España en América
Martín-Miguel Rubio Esteban
viernes 08 de mayo de 2009, 21:45h
La Embajada de España en Colombia y el Museo Nacional de Colombia, entre otras grandes Instituciones del cono sur iberoamericano, a través del genial artista manchego Daniel de Campos, como Comisario, inauguraron los días 28, 29 y 30 de abril la primera gran Exposición Internacional de Grabado. Nunca antes se había realizado un evento cultural de estas dimensiones y de esta calidad artística. Esta magna e histórica Exposición consta de 134 obras de países como España, Colombia, Alemania, Argentina, Brasil, Bulgaria, Costa Rica, Cuba, Chile, China, Ecuador, Estados Unidos, Guatemala, Italia, Israel, Japón, México, Panamá, Perú, Puerto Rico, Uruguay, Venezuela, Turquía y Suiza. Y en ella se puede gozar y perfeccionar el gusto estético con la gran obra señera de artistas consagrados, inscritos ya en la indeleble Historia Universal del Grabado, como Osvaldo Wayasamín, Guand Dong Li, Antoni Tapies, Eduardo Arroyo, Fernando Szyszlo, Andy Warhol o el propio Comisario de la Exposición, Daniel de Campos.
Al lado de estos grabados de los siglos XX y XXI también se exhibe por primera vez la Virgen de Chiquinquirá, patrona de Colombia, y obra del artista español Francisco Benito de Miranda ( 1791 ). En este precioso grabado la Virgen y el Niño, sobre el cuerno colgador de la Luna argéntea y delante de un Sol de largos rayos, como un enorme girasol, están acompañados de un franciscano, a la izquierda, que lleva en una mano un delicado bouquet de lirios y en la otra un niño oblato, y a la derecha del corpulento carpintero San José, que lee devoto un libro que lleva en su mano derecha, sosteniendo unas largas tablas ( ¿presagio de la cruz? ) en su brazo izquierdo. El magnífico grabado está festoneado por una randa en la que aparece completa el “Ave, Maria”, en latín. Grabado verdaderamente portentoso, cargado de hallazgos formales y penetrantes interpretaciones teológicas.
Por citar unos pocos artistas, el chileno Jorge Martínez nos presenta un grabado fantasmagórico y desasosegante, diríase que apocalíptico, una pesadilla de cielo tempestuoso y de convulsa tierra convertida en confuso y ruinoso Campo de Agramante. El gran Guayasamín nos ofrece un grabado cubista de picassionismo indiano, de colores de tierra y carbón, en donde ideogramas y logogramas componen un fraseograma que nos atrevemos a suponer que tiene que ver por la repetida aparición de manos con la paz y la solidaridad. Eduardo Arroyo exhibe un grabado sosegado y dulce, armonioso, con estabilidad eurítmica, de colores tranquilos; un hombre de espaldas con abrigo de invierno y sombrero. Academicismo perfecto. El archiconocido grabado de la diosa mundialmente amada Marilyn Monroe, con su divino rostro rosáceo y de enormes y encendidas pestañas, la nueva Isis del siglo XX, es la contribución del controvertido iniciador del postmodernismo Andy Warhol. Y, finalmente, el propio Comisario de esta Exposición, Daniel de Campos, nos expone un impresionante anciano sentado, como en cuclillas, con babuchas y tapadas las piernas con una manta de rayas de sabor colombiano. Orfandad, soledad terrible y cruel abandono parece denunciar el impresionante grabado del gran artista español Daniel de Campos.
No cabe duda alguna de que en manos de un gran artista de raza, casi siempre con las manos heridas por el ácido misterioso, la xilografía, el aguafuerte, la litografía o el linograbado, pueden transportarnos a obras sublimes que merecen el reconocimiento universal. Y es evidente que hoy el Mundo ya no tiene tres continentes con Europa y su Mediterráneo en el centro de la circunferencia. Hoy Bogotá, sobre la Cordillera Oriental, lo demuestra.
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Doctor en Filología Clásica
MARTÍN-MIGUEL RUBIO es escritor y catedrático de Latín
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