Gallardón, Obama y el nuevo ministro de Deportes
miércoles 06 de mayo de 2009, 20:13h
El alcalde de Madrid está contento. Tiene una corazonada y desde que el lunes llegaron los trece miembros de la delegación del COI encargados de evaluar la candidatura olímpica de la capital, se le ve risueño, a veces rozando la euforia. Pero, sobre todo, tiene que estar nervioso, sabe que se la juega, que con él, nos la jugamos todos. Lo mejor, que cuenta con el apoyo de la mayoría de los ciudadanos y de las instituciones, especialmente importante es el apoyo de la Casa Real y, por supuesto, el del flamante nuevo ministro de Deportes, José Luis Rodríguez Zapatero. Lo peor, porque, por desgracia, siempre hay algo peor, que por muy buena que sea la candidatura madrileña para los Juegos de 2016, las otras candidatas también cuentan con apoyos nada desdeñables y que la rotación entre continentes puede perjudicar bastante a nuestra ciudad.
Parece que de las tres rivales de la capital española la que más negro lo tiene es Tokio, a pesar de que después del éxito de los Juegos de Pekín 2008 haya quedado demostrado que pese a la diferencia horaria, Asia es una buena propuesta. Río de Janeiro, por su parte, cuenta con el aval del mediático Lula da Silva que, durante la visita de los delegados a su país, pidió al COI que abogue por la candidatura de la ciudad brasileña para demostrar que a los sudamericanos se les trata como a “ciudadanos de primera clase”. Pero para presidente mediático, Barack Obama, supremo representante de la nueva sociedad multicultural, que promueve personalmente la candidatura de Chicago, la “Ciudad de los vientos”, lugar que vio los inicios de la carrera política del personaje más alabado y deseado en los últimos tiempos. Su presencia en Dinamarca el 2 de octubre, fecha de la votación para elegir la sede olímpica de 2016, podría ser clave para que Chicago acabara con nuestra naif corazonada.
De momento, los examinadores olímpicos siguen su periplo por Madrid y por la cara del alcalde, parece que las cosas están saliendo como deberían. Una candidatura no se gana en la visita de la delegación del COI, pero está claro que sí que se puede perder durante la misma. En todo caso, lo importante es la votación por el pleno del Comité y además en cada comité nacional influyen muchos factores que nada tienen que ver con infraestructuras, proyectos y demás tecnicismos deportivos o de organización. Como siempre, al final, la que manda es la política pura y dura. Los amigos y aliados cuentan y mucho. Por eso, el Gobierno español no debe limitarse a apoyar a Madrid durante esta semana, sino que es fundamental la labor que en los próximos cinco meses se haga desde el Ministerio de Asuntos Exteriores, a través del propio Moratinos y de sus embajadores.
En todo caso, es verdad que ya le toca a Madrid, así es que yo también tengo una corazonada. De las buenas, claro, que en esto del corazón, igual que con el famoso talante, hay que precisar si el mismo es bueno o es malo.
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Escritora
ALICIA HUERTA es escritora, abogado y pintora
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