martes, 12 de mayo de 2009
INTERVENCIÓN DEL PORTAVOZ DEL GRUPO PARLAMENTARIO CATALÁN
martes 12 de mayo de 2009, 18:47h
DEBATE SOBRE EL ESTADO DE LA NACIÓN
MADRID, 12 DE MAYO DE 2009
JOSEP A. DURAN I LLEIDA
Sr. Presidente, señorías, Sr. Presidente del Gobierno.
Ha transcurrido más de un año desde el inicio de la presente legislatura y sin embargo la percepción es la de haber transcurrido un tiempo mucho más largo. Las percepciones son indicativas Sr. Presidente, el tiempo pasa rápido cuando las cosas van bien y se disfrutan de ellas y pasa lento cuando las cosas no funcionan. En este momento, el país no está bien gobernado y el tiempo pasa lento y los problemas se eternizan y agudizan.
En la comunicación remitida por el Gobierno a la cámara, tras hacer referencia al carácter global de la crisis, afirma que ésta ha permitido comprobar la solidez de nuestro sistema financiero, poner en evidencia algunas debilidades de nuestro patrón de crecimiento y lo que es más importante, ha provocado un muy fuerte aumento del desempleo.
Éste es, para el Gobierno, el elemento diferencial más relevante de nuestra situación y, sin duda, lleva razón en ello. España es la campeona europea en desempleo, aunque desgraciadamente no es éste el único elemento diferencial de nuestra situación respecto del conjunto europeo. De no ser así, no se entendería como el pasado 4 de mayo, la Comisión de la Unión Europea pronosticara que España será el último país de la Unión Europea en salir de la recesión.
En este primer debate de política general de la actual legislatura ya le anticipo que nuestro balance es negativo, por lo que más allá de mi tono, que procuro respetuoso siempre, los contenidos de mi intervención no serán de un simple balance, sino de hecho, los de una moción de censura.
En la anterior legislatura ud. mantenía dos activos muy relevantes, primero el “talante” abierto al diálogo; segundo, los compromisos de futuro, con una visión de la llamada “España plural” que a muchos ilusionó, tal como demuestra las reformas de los Estatutos de Autonomía.
Del “talante” ya no se habla, porque dialogar significa alcanzar acuerdos y cuando quien puede y debe ejecutarlos no los cumple, el diálogo se trunca.
La “España plural” ya no conviene. Fue un concepto “kleenex” de la anterior legislatura y ahora toca la uniformización. Lo que fue, pues, ilusión ahora evoluciona hacia la decepción.
Poder por el poder, parece ser el único objetivo que le importa. Por el poder pactó en Cataluña con ERC, IC-Verds y EUiA. Por el poder ha pactado en el País Vasco con el Partido Popular. Para mantener el poder y ser reelegido escondió durante meses la grave crisis que padecemos. Además, Sr. Presidente, ha equivocado la forma de abordar la crisis económica que nos afecta. De hecho ni tan siquiera ha formulado un diagnóstico serio y veraz. Desde esta misma tribuna y desde mi escaño le he venido solicitando desde julio del año pasado, y hoy lo vuelvo a hacer, que liderara un acuerdo amplio político y social que minimizara los efectos de la crisis y garantizara el salir en condiciones de ella. Ud. ha preferido la soledad. Ha ido aprobando propuestas inconexas, que ustedes presentan como un Plan anticrisis, que ni son eficaces, ni compensan el esfuerzo fiscal que suponen.
Ha ideologizado, además la crisis, con consignas partidarias. Ha recurrido a una estrategia dialéctica, refugiándose en una innegable crisis financiera internacional pero olvidando que la economía española tiene su crisis específica, su falta de competitividad, como indica nuestro elevadísimo déficit comercial y el parón brusco del sector inmobiliario, amén de la vertiente más amarga ya mencionada del desempleo.
Cuando se habla de reformas estructurales, y concretamente de la reforma del mercado de trabajo, reduce el debate diciendo que no consentirá que se abarate el despido. Es una concesión más a la simplificación de la gravedad del problema y una servitud a la ideologización que el Gobierno hace de la crisis, erigiéndose como garante exclusivo de los derechos sociales, cuando lo más antisocial que puede producirse es situar el paro en las tasas que en España existen en la actualidad.
Siento decirle que el Sr. Rodríguez Zapatero que pretendía la investidura el año 2004, con un talante de diálogo y con un compromiso con la España plural, está muy lejos del Presidente Rodríguez Zapatero después del primer año de su segundo mandato.
Si acude, Sr. Presidente, a los datos del barómetro del CIS del mes de abril encontrará el mejor de los avales a mis posiciones. Los datos arrojan una percepción muy negativa de la situación económica actual (un 96% cree que es regular, mala o muy mala; un 80% juzga muy críticamente la gestión del Gobierno y un 66% tiene poco o ninguna confianza en el Presidente del Gobierno). Y aquí aparece una cuestión básica de la que hablaré al final de mi intervención: la confianza. Es fundamental que ud. recupere la confianza de la ciudadanía, que la recuperemos todos, porque éste no es un mal que le afecte en solitario. La ciudadanía nos reclama a gritos unión, motivación y esfuerzos. Unidad por encima de criterios partidarios, objetivos claros, precisos y eficaces que motiven e ilusionen y esfuerzo de las administraciones para que todos los ciudadanos entiendan que sin él no hay salida a la crisis.
En mi intervención voy a hablarle de unión, motivación y esfuerzo. Lo haré primero señalando objetivos que provoquen la motivación y acabaré haciendo una apelación a la unión y los sacrificios. No le extrañe, Sr. Presidente, que no haga en este balance de su primer año de legislatura de su segundo mandato una batería exhaustiva de propuestas sobre la crisis. El Diario de sesiones de esta cámara permite una recopilación de todas las que he formulado en nombre de nuestro grupo parlamentario. Todas siguen siendo válidas. Ni le extrañe tampoco, Sr. Presidente, que, a diferencia de otros debates de idéntica naturaleza, concentre mi intervención en los temas de matiz o naturaleza económica. Las circunstancias lo imponen.
No obstante, y antes de entrar en lo puramente económico, permítame que muestre nuestra satisfacción, y por tanto valoración positiva, de la lucha antiterrorista. Felicitamos al Gobierno y a las diversas fuerzas de seguridad que aportan eficazmente resultados positivos en este terreno. Y por supuesto, destacamos, como tuvimos ocasión de hacerlo con motivo de la reciente visita del Presidente Sarkozy, la valiosísima aportación de la colaboración francesa en los éxitos contra la banda terrorista ETA.
También durante este primer año, la diplomacia española ha conseguido algún éxito que quiero remarcar. Más allá de los esfuerzos que haya tenido que ejercer para deshacer los despropósitos que provocan otros ministerios, como el reciente caso de Defensa, con el anuncio unilateral de la retirada de tropas de Kosovo, la participación en las principales, aunque no en todas, reuniones del G-20, ha sido positivo para España. Como lo ha sido lograr que se crease una Secretaría Permanente de la Unión para el Mediterráneo y que ésta se ubicase en la ciudad de Barcelona. Objetivos éstos últimos, que como conocen bien el Presidente del Gobierno y el Ministro de Exteriores, el grupo parlamentario que represento fue pionero en proponer.
Retomando el hilo conductor de mi intervención, me permitirá que le plantee el análisis del año transcurrido desde cuatro ámbitos concretos:
- Análisis y lucha contra la crisis
- Política de empleo y de protección del desempleo
- La inversión y la política de infraestructuras
- Defensa del Estatuto de Cataluña y de la financiación
En los cuatro ámbitos intentaré reconocerle aquellas acciones o medidas que valoro positivamente en su acción de Gobierno, pero ya le avanzo, como le decía antes, coincidiendo con la gran mayoría de los ciudadanos encuestados por el CIS, que mi calificación global es de suspenso y, por tanto, de censura.
1. ANÁLISIS Y LUCHA CONTRA LA CRISIS
No hay ninguna razón para que el Gobierno español haya sido el último de la fila en reconocer que padecíamos una crisis económica de gran calado. Retrasar la constatación de nuestra situación económica a causa de la celebración de elecciones el año pasado ha significado retrasar un año las decisiones a tomar.
Nadie en su Gobierno previno al país de la crisis que nos venia encima, al contrario, cuando ya todos la padecíamos y la denunciábamos usted seguía ninguneándola.
Y al final, cuando Usted no tuvo más remedio que reconocer que la economía se hundía, su Gobierno ha sido incapaz de prever, planificar y ejecutar un Plan de lucha contra la crisis. Navegamos sin rumbo. Prueba de ello es el “Plan E”, que equivale aproximadamente a una sucesión aleatoria de medidas y que constituye el ejemplo exactamente opuesto a lo que debiera ser un Plan Anti-crisis.
Una familia, una empresa, un Gobierno responsable, ante una situación de crisis, primero establece unas prioridades, analiza los recursos de los que dispone, plantea un Plan, a continuación lo dota presupuestariamente, en cuarto lugar lo ejecuta y finalmente efectúa una evaluación continua sobre su impacto.
El “Plan E” nace y se hace exactamente al revés. El Gobierno improvisa y aprueba, de forma dispersa, determinadas medidas en cada Consejo de ministros, publicita el positivo impacto que tendrán, nadie sabe con qué margen presupuestario contamos, nadie sabe como beneficiará a la economía y a todo ello se le bautiza con un nombre y ya tenemos el “Plan E” del Gobierno de España.
He dicho que destacaría los aspectos positivos impulsados por el Gobierno en cada uno de los ámbitos. En el ámbito económico y de lucha contra la crisis valoramos positivamente tres decisiones:
-Garantizar los avales al sistema financiero y en particular, garantizar los depósitos en las instituciones financieras hasta los 100.000 euros.
-Suprimir el Impuesto sobre el Patrimonio
-Prorrogar indefinidamente y más allá del año 2012, los incentivos fiscales a las actividades de I+D+i
En cambio, valoramos muy negativamente la estrategia global de política económica, y la particular en política presupuestaria, fiscal y financiera. En aspectos concretos el Gobierno está teniendo una:
-Mala gestión ante la continuada destrucción de empresas y de empleos.
-Mala gestión en la utilización de la inversión por parte del Estado y de las empresas públicas.
-Mala gestión de los avales otorgados al sistema financiero, ya que no llegan a las Pymes y autónomos.
-Mala gestión de la política financiera del ICO respecto a las Pymes y autónomos
-Mala gestión ante la morosidad.
-Mala gestión respecto a la agilización de la Administración de Justicia, especialmente en el ámbito económico y concursal. El número de deudores concursales en el primer trimestre aumenta en un 266% respecto al año anterior
-Mala gestión en lo que atañe a mejorar la productividad y a transformar el tejido productivo español.
-Mala gestión de la política de investigación. Nadie ha entendido la creación y posterior destrucción parcial del Ministerio de Ciencia e innovación y la propia Confederación de Sociedades Científicas de España (COSCE) al contrario de lo que usted nos dice denuncian que su
-Gobierno ha congelado las inversiones en I+D+I
-Mala gestión de la política de universidades. Bolonia era una oportunidad, pero bajo su gestión, ahora es un problema.
En definitiva, durante el ejercicio parlamentario 2008-2009 el Gobierno se ha limitado a hacer política financiera y presupuestaria al margen de sus propios presupuestos; presupuestos que no sirven; no ha utilizado la política fiscal; no ha planteado reformas estructurales, más allá de las que le exigía la transposición de Directivas europeas.
Hace ya más de cuatro meses que el Pleno de esta Cámara aprobó, leo textualmente:
“Convocar de forma inminente la mesa de trabajo anunciada por el Presidente del Gobierno en la que los grupos parlamentarios consensúen reformas estructurales para conseguir un nuevo modelo de crecimiento más competitivo y sostenible. Al mismo tiempo, dicha mesa llevará a cabo una evaluación, seguimiento y efectividad de las medidas adoptadas hasta la fecha” (9.12.2008). De momento no la ha convocado.
En febrero, el Congreso aprobó, a propuesta de CIU, que el ICO debía reestructurarse con el fin de garantizar que la liquidez llegue a las empresas. El ICO no se ha reestructurado, la liquidez no llega a las PIMES y son muchas las Pymes y los autónomos que cierran y destruyen empleo. ¿Cuándo va a reestructurar y potenciar el ICO para que los avales públicos también alcancen a las empresas de menor tamaño?
Le he recordado, Sr. Presidente, que el Diario de Sesiones da fe de las propuestas de nuestro Grupo Parlamentario y que no tiene sentido abundar hoy en ellas al menos que en la réplica así me lo solicite. No obstante, hablando de liquidez y constatando que el crédito dispuesto a través del ICO, con intervención de la banca privada, no fluye como desearíamos, le propongo instrumentalizar y agilizar los mecanismos del ICO para que éste asuma el 100% del riesgo para determinadas operaciones.
Le pongo tres supuestos en los que en una situación normal la banca privada concedía crédito: empresas con solvencia patrimonial y con resultados de explotación positivos y consolidados; empresas con solvencia patrimonial y resultados de explotación justos; y empresas con resultados de explotación consolidados, sin solvencia patrimonial. Hoy la banca solo concede crédito al primer grupo de empresas. Se trataría pues que en los otros dos supuestos fuera la banca privada y no el ICO quien clasificará el riesgo de las operaciones, aligerando así la intervención del ICO, pero fuera éste el que pudiera financiar el 100%.
Una segunda propuesta de cara a la liquidez, Sr. Presidente: titularizar los activos que disponen las compañías financieras a través del fondo de adquisición de activos ya que todavía quedan pendientes 30.000 millones de euros. Esta actuación se puede efectuar a través de los activos que poseen las compañías financieras de sus pólizas de crédito al consumo o de los stocks que disponen los distribuidores en general.
Esta propuesta posibilitaría, por ejemplo, que muchas operaciones de ventas de automóviles, que hoy no pueden ser financiadas por la banca privada, pudieran materializarse. Procedimientos que además no solo servirían para los automóviles sino para muchísimos otros sectores de venta al consumo que tiene dificultades similares.
Y hablando de automoción ya le anticipo que nuestro Grupo Parlamentario insistirá en sus resoluciones en la puesta en marcha de un nuevo Plan Renove, muy distinto del suyo, con incentivos directos de 1.500 euros por operación de sustitución de un vehículo, de más de diez años de antigüedad, turismo comercial o agrícola de hasta 3.500 kgs; 3.000 euros para vehículos industriales y agrícolas de hasta 16.000 kgs; 12.000 euros para vehículos pesados de más de 16.000 kgs.; y 500 euros para ciclomotores y motocicletas.
Eso sí Sr. Presidente, si el Congreso aprueba esta medida, es imprescindible que en el en el primer Consejo de Ministros la acuerde para su ejecución, pues el anuncio sin materialización lo único que haría sería perjudicar todavía más al sector por el compás de espera que produce en los potenciales compradores.
En marzo, también a propuesta de CIU, el Congreso aprobó que las empresas afectadas por clientes morosos pudieran aplazar pagos de impuestos afectados por dicha morosidad. El Gobierno aún no ha ejecutado este mandato parlamentario.
También a mediados de marzo el Congreso aprobó la articulación de un Plan de Rescate para los trabajadores Autónomos con el triple objetivo de mantener estas empresas, aumentar la creación de empleo dependiente de los autónomos y mejorar su protección social frente al paro. Solo tenemos un par de novedades, y las remarco como positivas, sobre dicho Plan. Pero nosotros no vamos a parar hasta que a los autónomos se les reconozca la protección para su desempleo.
Igualmente, en marzo, se aprobó reducir la fiscalidad de las empresas sometidas a módulos, en consonancia con la caída de la actividad económica experimentados en 2009. El Consejo de Ministros sigue sin contemplar el acuerdo.
En el debate que mantuvimos en febrero le cité siete ámbitos que exigen actuar a corto plazo. Los 7 ámbitos siguen vírgenes de actuación:
-Falta un análisis realista de la situación
-Falta adecuar salidas a la crisis inmobiliaria. No se ha actuado de forma contundente para reducir el stock de vivienda nueva que no se vende.
-Falta evitar que las restricciones de liquidez en el sistema financiero, ahoguen el crecimiento de la industria o de los servicios (en especial para las pymes)
-Falta actuar para que las personas con rentas más bajas puedan aguantar el impacto de la crisis.
-Falta reformar los servicios públicos de empleo.
-Falta agilizar la inversión pública.
-Faltan medidas fiscales
POLÍTICA DE EMPLEO Y DE PROTECCIÓN DEL DESEMPLEO
Ya superamos los 4 millones de personas en paro, sólo en un año el número de desempleados ha aumentado en 1.836.000 personas, ha crecido en un 84% en España y en un 114% en Cataluña. El Ministro de Trabajo en una entrevista el 1º de mayo en el diario La Vanguardia ya no se atrevía a pronosticar si llegaríamos a los 5 millones de parados.
Hace un año nuestra tasa de paro era ligeramente superior a la media europea, ahora la dobla. La crisis es muy sangrienta en términos de empleo para España, y mucho menos para Europa. El paro es la imagen singular de la crisis en España. Hay además un paro estructural, crónico, y un paro coyuntural. Y no olvide que el desempleo suele ser una de las últimas variables que se recuperan tras una recesión.
Pues bien, ¿donde está el Gobierno respecto a la lucha contra el paro?
Hace pocas semanas, en un acto de partido, la Ministra de Defensa decía en voz alta dirigiéndose al Ministro de Trabajo y ante el aplauso de los asistentes: “Ministro, estás haciendo un buen trabajo”. Supongo que una afirmación como esta debe estar sacada de alguna recomendación de libro de autoayuda. Pero a mi, leerlo en la prensa me da vergüenza ajena, en especial ante el problema del paro y en particular en un Gobierno que dice ser de izquierdas.
Justo después de la investidura el Presidente reunió a sindicatos y patronales para abordar el diálogo social. Fue publicitado como prioridad del Gobierno y el 30 de mayo de 2008, dentro de 15 días hará un año, se firmó un primer documento de intenciones. Ha transcurrido un año y el diálogo social no ha alcanzado ni un solo acuerdo. Sr. Presidente, ¿considera usted que este es un buen trabajo, ¿Acaso hay alguien en este país que considere que el Gobierno ha hecho un buen trabajo en política de empleo?.
Hasta el momento el Gobierno en este ámbito se ha limitado a aprobar un triste Real Decreto-ley con medidas positivas, por eso lo apoyamos, pero que no alcanzan ni a parar la hemorragia.
Está muy bien que las prestaciones por desempleo, de quien las tenga, puedan traspasarse a las empresas que contraten al parado para subvencionar las cotizaciones sociales de su contratación. Es un planteamiento sensato, pero ¿que ocurrirá con los parados de larga duración? ¿Qué ocurrirá con los jóvenes sometidos a continuos contratos temporales y con escasos derechos en forma de prestaciones por desempleo? ¿Quién les contratará? Con el planteamiento del Real Decreto-ley, estos jóvenes han tenido trabajos precarios y ahora van a quedar discriminados por la propia política laboral ante futuras contrataciones.
Sr. Presidente las empresas que sean capaces de mantener el empleo han de ser premiadas, merecen una reducción significativa de las cotizaciones a la Seguridad Social; las empresas que creen nuevo empleo han de ser premiadas; toda creación de empleo nueva debe percibir una bonificación durante el año 2009 y 2010. La más importante de las políticas sociales es la política de creación y mantenimiento del empleo. Un país que limite su política social a la ampliación de los subsidios no tiene futuro.
Sr. Presidente, permítame plantear una segunda constatación. No parece posible que en una sociedad globalizada y cambiante podamos considerar el empleo como un elemento estático, en cambio esto es lo que ocurre en las políticas que sigue impulsando el Gobierno.
El Estado español se encuentra en la cola de las políticas activas de empleo, es decir de las políticas de formación, de inserción y de intermediación laboral. Con las actuales estructuras y presupuestos de formación e intermediación de los sistemas públicos de empleo resulta tremendamente complejo que los 750 mil parados procedentes de la construcción puedan reciclarse en otros sectores laborales del sector industrial o de servicios.
Es más, además gestionan mal. Le pongo dos ejemplos: un solo portal privado de empleo, con muchos menos recursos de los que disponen los sistemas públicos de empleo de este país, gestiona 20 veces más contratos que los propios sistemas públicos. Segundo ejemplo que ya le he puesto en otras ocasiones. Bajo su mandato han sido cientos de millones de euros procedentes de cotizaciones sociales y destinados al FORCEM, es decir a formación continua, que no han sido gastados, ni transferidos a las Comunidades Autónomas de acuerdo con la sentencia del Tribunal Constitucional.
Y finalmente las reformas estructurales. Comprendo Sr. Presidente que hay temas difíciles de afrontar, pero si pretende conservar el empleo de los 19 millones de personas que todavía lo tienen en nuestra economía y si pretende favorecer la recolocación de los 4 millones de parados, no es suficiente limitarse a hablar de prestaciones por desempleo.
Si la prioridad es el empleo, y para nosotros lo es, necesitamos una reforma laboral. Si los agentes sociales no se ponen de acuerdo no rehúya su responsabilidad, no la descanse en la inexistencia del desacuerdo entre empresas y sindicatos. No se refugie en la simplificación de abaratar o no abaratar el despido. Nuestra prioridad no es que el despido sea más barato, lo que priorizamos es que haya menos despedidos, más contratos y más estables. Cuando se habla de reforma laboral, se trata de eliminar rigideces en cuanto a la movilidad funcional y geográfica y de la negociación colectiva. Se trata de la disminución de la dualidad existente entre trabajadores fijos y temporales. Y de muchas más cosas de las que cuanto más tardemos en abordar, más tardaremos en recuperar la creación de empleo.
LA INVERSIÓN Y LA POLÍTICA DE INFRAESTRUCTURAS
Todo el mundo sabe que en tiempos de crisis la reactivación de la obra pública suele ser un instrumento clásico destinado a contrarrestar la caída de la actividad en el sector privado. Pues bien, en los tres primeros meses del año la licitación de obra pública del Estado ha disminuido en un 70,2% y la del Grupo Fomento ha disminuido en un 77,5%. Comprendo que haya despedido a la anterior Ministra de Fomento.
Si nos atenemos a Cataluña, ya el año 2008 el descenso de la licitación de obra pública del Estado fue del 42,7%.
Siguiendo mi reflexión desde la perspectiva catalana, permítame utilizar las palabras del economista de la Universidad Pompeu Fabra Modest Guinjoan, publicadas en un artículo de la semana pasada:
“En Cataluña, el grueso de las infraestructuras viene del Estado con dos verdades de Perogrullo: 1. se diseñan desde y para el ombligo de la península; y 2. se prima la redistribución sobre la ganancia de competitividad.
Que en infraestructuras no se ha tratado a Cataluña como debía lo dice el President, lo reconoce el Estatut, lo denuncian los Presidentes de las Cámaras de Comercio, de Fomento, de Pimec, del Círculo de Economía y en las escuelas de negocios es de dominio público. Gobiernen dictadores, derechas o izquierdas, se perpetua un trato estratégicamente equivocado, incluso desde una visión centralista.
Si Cataluña estuviera en punta de lanza en infraestructuras y se le diera libertad de gestión, de ello saldría beneficiado el conjunto del Estado gracias al mayor progreso de una de sus partes. Considerar que la Disposición Adicional Tercera del Estatut, que establece una inversión del Estado equiparable al peso del PIB catalán durante 7 años, es una concesión de máximos es otro error. Al Estado le convendría invertir en infraestructura en Cataluña muy por encima de dicha proporción con el objeto de mejorar los rendimientos globales. ¿Si ustedes tuvieran una gallina que pone huevos de oro no se preocuparían por mantenerla bien alimentada y en forma?
Si el Estado pretende seguir redistribuyendo, debe cuidar el ingreso futuro. Dotar a Cataluña de mejores y mejor gestionadas infraestructuras, más allá de la ecuanimidad, es buena e interesada manera de actuar.”
Es una reflexión interesante, que comparto y que estoy seguro que también comparten un buen número de ciudadanos catalanes y también españoles.
Supongo que en el activo de este ámbito el Presidente espera que cite el traspaso de cercanías, pero me lo reservo. La semana pasada, el Ministro Blanco pactó con el President Montilla el acuerdo de cesión de la gestión de los trenes de cercanías a la Generalitat con el fin de preparar resultados para el presente debate. El acuerdo alcanzado es un documento de 59 líneas que el Presidente tenía comprometido para el mes de enero de 2008. Ha tardado un año y medio en redactar 59 líneas que, de momento lo único que nos dicen es que la Generalitat se subrogará en la posición de la Administración General del Estado en el contrato- programa de cercanías a partir del 1 de enero de 2010, nada se dice de las infraestructuras, de las inversiones y de todo lo que viene interrelacionado con la gestión de este servicio por parte del RENFE- Operadora que continuará bajo la órbita estatal. Comprenderá el Sr. Presidente que, por el momento no puedo ser optimista con este traspaso “ciego” de un servicio tan importante. El tiempo transcurrido desde el compromiso del Presidente permitía obtener un traspaso con más garantías de las que se derivan de las 59 líneas del acuerdo.
Pero retomando la primera reflexión en torno a la incidencia de la inversión en infraestructuras que realmente sean productivas apostamos por la urgencia de un Plan Estatal de Inversión en infraestructuras que tenga carácter plurianual, de una magnitud entorno de un punto anual del PIB y que busque mecanismos de financiación mixta con participación del sector público y privado. El Plan Estatal de Inversión en infraestructuras debería apostar de una vez por todas por el corredor del Mediterráneo. Hace muchísimos años que venimos reivindicándolo como eje básico de nuestra posición en infraestructuras. Hace pocos días tuvimos la oportunidad de escuchar las palabras del Presidente Sarkozy en este mismo hemiciclo sobre esta cuestión y el propio Ministro Blanco manifestaba hace quince días estar de acuerdo con ello. Planifiquemos y pongamos pues en marcha de una vez por todas una infraestructura ampliamente reivindicada en Cataluña y en Valencia.
DEFENSA DEL ESTATUTO DE CATALUÑA Y FINANCIACIÓN
De la “España plural” a la uniformización del Estado. Este es nuestro temor, una de las grandes decepciones de la sociedad catalana es que el presidente del Gobierno no ha sido constante y coherente. Nos resulta muy difícil tomar en serio sus compromisos.¿A qué Rodríguez Zapatero debemos creer? ¿Al que prometía respetar el Estatuto que saliese del Parlament de Cataluña o al que incumple los contenidos del Estatuto?
Nos preocupa que el Gobierno no haga suyo el modelo autonómico y lo mire con recelo. Lo que debe hacer es dar respuesta a los planteamientos contenidos en las últimas reformas estatutarias. Y no lo hace. Cuando planteamos en esta cámara la reforma estatutaria, lo hicimos como una operación de largo alcance, y el Gobierno lo ha asumido como un hecho circunstancial, como algo con lo que se puede jugar. Y eso significa no haber entendido nada. Tanto el PP, recurriendo ante el Tribunal Constitucional el Estatuto, como el PSOE regateando su cumplimiento, hacen un flaco favor a la España que dicen defender. Les aseguro que en Cataluña lo único que hacen es alimentar, cada vez con mayor intensidad, el proyecto político de quien tiene la independencia como objetivo político. Son cada vez más los que piensan que no podemos esperar mucho del resto de España y que el proyecto que nace de la Constitución de 1978 y de la Transición se ha dilapidado. Todo ello debería hacerle reflexionar muy seriamente.
De los incumplimientos, el que clama el cielo es el de la financiación. Nadie entiende en Cataluña la ligereza con la que el Gobierno ha incumplido una y otra vez, todos sus compromisos en materia de financiación, al que estaba obligado por sus propias leyes y compromisos. Hoy usted ha agravado todavía más la situación volviendo a aplazar el acuerdo para el mes de julio.
Presidente, el grueso del gasto en educación, en sanidad, en servicios sociales no lo tiene el Estado, lo tienen las CCAA, en Cataluña lo tiene la Generalitat. Nadie le entiende cuando usted proclama que defiende medidas sociales, cuando afirma que debe evitarse que nadie quede en la cuneta, cuando manifiesta que la educación debe mejorar, que la sanidad debe mejorar, pero al mismo tiempo no aprueba la modificación de la financiación que corresponde a estos gastos. Paralizar la financiación autonómica equivale a luchar contra la crisis recortando el gasto social.
En los últimos años las administraciones territoriales han tenido la financiación mucho más tensionada que la administración central. La población en Cataluña entre el año 2001 y el año 2008 ha aumentado en un 15,8% y, en consecuencia, las necesidades de atención en el ámbito sanitario, educativo o de asistencia social han evolucionado en paralelo. ¿Quién paga la factura?
El anterior Estatuto de Cataluña preveía la revisión quinquenal de la financiación, el año 2006 la financiación se debería haber revisado. La aprobación definitiva del nuevo Estatuto en agosto de 2006, estableciendo un sistema de financiación mejor –por eso se hizo el Estatut- permitió retrasar esta revisión, pero han transcurrido casi tres años y se han sobrepasado todos los plazos
En el caso de Cataluña el tema es grave en las formas y en el fondo. Sr. Rodríguez Zapatero, el Estatut es una Ley y debe cumplirse, pero además usted dio su palabra a Cataluña en todo lo que dice y representa el Estatut, y ha faltado a su palabra. Han fallado las formas. Y también ha fallado en el fondo, en el contenido, Cataluña necesita la financiación que le corresponde.
En este balance, dije que le reconocería los aspectos positivos en cada ámbito. En este caso quiero reconocerle de nuevo el cumplimiento del compromiso de publicar las Balanzas Fiscales. Lo ha hecho y se que muchos hubieran preferido que no lo hiciese. Ahora a usted y a su Gobierno, les corresponde interpretarlas, han tenido tiempo para hacerlo, pero de momento no lo han hecho (al menos en público).
Sr. Rodríguez Zapatero, dejen de ser injustos con Cataluña y cumplan con sus compromisos, con la ley, con el Estatuto.
Sr. Rajoy, dejen de utilizar financiación de Cataluña y la lengua para captar votos en el resto de España.
Cataluña era motor de España y ahora es donde más crece el paro (331.000 nuevos parados en solo un año), nuestro PIB evoluciona por debajo de la media española, ¿es este el propósito de la política económica española para Cataluña?
Hace demasiados años que en España prima la política del subsidio y de la solidaridad sin control y ello no es ni eficiente ni social. Para redistribuir la riqueza, lo primero que hay que hacer es crearla. Y en España no se apuesta por Cataluña como foco de creación de riqueza. Son demasiados años de democracia para que España siga sin hacer justicia con Cataluña, para que España siga sin leer lo que explican las balanzas fiscales. No pedimos subsidios. En Cataluña no creemos en las políticas de subsidio, en las sociedades subsidiadas; creemos en el esfuerzo, en el trabajo de hombres y mujeres, pero exigimos respeto a los compromisos, respeto al Estatut, respeto a una financiación justa, respeto al autogobierno y a los traspasos emblemáticos comprometidos, respeto a los más de 7 millones de catalanes que dispondrían de un mejor bienestar si el Estado fuera más eficiente y justo en su actuación política.
Como que de financiación estoy hablando, permítanme Señorías que lo haga respecto el de las corporaciones locales. Están muy bien sus planes de inversión local. Ya me he referido a ello en anteriores ocasiones para lo bueno y para lo malo que tienen. Pero lo que de verdad necesitan los ayuntamientos es una reforma de la ley de las haciendas locales, tal como aprobó a instancias de Convergencia i Unió, el Senado el 10 de noviembre del 2008, que garantice la autonomía local en plenitud y el principio de subsidiariedad, proporcionalidad y suficiencia.
5. CONCLUSIÓN
He remarcado al principio de mi intervención la trilogía unión, motivación y esfuerzo como elementos básicos que deben conjugarse para afrontar la crisis. Ligué la motivación con los objetivos. Recordé propuesta formuladas y formulé de nuevas a corto plazo. Pero también en esta tribuna he repetido incansablemente que hay que adoptar medidas que tengan ambición a medio y largo plazo. Me parece fundamental que se produzca una reestructuración del sector financiero para que desaparezcan las elevadas primas de riesgo que hoy dificultan la fluidez del crédito. Como nos parece también imprescindible ahondar en una relación directa entre el ICO y las empresas. Todo ello con actuaciones fiscales puntuales y transitorias y una adecuada respuesta a la creciente morosidad daría garantías de liquidez a nuestro sistema productivo, especialmente a autónomos, pequeñas y medianas empresas. Hay que ayudar sin complejos a la economía productiva y ponerse al lado de nuestros exportadores.
Pero hay que ir más allá. La competitividad en este mundo global exige ponernos de acuerdo en un conjunto de reformas estructurales. Le hablé antes de la del mercado de trabajo, pero no pretendía limitarme a ella. Desde el primer día de la pasada legislatura he abogado por una reforma educativa que garantice la formación y la futura competencia profesional de nuestros hijos, y que permita que valores como el esfuerzo, la disciplina, la autoridad retornen a las aulas, como deben retornar a la familia y a la sociedad. Desde la primera legislatura cada Gobierno ha hecho su propia ley de educación sin intentar o conseguir pactarla con un amplio consenso que otorgue estabilidad y calidad al sistema educativo.
Necesitamos una reforma de la función pública y de la administración que dé autoridad a las exigencias de competitividad que se formulan desde la política. Poca autoridad moral tenemos para pedir competitividad a nuestras empresas si no somos capaces de garantizar la de nuestras administraciones. Aprovechemos esta reforma para asumir de una vez por todas los retos de una España plural con un mandato constitucional inequívoco de construcción de un Estado autonómico que simplifique y no duplique las estructuras administrativas.
Precisamos una reforma, y la ley de la ciencia - que ya le dije que no compartíamos en su proyecto actual - debe ser una oportunidad, para dar un impulso real a la investigación y al desarrollo tecnológico, basado en criterios de competencia, flexibilidad, movilidad integradora del sector privado en el que todos los actores que intervienen en el procesos de I+D+i tengan un papel activo (universidades, empresas, opis, centros tecnológicos…)
Debemos priorizar de una vez por todas la solución a los retos de nuestra administración de justicia, no sólo para dotarla de más medios humanos y materiales, sino para que España sea un referente de seguridad jurídica en todos los ámbitos, y también en el económico, en la reclamación de lo debido, en el tiempo y las formas adecuadas.
Hay que abordar sin apriorismos el debate sobre nuestra dependencia energética, el incumplimiento de Kyoto, la planificación del futuro sin posiciones numantinas de gran efectividad electoral, pero de dudosa eficiencia en materia de energía nuclear, con un mix energético menos basado en los combustibles fósiles. Hoy el 30% del coste de nuestras importaciones es energético.
Quien quiera defender el sistema público de pensiones necesariamente debe de promover las reformas imprescindibles para garantizar su sostenibilidad. Lo contrario, instalarse en la comodidad de la actual relación entre cotizantes y pensionistas, o en las cifras del Fondo de Reserva, es una enorme frivolidad y un desprecio a las generaciones futuras. Toca en esta legislatura reanudar la acción reformadora de la Seguridad Social. Usted sabe que la intervención del Gobernador del Banco de España va en la línea adecuada; es la línea del Pacto de Toledo. La línea de las reformas de 1997, 2002 y 2007. Con un enorme consenso político y social hemos avanzado en la buena dirección. No se instale en el populismo facilón. Díganos claramente que habrá que trabajar todavía más, que es posible que haya que prolongar la edad de jubilación, que sea incluso compatible el cobro de una pensión con el puesto de trabajo cotizando para las futuras generaciones. Sin alarmismos, pero sin esconder la cabeza debajo del ala. El pasado viernes el propio Secretario de Estado de la Seguridad Social reconocía que “el cóctel de más jubilados y menos cotizantes es insostenible” . “El sistema –añadía- no es de goma y no tiene capacidad infinita”
Para todo ello, precisamos una gran Pacto del Estado, necesitamos renunciar a posiciones de partido y primar el interés común. Sólo así recuperaremos la confianza como condición necesaria para intentar superar con éxito esta situación. Hoy no existe la confianza necesaria de la sociedad hacia el Gobierno, pero no nos engañemos, tampoco hacia la política en general. Y la confianza se supera con diálogo y acuerdos, actuando y no desviando la atención, convenciendo y no negando la realidad.
Pero más allá de esta unidad que exigiría un pacto de Estado, no puede prescindirse de la apelación al esfuerzo. No hay que ocultar la profundidad de la crisis, y por ello expresamos nuestra preocupación e inquietud respecto a su gravedad. Yo de usted Sr. Presidente, no ideologizaría la crisis, no recurriría a frases fáciles: tomaría medidas, buscaría complicidad en el resto de las formaciones políticas, complicidad en la sociedad diciendo la verdad, llegando allí donde fuera necesario y no llegue el diálogo social.
A usted, Sr. Presidente le interesa salir cuanto más airoso mejor de este debate para reforzar las posiciones ante las próximas elecciones. A la oposición principal arrojarle las cifras del debate económico para debilitarle cuanto más mejor. Esto es cortoplazismo. Lo que España necesita es líderes que estén dispuestos a perder votos a costa de tomar medidas que no siempre serán populares. Yo en su caso, Sr. Presidente del Gobierno admitiría que ha habido errores por parte de todos, como ya dije en una ocasión en esta tribuna. Errores económicos, errores políticos, pero también errores de prioridad de valores. Un grupo de intelectuales afirmaba con razón que hemos transitado desde la cultura del sacrificio al menor esfuerzo, del ahorro al consumo, de la cultura del ser a la del tener, de la previsión a la improvisación. Ha sobrado vanidad, un excesivo deseo de aparentar, de arrogancia de nuevo rico y todo ello exige medidas técnicas pero también nos obliga a una reflexión moral.
Afortunadamente, Sr. Presidente, no estamos ante ninguna guerra, pero a pesar de ello, le ruego que relea el discurso de Churchill ante la Cámara de los Comunes del 13 de mayo de 1940: “Tenemos ante nosotros -decía- una prueba de la más penosa naturaleza. Tenemos ante nosotros muchos, muchos largos meses de combate y sufrimiento”… “¿Cuál es nuestra aspiración? Victoria, victoria a toda costa, victoria a pesar de todo, victoria por largo y duro que pueda ser el camino”…”Asumo mi tarea con ánimo y esperanza”… Y reclamaba la ayuda de todos con una expresa apelación: “Venid, pues, y vayamos juntos adelante con nuestras fuerzas unidas”, sin más que ofrecer que “sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor”.
Olvidémonos, como es lógico, de la sangre, pero digamos claramente que vamos a salir de esta crisis, aunque no será fácil y no lo haremos sin sacrificios, sudor, alguna lágrima y muchos esfuerzos. Cambiando objetivos y comportamientos, sabiendo además que no hay sólo una crisis financiera o económica, que la hay también de valores como antes comentaba. Que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y que ahora toca hacerlo por debajo. Que no podemos endeudarnos más. Que ahora debemos desendeudarnos. Necesitamos producir un 10% más, y ello requiere mejorar sustancialmente nuestra competitividad. Es la hora de la austeridad.
La crisis es una posibilidad de revisar errores cometidos, de hacer uso de la creatividad para inventar nuevas soluciones. Por ello insisto en afirmar que tanto peor que la crisis en si misma es la desorientación, el desconcierto.
Recuperemos la confianza. La tarea prioritaria de la política ha de ser restaurar la confianza de los mercados y de la sociedad. Así es como la sociedad contemplará con esperanza una salida, que la habrá, a la crisis.
Unámonos, pongamos de nuestra parte nuestro compromiso para contar con el de la sociedad. El uno sin el otro no servirá de nada.
Todos juntos, asumiendo cada uno sus compromisos, saldremos reforzados. En sus manos está, Sr. Presidente.