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Un toro de Las Ramblas y un gran torero: Luis Bolívar, oreja a sangre y fuego.

miércoles 13 de mayo de 2009, 22:07h
“Medio toro y medios toreros. A Juan Bautista le faltó ambición y a Fandi ambiente”.

Séptima de feria. Ya huele a lo mismo. Corrida anunciada de Las Ramblas. La completó un lote de otros tres del hierro de Marqués de Domecq. 1º noble, sin fuerza, dejó mucho estar. 3º manso de hule con sordina. 5º con bondad, quiso romper pero no, y duró poco..
Los de Las Ramblas, 2º encastado, no fácil, pero transmitiendo mucho. 4º media embestida agresiva, de apostar. 6º bravo, el toro de la feria.

La plaza no se llenó pero faltó poco. Había derecho a devolución de importe del billete a los abonados por la sustitución de tres reses.

Volvía Juan Bautista a la plaza de su relanzamiento en la feria de 2007.Abrió plaza un ejemplar serio, muy en tipo del encaste, de Marqués de Domecq. Empezó la labor de muleta con el toro yendo a media altura, obediente a los toques – con poquita fuerza-, y pasándolo el torero francés con pulcritud, demasiada. Con un poco más de ambición torera, el toro podía haber sido de algún triunfo. Lo mató al primer intento. Silencio.
Su toro de Las Ramblas era ancho, mucho, de sienes. Toro agresivo en su media embestida, pero dejándose, que cuando Juan Bautista se decidió, escasas veces, a bajarle la mano la tomaba más franco y largo. Fría expresión la del torero francés con dudas, poco acople y menos alma. Media estocada de trámite y un descabello pusieron rúbrica al compromiso. Se le protestó algo su actuación.

Reaparecía El Fandi tras dos años de ausencia y de cierto desencuentro con la ¿afición? De Madrid en sus últimas actuaciones.
Su primer enemigo lucía el hierro anunciado de Las Ramblas. Manso indisimulado en sus primeros tercios. En banderillas, Fandi, anduvo sobrado pero cuidadoso en los alardes por la condición del toro de apretar mucho a tablas. Toro encastado por el pitón derecho, su fuerza al galopar transmitía. Fundi lo pasó bien y le aguantó en las rayas, muletazos templaditos y con largura. Su mayor logro, a estas alturas, no es cortar orejas, es no dar opción a que le piten; el silencio, que fue, es un triunfo en Madrid para Fandi. Lo mató de estocada tendida y otra caída. Silencio.
Al toro de Marqués lo banderilleó entre protestas de la disidencia para hacerse ovacionar por el resto de la plaza en su doble último par de violín y poder a poder sin solución de continuidad. De rodillas, en los medios, le esperó resolviendo con dos de hinojos y dos de pie, muy limpios, airosos. Toro noble, metiendo la cara, queriendo romper y bien tratado por el granadino por el pitón derecho. Mató de estocada para escuchar algunas palmas.

Luis Bolívar es una de los toreros bases de esta primera parte de la temporada. Estuvo el domingo de Ramos, la función del Dos de mayo, donde por fin pudo cortar una oreja y muy seguidito ayer y mañana. Pronto y en la mano para colacarse en sitio de privilegio en pocas horas… o no. Era el primer cartucho y disparó certero.
Salió dispuesto y entró en quite en el toro de Fandi sin excesivo brillo, pero arriesgando. El tercero era su cupo de los de Marqués de Domecq. Toro serio, a oleadas y rebrincado iba a la muleta, para quedarse poco más allá del embroque obligando a Bolívar a perder muchos pasos y exigirle firmeza para aguantar tarascadas; además empezó a molestar el viento. Por el izquierdo le “robó”, de uno en uno, los que pudo en labor tesonera que al final del todo tuvo toque de aviso; un ‘metisaca’ desastó las protestas que estaban embargadas para saldar un definitivo silencio de indiferencia.
El sexto de Las Ramblas sacó alegría y Bolívar puso el torero. En los medios series ligadas y con temple, relajado, seguro y torero, arriesgando. Se había llevado una voltereta con el capote y en la muleta vino la cogida, seca: cornada en la pantorrilla derecha manando abundante sangre. Con un torniquete siguió toreando y bien, por los dos pitones y por abajo, a un buen toro, hasta ahora el de la feria. Solo faltaba matarlo: se volcó en la estocada y cobró, no sólo la oreja, si no que entró, por fin, en Madrid.

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