es el mejor termómetro del mercado laboral: está basado en una encuesta a hogares y ofrece datos de promedio de un trimestre. Es la estadística oficial estrictamente comparable a nivel internacional y permite medir con precisión todo el fenómeno del empleo y del desempleo. Los datos del INEM (3,6 millones de parados en marzo) reflejan exclusivamente las inscripciones en las oficinas de empleo y no expresan con tanta exactitud la profundidad del mercado de trabajo. Es de suponer que los datos del primer trimestre de la EPA tienen una sobrevaloración del paro porque no recoge el posible efecto positivo de la Semana Santa.

Se mire como se mire, la cifra es horrenda: la cifra de desempleados se ha incrementado en 1.836.500 personas desde marzo 2008, prácticamente la mitad de todo el paro se ha producido en los últimos 12 meses, y la tasa de desempleo en España es más del doble de Europa. La recesión en Alemania es más profunda que en España (medida por el crecimiento negativo del PIB) pero su tasa de desempleo es la mitad de la de España, aunque la comparación del desempleo con Alemania no es estrictamente posible. La razón es que Alemania potenció desde año pasado un tipo de contrato (kurzabeit) que permite a los empresarios reducir la jornada laboral a la mitad, bajar los costes salariales sin despedir a la gente, porque el Estado cubre casi la otra mitad con un subsidio. En España no existe esta modalidad, por lo que todo va directamente al desempleo.

Sin embargo, alguna lección habrá allí, empezando por un nivel de contratos temporales mucho mas bajo que el de España (más del 30%). La propuesta para la reactivación laboral en España presentada hace poco por Guillermo de la Dehesa, presidente del Centre for Economic Policy Research (CEPR) de Londres, y firmado por 100 economista académicos es sensato (ver www.crisis09.es).

Mientras el Gobierno es reacio a reformar el mercado laboral sin un acuerdo de todos (nunca es tarde pero el impacto positivo no se notará hasta la próxima crisis, ya es demasiado tarde para este crisis), sí reconoce que el modelo económico basado en ladrillo está agotado (la construcción sigue liderando la pérdida de puestos, con casi 700.000 menos). Otra cosa es que se cree otro modelo más sostenible. No sorprende que el Fondo Monetario Internacional (FMI) dibuje un panorama más oscuro para España que para casi cualquier otro país europeo.

Dice Cristina Garmendia, ministra de Ciencia e Innovación, que la innovación, de la que tanto se habla, permitirá a España ¡estar mejor preparada en la próxima crisis! España ocupa la posición 23ª en el ranking de innovación, lo que no cuadra con el tamaño de la economía. Al juzgar por los datos en el informe Pisa 2006 Science Competencies for Tomorrow’s World del OCDE publicado esta semana, una economía basada más en el conocimiento es un sueño imposible. Mientras en Finlandia y Nueva Zelanda uno de cada cinco personas con 15 años (en 2006) alcanza los niveles máximos en ciencias, en España la cifra es menos de uno por cada veinte (igual que Turquía y México). Crear una generación mas capaz en ciencias tarda muchos años.

Es muy fácil culpar ferozmente y superficialmente al Gobierno por la crisis económica actual, como hacen muchos en este periódico, empezando por una firma muy conocida. Es muy dudoso que España no hubiera llegado a donde está hoy con el Partido Popular en el poder (el boom en el sector de la construcción empezó con el PP, que no hizo nada para cambiar el modelo económico y poco para mejorar la educación). El huracán financiero sólo ha detonado la crisis española, que se hubiera producido de todas formas.

William Chislett

Escritor

WILLIAM CHISLETT es escritor y colaborador del Real Instituto Elcano

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