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Análisis

Esperando la reforma migratoria de Obama

sábado 16 de mayo de 2009, 19:07h
Ya van dos intentos fallidos de lograr una reforma de la ley migratoria en el congreso de EEUU (2006 y 2007) y la promesa de Obama de impulsar esta reforma el primer año de su mandato, parece presagiar un posible desenlace para los 12 millones de indocumentados que viven en EEUU.
Ya van dos intentos fallidos de lograr una reforma de la ley migratoria en el congreso de EEUU (2006 y 2007) y la promesa de Obama de impulsar esta reforma el primer año de su mandato, parece presagiar un posible desenlace para los 12 millones de indocumentados que viven en EEUU. De hecho, algunos funcionarios de la administración Obama han comentado que es posible que este mismo mes de mayo el Presidente haga una declaración pública.

Después de que, en los primeros cien días de gobierno, la administración Obama no haya dado mucha importancia a este conflicto cada vez son mas las voces que intentan presionar al presidente para que cumpla su promesa electoral. El pasado uno y dos de mayo se desarrollaron una serie de manifestaciones con este fin y, aunque no participaron un elevado número de personas, bien por la gripe o por las buenas vibraciones que desprende Obama con las minorías, el debate por la reforma de la ley migratoria parece volver a tener protagonismo.

La cumbre latinoamericana fue para Obama el comienzo de un proceso: el primer paso para cambiar muchas cosas en relación con sus vecinos y una de ellas es la nueva ley migratoria que hasta entonces había pasado desapercibida en la agenda del presidente. En Trinidad y Tobago empezó a tener que responder a las exigencias de muchos mandatarios de países centroamericanos en relación a las deportaciones a sus países y a las redadas en EEUU. Obama se comprometió a revisar los conflictos ocasionados con la desinformación a la que estaban sometidos los países receptores de estos indocumentados, así como a acabar con la situación inhumana que provocaba las redadas al separar a las familias.

La postura de Obama
Desde su mandato en el senado, como en la carrera en las primarias y después en la lucha por la presidencia, Obama se ha mostrado claro en sus posturas. En primer lugar, está claramente a favor de iniciar una reforma integral donde se contempla la legalización de los indocumentados, y en consecuencia votó a favor en el último intento de 2007 propuesto por Bush y que, pese a contar con la mayoría republicana en el congreso, no vio la luz, lo que nos demuestra la complejidad que esta reforma esconde.

Manifestacion


Y en segundo lugar, y esto es lo que hizo pensar durante las elecciones que Obama podría ser el único capaz de lograr un consenso, el presidente se muestra a favor de fortalecer la vigilancia en las fronteras (votó en el senado a favor de la valla en la frontera con México), de aumentar el control de los trabajadores ilegales dando más recursos y de multar con dureza a las personas que contraten a indocumentados. Y en este punto hace unos días el gobierno aumentó en un 8 por ciento el presupuesto destinado a fronteras y migración para el 2010, elevándolo a los 27.000 millones de dólares.

La postura de Obama parece claro: "Si la población estadounidense no siente que se pueden asegurar las fronteras, es difícil lograr un acuerdo que haga que la gente salga de las sombras y cree una vía para la ciudadanía de los que ya están aquí, pues la idea del promedio de los ciudadanos será: 'Vamos a tener cientos de miles más cada año'"

Actualidad
Desde su visita a México Obama ha iniciado las primeras maniobras para preparar a la opinión pública del inicio del debate. Y ya se han oído a las primeras voces críticas que señalan que éste no es el mejor momento. “No parece racional que algún líder político diga, vamos a dar a millones de trabajadores extranjeros acceso permanente a empleos en Estados Unidos, cuando tenemos a millones de estadounidenses buscando trabajo” dijo Roy Beck, director ejecutivo de NumbersUSA, una organización en favor de reducir la migración.



Otros expertos opinan que la legalización seria positiva para la economía. Lo que se escenificó el pasado 30 de abril en el senado en las primeras audiencias sobre la reforma migratoria con la intención de consultar la viabilidad del proyecto de reforma. Doris Meissner, del Instituto de Políticas de Migración (MPI), indicó que: “Una legalización contribuirá a estimular la economía, al elevar los salarios e incrementar el gasto del inmigrante, tanto a corto como a largo plazo”.

Además en esta comisión en el senado se dejó claro que, si bien en estos momentos la economía es el gran problema a solucionar, no hay que olvidar que el problema de la inmigración sigue latente y según el ex jefe de la reserva federal, Alan Greenspan, "A medida que esta crisis se desvanezca, no hay duda de que la atracción de Estados Unidos para los trabajadores extranjeros y sus familias renacerá. Espero que para entonces una nueva serie de reformas en nuestras leyes migratorias".

Pero como señaló Obama el 8 de mayo, no hay votos suficientes para que la reforma salga adelante en el congreso todavía.