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Pena capital en Estados Unidos

martes 12 de mayo de 2009, 17:17h
Estados Unidos es de los pocos países democráticos donde se aplica la pena de muerte con bastante facilidad, o por lo menos en los estados del sur y suroeste. Sin embargo en Texas, Alabama y otros estados, el número de ejecuciones ha tendido a disminuir. Esto es en parte resultado del número de casos que han sido revisados en corte gracias a técnicas nuevas de ADN, y a reaperturas de casos y análisis de la policía científica. Sin embargo, hay otros aspectos que deben tenerse en consideración, entre ellos la constitucionalidad de la pena de muerte, y otros son los aspectos económicos.

En cuanto a la constitucionalidad, la combinación de químicos utilizada ha sido puesta en entredicho, en cuanto a que algunos elementos causan sufrimiento al preso, contradiciendo los preceptos, si se quiere un tanto contrapuestos, de no causar dolor al sentenciado a la pena capital. En cuanto a las pruebas de ADN, se ha encontrado que un número de sentenciados a muerte no han sido culpables de los delitos de homicidio por los cuales fueron acusados. Esto es relevante en cuanto a que pone de manifiesto la falta de una representación legal eficiente cuando se trata de abogados de oficio, es decir, otorgados por el estado. Los abogados de oficio generalmente no hacen un esfuerzo por lograr una buena representación y presentar un buen caso, ya que se les paga un salario mensual, y no por caso como ocurre con los abogados privados. Es así que el menor esfuerzo es muchas veces lo más buscado.

En cuanto a los aspectos económicos, algunos estados como los conservadores Arizona y Nuevo México han argumentado que el mantener a presos en el corredor de la muerte, generalmente durante varios años, representa un alto coste para los contribuyentes. Los presos condenados a pena de muerte son mantenidos en celdas individuales, con un mayor número de vigilantes per capita y con mayores controles, implicando un mayor gasto. Aunado a esto, los recursos legales presentados por sus abogados y representantes legales implican también un alto coste muchas veces proveniente del erario público.

La tendencia de la disminución de la pena de muerte en Estados Unidos parece obedecer más a un cálculo económico y a unas extrañas consideraciones constitucionales, más que a un concepto de derechos humanos. Sin embargo, sea lo que sea, es un cambio bien recibido que debe ser imitado, o por lo menos considerado por otros países, como en Medio Oriente, África e incluso Centroamérica.

Hebe Cue

Interna- cionalista

HEBE CUE es investigadora del Instituto Universitario Ortega y Gasset y experta en Relaciones Internacionales

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